21 noviembre 2019

Paz social

Por Ignacio Hernández

Presidente AOA

 

Nuestra nación se enfrenta a un escenario desconocido y nuevo. La  sociedad (no solo en Chile), vive un cambio de estructuras de liderazgo  muy potente, en las que la figura del liderazgo clásico; poder  ejecutivo, poder legislativo, fuerza pública, partidos políticos,  iglesias y gremios entre otros, ya no son suficientes, se ha fragmentado  en muchas otras dimensiones e instancias este poder y son estas mismas  estructuras clásicas las llamadas a unirse entre ellas, incorporando por  cierto, a las nuevas fuerzas de la sociedad civil en pos de un bien  superior que facilite los legítimos y urgentes cambios que la sociedad  reclama, esto es paz y sociedad justa.

La anhelada paz, solo será posible si un grupo potente y transversal  de líderes de todo el espectro político y social se alinea virtuosa y  humildemente, tras el objetivo que nunca debemos perder de vista; el  bien común de nuestro pueblo.

Ya estamos dolorosamente notificados de las demandas y de la magnitud  del reclamo, tenemos una democracia plena y un estado de derecho,  aunque operando progresivamente en niveles decrecientes, en gran medida  por un cuestionamiento, degradación y falta de legitimidad que nosotros  mismos hemos generado al debilitar el orden público. Avanzamos  peligrosamente en la “normalización de la violencia” y la desobediencia  civil, camino que debemos abandonar y exigir abandonar a quienes  delegamos nuestras voces políticas, gremiales y profesionales.

Vandalizar hasta el ensañamiento infraestructura como el Metro, tal  vez la más virtuosa en corregir las desigualdades territoriales de  nuestra capital, así como una enorme cantidad de edificios, supone  vandalizar nuestra propia sociedad. Ya no quedan holguras de tiempo ni  reservas emocionales para permitir o facilitar el vandalismo.

Somos optimistas, pero no ingenuos ni voluntaristas, existen grandes  tensiones antagónicas, vanidad, egoísmo y hasta miseria entre algunos de  nuestros líderes, aun cuando también existe mucha virtud, generosidad y  altura de miras en muchos otros de nuestros líderes en todos los  sectores políticos y gremiales, pues ninguno tiene el patrimonio de la  virtud ni el de la vileza.

Confío que un mejor Chile nacerá de este violento proceso, pero es  urgente e ineludible que facilitemos este nacimiento procurando desde ya  una “sala de parto pacífica” pues estos niveles de violencia y  destrucción no pueden ser soportados sin arriesgar escenarios de  desgobierno que pueden fracturar violentamente nuestra convivencia de  manera estructural.

Exijamos a nuestros líderes, referentes y a nosotros mismos, a  renunciar a todo aquello que no contribuya vigorosamente el objetivo  superior de un Chile mejor para todos.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.