08 de junio del 2026

Marisol Rojas y la aprobación de la ley que agiliza la obtención de permisos de urbanización y edificación

“La AOA ha sido siempre consistente en promover una reducción de los tiempos de tramitación y una mayor certeza regulatoria”

El pasado 2 de junio, el Congreso aprobó el proyecto de ley que agiliza la obtención de permisos de urbanización y edificación, ley en la que la AOA ha participado activamente desde el Comité de Normas, a través de observaciones formales, minutas técnicas, participación activa en las consultas públicas y exposiciones ante entidades sectoriales y parlamentarias.​ 

La vicepresidenta de la asociación y directora del Comité de Normativa, Marisol Rojas, explica los alcances de la modificación que permitirá desvincular los Informes de Mitigación de Impacto Vial (IMIV) de los permisos de edificación en determinadas categorías de proyectos, cambio muy esperado que resolverá “un problema concreto de ‘permisología’, asociado a los tiempos de tramitación de los proyectos, especialmente aquellos que requieren (IMIV) de menor complejidad y que pueden ser elaborados por los arquitectos”. Hasta hoy, indica, “era posible tener un permiso de edificación sin observaciones y listo para ser aprobado, pero si el IMIV no se aprobaba dentro del plazo, tu permiso era rechazado. Y muchas veces el no contar con los IMIV aprobados se debía a plazos prolongados en la revisión e incluso por falta de admisibilidad, es decir plazos desfasados que empezaban a contabilizarse después de haber ingresado. La propuesta busca entonces evitar que proyectos de menor impacto queden paralizados e incluso rechazados por demoras administrativas ajenas al diseño o a la calidad del proyecto”.

¿Cuál ha sido la participación de la AOA en este proceso? ¿Cuándo comenzó este trabajo?

La Asociación de Oficinas de Arquitectos ha participado activamente en la discusión de diversas iniciativas destinadas a modernizar y agilizar los procesos de aprobación de proyectos urbanos e inmobiliarios.

En este caso particular, la participación se ha desarrollado mediante reuniones técnicas con autoridades, análisis de propuestas normativas y exposiciones ante el Congreso Nacional, entre ellas la intervención realizada en la Comisión de Vivienda.

La posición de la AOA ha sido siempre consistente en promover una reducción de los tiempos de tramitación y una mayor certeza regulatoria. No se trata de eximirse del cumplimiento de la norma, sino que evitar burocracia e incertezas en la tramitación de tus permiso.

Los impulsores de la iniciativa sostienen que el permiso de edificación y el IMIV evalúan ámbitos distintos del proyecto. ¿Compartes esa visión?

Sí, en términos generales es una afirmación correcta. Si somos bien rigurosos se podría decir que el primero es de la línea de edificación hacia dentro y el segundo es de la línea de edificación hacia fuera. Sin embargo, aunque son instrumentos distintos, no son completamente independientes. En nuestra opinión deberían ser 100% independientes y que las definiciones del proyecto deberían estar en la OGUC y ser siempre conocidas (no evaluadas caso a caso). 

Por este motivo es que el proyecto contempla edificación. Esto además busca la aprobación del IMIV al final de las obras.

¿Qué impacto podría tener este cambio en los plazos de desarrollo de proyectos, especialmente en aquellos de menor y mediana escala?

El principal beneficio esperado es una reducción efectiva de los plazos para obtener permisos de edificación en proyectos de básicos e intermedios.

Para proyectos pequeños y medianos esto puede representar varios meses de ahorro en tiempos de tramitación, reduciendo costos financieros y mejorando la viabilidad económica de las inversiones.

¿Existe el riesgo de que trasladar la exigencia del IMIV a la etapa de recepción genere nuevas incertidumbres o conflictos más adelante en el proceso?

Ese riesgo existe y fue precisamente una de las preocupaciones planteadas durante la discusión. La experiencia demuestra que ciertas medidas de mitigación pueden requerir modificaciones relevantes en accesos, vialidades, espacios públicos o coordinación con otros organismos públicos. Cuando esas exigencias aparecen una vez que la obra está construida, su implementación puede ser técnicamente compleja, económicamente costosa o incluso inviable, pero eso se resuelve simplemente no dejando la aprobación del IMIV para el final.

Algunos críticos podrían interpretar esta medida como una flexibilización de los controles urbanos. ¿Qué te parece esa perspectiva?

Como se ha dicho, esto no cambia la obligación de contar con un IMIV aprobado, solo permite avanzar en paralelo y sobre todo evitar que te rechacen un permiso por no llegar a tiempo con tu IMIV aprobado, situación que no dependía solamente del desarrollador sino del evaluador y sus tiempos.

La discusión no estuvo en eliminar el IMIV ni las mitigaciones, sino en definir en qué momento del proceso deben acreditarse para evitar que procedimientos administrativos se transformen en barreras innecesarias para el desarrollo de proyectos.

Lo que viene ahora es seguir trabajando para disminuir las arbitrariedades y la burocracia en la evaluación de los IMIV, para ello fuimos invitados por el Ministerio de Transportes a realizar nuestras observaciones en el marco de la modificación al decreto 30 del MTT (Reglamento de los IMIV).

Estamos muy esperanzados, dada la acogida y buen entendimiento del diagnóstico y de los problemas que este camino, que empezó muy bien con el cambio legal continuará con las modificaciones necesarias a dicho reglamento.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.