5 de noviembre de 2012

Amenaza en Isla Negra

Por JOSÉ GOÑI

Ex ministro de Estado

El Mercurio

Señor Director:

Hace más de un año que una empresa constructora intenta violar sistemáticamente las leyes de la República para levantar edificios que atentan contra el mayor valor cultural del país: el legado de Pablo Neruda.

En las cercanías de su casa de Isla Negra, donde el poeta se inspiró y escribió gran parte de su obra, la constructora Santa Beatriz sigue en su majadera y agresiva posición de evadir las leyes y reglamentos vigentes, solicitando ahora incluso la declaración de inconstitucionalidad de dos artículos de la Ley 17.288, que entrega al Consejo de Monumentos Nacionales la potestad de declarar zonas típicas (lo que, además, pondría en cuestión todos los planos reguladores, la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción y otros instrumentos que regulan la vida y la convivencia urbana).

La razón de estos instrumentos de ordenamiento arquitectónico es, justamente, proteger áreas territoriales de valor patrimonial, histórico y cultural.

En Chile hay 110 zonas típicas, todas las cuales están siendo amenazadas por este reclamo de la constructora. Después del rechazo de todos sus recursos ante diversas instancias jurídicas y administrativas, levanta ante el Tribunal Constitucional este último escrito. Sabemos que los señores miembros del Tribunal Constitucional tienen la suficiente formación jurídica, la claridad, el entendimiento y el respeto a nuestros más profundos valores nacionales, que les permiten comprender que una nación sin patrimonio cultural pierde su alma y su razón de ser.

Chile es un país que no se ha caracterizado por saber proteger su legado histórico y cultural, lo que, afortunadamente, ha estado cambiando estos últimos años en beneficio de nuestra historia y de nuestra gente. Es así como el país se ha preocupado de generar figuras y marcos legales que posibiliten la necesaria protección de los valores históricos, patrimoniales y culturales que nos definen, de quienes no logran entender que la modernización de la infraestructura del país debe ser compatible con el respeto a la tradición y a la cultura nacional.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.