13 de septiembre de 2021

Dos oficinas latinoamericanas relataron su experiencia transformando el espacio público

En una nueva cita del ciclo Diálogos para la Acción de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA), los profesionales Francisco Ricardo y Francisco Solano Benítez, de las oficinas D.E.B. y Mínimo Común Arquitectura respectivamente, entregaron detalles de los proyectos desarrollados por sus equipos en las ciudades de Barranquilla y Asunción, y remarcaron que la sostenibilidad social es uno de los componentes clave de la arquitectura.

Bajo la organización de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y la Universidad Finis Terrae, este jueves 9 de septiembre se desarrolló una nueva edición del ciclo Diálogos para la Acción AOA, que en esta oportunidad contó con la participación de dos oficinas jóvenes latinoamericanas que han centrado su trabajo en la transformación del espacio público.

 

El evento, realizado a través de la plataforma Zoom, contó con la moderación del destacado arquitecto y socio de AOA, Felipe Assadi, y las presentaciones de Francisco Ricardo, socio fundador de la oficina D.E.B (Design, Engineering and Building Consultants), con sede en Barranquilla (Colombia), y de Francisco Solano Benítez, socio gerente de Mínimo Común Arquitectura, oficina basada en Asunción (Paraguay).

 

Ambos profesionales relataron su experiencia trabajando en distintos proyectos relacionados con la transformación del espacio público y la mejora de la calidad de vida de las personas.

Así, Francisco Ricardo se refirió al proyecto en el que se les encomendó la recuperación de 49 kilómetros de espacio público y espacios residuales que rodean las principales vías de la ciudad de Barranquilla.

 

“Somos una ciudad industrial, nuestra economía está basada en la industria, y la Alcaldía buscaba que la ciudad volviera a tener ese contacto con el río Magdalena, y al lograr eso, los ciudadanos vieran la ciudad de manera diferente. La idea era que no fuera solo una ciudad industrial, sino que una ciudad de eventos”, explicó el arquitecto en su exposición.

Ricardo detalló que la labor de su equipo se focalizó en la zona conocida como Gran Malecón, y que el objetivo fue “hacer mover las industrias que caracterizan a esta zona y generar ese espacio público que tanto le hacía falta a la ciudad de cara al río”.

 
Luego de meses de trabajo, el profesional aseguró que “el proyecto ha sido un éxito para la ciudad” y uno de los más emblemáticos de las últimas tres alcaldías. “Ha sido un esfuerzo tanto comunitario como político y de todos los arquitectos que participaron”, añadió.

La Chacarita

 

Mientras, el arquitecto Francisco Solano Benítez entregó detalles del proyecto en el que Mínimo Común Arquitectura intervino 12 puntos de La Chacarita, un barrio muy marginal de la ciudad de Asunción, donde previo a esta iniciativa no había acceso a internet móvil.

 

Uno de los lugares remozados fue la pequeña plaza Amapola, que gracias al proyecto pasó de ser un lugar solitario y peligroso, a uno de uso público y disfrutable para la comunidad.

Allí, los residentes pidieron dibujar un graffiti en el muro principal, y el equipo decidió que cada pixel de esa pieza artística representara un código QR que estuviera vinculado a un libro. De esa forma, el lugar se transformó en un espacio de lectura para los vecinos.

 

“De a poco se empezó a convertir en un lugar de uso público. Con ese coeficiente de uso, el lugar se pudo volver seguro y que toda la gente disfrutara de este espacio”, sostuvo Solano, agregando que “lo más lindo era que en las noches, los niños iban a jugar, ya no viéndose como un lugar de miedo, sino que de esparcimiento. Creo que la arquitectura tiene que dar oportunidades, incluso aunque no sea nada construido. Finalmente, el material que hay es la gente”.

 

Luego de ambas presentaciones se dio espacio para la conversación y el debate. El arquitecto y moderador Felipe Assadi afirmó que “ustedes son portadores de una generación de nuevos arquitectos jóvenes, y por algo están aquí. Queríamos saber cómo están reaccionando los jóvenes, los nuevos arquitectos de Sudamérica, frente al espacio público; cómo es el compromiso que tienen con el espacio urbano, con la ciudad, el territorio”.

 

Frente a ello, Solano declaró que “para poder tener espacio público, creo que, primeramente, tenemos que poder reducir las desigualdades, y para reducir esas desigualdades necesitamos generar mayores oportunidades”.

 

En ese sentido, dijo que “entendiendo que el mundo hoy se está cubriendo y necesitamos construir un mundo mejor, más sostenible, eso nace desde la arquitectura. La construcción es uno de los mayores contaminantes hoy en día y creo que desde ese punto a los arquitectos nos toca actuar sobre entender la sostenibilidad como un tema que pueda generar mejores espacios a nivel mundial”.

 
Por último, el arquitecto Francisco Ricardo señaló que “para nosotros lo más importante es la co-creación. Creo que todo espacio público tiene que ser co-creado con la comunidad y el actor político. Para mí esa co-creación entre comunidad, actor político y arquitectos es lo que hace que un proyecto de espacio público sea sostenible. Sin esos tres actores alineados es muy difícil que uno tenga una sostenibilidad social que, al fin y al cabo, es lo que todos los arquitectos de nuestra generación estamos tratando de buscar. No solo irnos al tema ecológico, sino cómo comenzar a romper esas barreras sociales, cómo comenzamos a darles más oportunidades. Sin comunidad no hay sostenibilidad social”.

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