11 DE FEBRERO DE 2019

Ciudades resilientes y reconstrucción

Por Ricardo Carvajal

ex DOM Huechuraba, ex Seremi del Minvu Tarapacá, ex coordinador Reconstrucción Santa Olga y ex subdirector Nacional de Arquitectura del MOP.

Medio Cooperativa.cl

Luego de las lluvias del pasado fin de semana en el norte de nuestro país, el gobierno del presidente Sebastián Piñera anunció un presupuesto de 60 mil millones para la reconstrucción por los daños causados por las inundaciones. Hace ya 5 años la región de Tarapacá sufrió dos terremotos que tuvieron un costo, solo por concepto de reconstrucción de viviendas, cercano a los 190 mil millones.

Sin lugar a dudas nuestro país está mejorando en los procesos de reconstrucción. Luego de las 13 catástrofes que tuvo que enfrentar el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se implementaron mejoras y hubo un objetivo claro de no solo reparar lo dañado, sino que mejorar lo existente.

Este principio se aplicó por ejemplo en el proyecto Las Dunas en Iquique, donde las familias pudieron elegir entre tres alternativas de diseño donadas por la Asociación de Oficinas de Arquitectos, las que se desarrollaron en conjunto con la comunidad afectada, y aumentaron la superficie de los departamentos de 36 m2 a casi 60 m2.

Otro ejemplo destacable es el de Santa Olga, en que gracias al decreto de catástrofe se pudo comenzar a construir las primeras viviendas en menos de un mes de destruidas y se entregaron para habitar a los 8 meses de la catástrofe, además de pavimentar calles que antes eran de tierra y reemplazar muros de contención hechos de neumáticos por muros de hormigón armado.

La alianza público-privada que permitió avanzar en el objetivo de reconstrucción fue notable, lo que se reflejó en reuniones de coordinación con Desafío Levantemos Chile y con la firma de los convenios de cooperación suscritos por parte de la ministra de Vivienda y Urbanismo de la época, Paulina Saball, y el subsecretario de Obras Públicas y delegado presidencial, Sergio Galilea, con privados como CMPC y la Asociación de Oficinas de Arquitectura, entre otros.

Es de esperar que se siga ese mandato y objetivo claro de mejorar lo existente y no se limite solo reparar lo dañado, para así hacer avanzar en hacer más resilientes las ciudades a las futuras catástrofes que nos puedan afectar.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.