27 de febrero de 2013

Los desafíos impuestos por la reconstrucción

Por Daniel Johnson Rodríguez

Pulso

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo debió hacer frente al terremoto del 27 de febrero de 2010 desde la inexistencia de protocolos establecidos, obligándolo a definir estrategias a partir de los sistemas existentes diseñados para hacer frente a la problemática regular del sector. Como primera tarea fue necesario identificar la magnitud del daño y del universo a atender, considerando el rol subsidiario del estado. El segundo paso fue definir cómo se intervendría, con cuales instrumentos existentes y que modificaciones requerirían. Por último, fue necesario definir el estándar de las soluciones a implementar. Cada una de estas tareas representó desafíos interesantes, pero fue especialmente interesante la primera de ellas, en especial la definición de los beneficiarios del ministerio, es decir en la focalización de sus programas.

Un terremoto redibuja la vulnerabilidad, familias que habían sido capaces de proveerse de vivienda ya no lo son, y conjuntamente se pierden fuentes laborales generando un detrimento patrimonial profundo, que los instrumentos con que normalmente se mide la vulnerabilidad no detectan automáticamente. Esto obliga a generar nuevos instrumentos para la identificación de los damnificados y así nuevos criterios para la focalización social del accionar del Ministerio. Asimismo el terremoto hizo aparecer nuevas necesidades inabordables por la capacidad individual de las familias, como es la recuperación del valor patrimonial de un barrio. Importantes zonas en los centros de las ciudades se vieron afectadas, poniendo en riesgo la conservación de casas y edificios valiosos culturalmente. Santiago en particular vio dañado su patrimonio moderno en edificios como los de La Villa Olímpica o la Villa Portales. El ministerio debió ocuparse de recuperar estas viviendas, implementando soluciones que incluyeron desde la reparación de fachadas, refuerzos estructurales, hasta la reconstrucción total de edificios respetando su arquitectura original. Se redefine así el campo de acción del ministerio, incorporando criterios de carácter patrimonial en su intervención.

Si bien el terremoto fue una catástrofe y como tal generó un importante daño a nuestro país, de la forma de abordar la reconstrucción podemos rescatar importantes aprendizajes, que están siendo incorporados en las políticas regulares del ministerio. Si bien entendemos que el déficit habitacional sigue siendo un tema presente y de innegable importancia, hoy tenemos nuevos campos de acción que nos imponen grandes desafíos que serán sin duda parte de quehacer futuro del Ministerio.

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