27 de julio del 2026

Punto de Vista

Invitación a reflexionar sobre los concursos de Arquitectura

Gonzalo Mardones Viviani

Arquitecto

La historia nos ha demostrado que los concursos de arquitectura han sido en su mayoría un motor y un impulso para la excelencia de la arquitectura. 

Cuando los concursos públicos o privados optan por jurados éticos y de excelencia profesional y/o académica, son un aporte muy importante para desafiar la creatividad sin las restricciones propias del encargo directo. 

De esta manera obras icónicas se han construido en el mundo entero.

Tres ejemplos en tres décadas;

1.-  La ópera de Sídney en la década de los cincuenta con un jurado liderado por Eero Saarinen y obtenido por Jorn Utzon, un arquitecto hasta ese entonces desconocido que luego fue galardonado con el Pritzker. Utzon desafió a la ingeniería con sus maravillosas conchas de hormigón que cambiaron la identidad de Australia. Ese magnifico edificio alberga siete extraordinarias salas de ópera y conciertos y es patrimonio de la humanidad.

2.- En los sesentas el concurso para el edificio de la Cepal en Santiago de Chile con un jurado compuesto entre otros por Wallace Harrison autor del Rockefeller Center y por Phillip Johnson, el primero en obtener el premio Pritzker. Este edificio es considerado una de las obras más relevantes de la arquitectura latinoamericana y por ello ha sido reconocida también en todas partes como una obra paradigmática del movimiento moderno. El edificio originalmente llamado de las Naciones Unidas se adjudicó al arquitecto y premio nacional Emilio Duhart, con la colaboración de los arquitectos Roberto Goycoolea, Christian de Groote y Oscar Santelices. Duhart, uno de los arquitectos más importantes de nuestra historia logra en esta obra un mensaje de unidad para el mundo entero, mediante lo que denominó en su memoria como “la casa de todas las naciones”.

3.-  Otro ejemplo es el Centro Pompidou con un jurado compuesto por el Pritzker Oscar Niemeyer y Jean Prouve entre otros, en la década del 70 en donde dentro de 700 propuestas, los jóvenes arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, en esos entonces desconocidos, inauguran la arquitectura high-tech al proponer un diseño radical y mostrar tanto la estructura como las instalaciones en el exterior del edificio, planteando una ruptura absoluta con la idea de un museo tradicional.  Piano y Rogers, ambos también posteriormente premiados con el Pritzker basaron su proyecto en una observación muy profunda, al afirmar que Paris es el verdadero espectáculo artístico; “un lienzo vivo que supera cualquier obra colgada en la pared”.

Esto para fundamentar la escala exterior transparente que serpentea la fachada principal y que permite al visitante del museo mirar Paris, desde la Torre Eiffel a Sacré-Coeur y al propio barrio de Beaubourg.

Como estos ejemplos hay muchos y también decepciones donde la cultura y la arquitectura son pasadas a llevar por una política baja y/o por populismos. 

En esta semana triste para la historia de los concursos públicos de arquitectura, el gobierno de Ecuador ha decidido quitar el premio del concurso internacional de proyectos del Museo Nacional del Ecuador en Quito al reconocido arquitecto español Alberto Campo Baeza en equipo con la oficina de arquitectos MAODA.

Bastaron pocos días, luego de este fallo que dio por ganador a este equipo de arquitectos, para que el propio presidente de Ecuador, Daniel Noboa, optara por convocar a un nuevo concurso con un nuevo jurado e invitando a las oficinas que perdieron el concurso a participar, abriendo también un voto ciudadano mediante redes sociales.

Eso para finalmente premiar al proyecto que había obtenido el tercer lugar de los arquitectos y premios Pritzker SAANA junto a AO-CPA-JHS.

Este episodio lamentable atenta contra la transparencia de un proceso público y contra la dignidad de nosotros, los arquitectos.

La polémica se ha difundido superficialmente por las redes, pero conviene volver y profundizar en ella, y más en tiempos como los actuales en donde los arquitectos tenemos que tener respeto por el otro, base fundamental de la condición humana.

La persistencia histórica ya de varios siglos de los concursos y también de los que fallaron, como este último del MUNA, debería permitirnos reflexionar sobre su sentido profesional y disciplinar.

Todo nuestro apoyo al equipo ganador del concurso original, el arquitecto Campo Baeza y MAODA que fue jurado por un grupo de arquitectos de reconocido prestigio y que incluían representantes del propio gobierno de Ecuador.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.