13 de enero de 2013

Programa blocks: Segunda oportunidad

Por RODRIGO PÉREZ MACKENNA

Ministro de Vivienda y Urbanismo

El Mercurio

Durante los últimos 20 años, con una política habitacional centrada en lo cuantitativo por sobre lo cualitativo, Chile logró avanzar enormemente en la reducción del déficit de vivienda. Según cifras de la Casen 2011, se logró reducirlo de 949 mil viviendas en 1990 a 495 mil en 2011. Si bien este proceso podría ser catalogado como exitoso, a su paso dejó un considerable déficit cualitativo, entendido como viviendas o conjuntos habitacionales que presentan serios problemas en su calidad constructiva, tamaño, acceso a servicios, conectividad interna, áreas verdes, equipamiento, etcétera, siendo los conjuntos de vivienda social en altura los que presentan las situaciones de habitabilidad más críticas a nivel nacional.

Según un reciente catastro realizado por el Minvu, en nuestro país existen 261240 unidades de vivienda social en altura, agrupados en 1.904 conjuntos. Las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y Biobío concentran e186% de estos departamentos. Sobre este universo y utilizando criterios de focalización tanto de escala habitacional —tamaño del conjunto, superficie de la vivienda y antigüedad—como criterios de calidad urbana y social, se han identificado aquellos sectores donde la rehabilitación es prioritaria. Son 55.768 departamentos en 60 conjuntos en las regiones antes mencionadas. Lo más grave es que en muchos casos, además de las pésimas condiciones de vida, se concentran en ellos graves problemas sociales, como altos índices de drogadicción, violencia intrafamiliar, delitos graves, etcétera. En 2012 fuimos testigos de dramas como el de Ivonne Zambrano, quien murió junto a sus dos hijos Abel y Bastión, de 5 y 2 años, en un incendio, encerrada entre rejas en la población Pedro Lira, en Puente Alto; o el derrumbe de una ampliación irregular tipo palafito de un departamento en la Villa Chiloé, con lesiones de gravedad a cinco vecinos. Estas familias que ya recibieron un subsidio habitacional, hoy no pueden optar nuevamente por otro. Si venden su propiedad, con el pago que recibirían les resultaría prácticamente imposible acceder a una mejor vivienda, porque no tienen recursos para cubrir la diferencia con el valor de una vivienda social con los estándares actuales. En octubre del año pasado, el Presidente Piñera anunció el nuevo Programa de Recuperación de Blocks: Segunda Oportunidad, que estará enfocado en atender a aquellas familias que han quedado atrapadas en sus departamentos y conjuntos habitacionales. El Programa operará recibiendo la propiedad actual, entregando a cambio un subsidio para una vivienda nueva y apoyo por hasta dos años para arriendo mientras éste se concreta.

En forma separada se actuará sobre los blocks y espacios comunes de los conjuntos habitacionales, adecuándolos a los estándares actuales de la política habitacional, y mejorando los barrios. En muchos casos se deberá demoler. En otros, dependiendo del diagnóstico técnico y económico que se realice en cada conjunto, se considerará ampliación y remodelación de departamentos; reparación, mantención o mejoramiento de bienes comunes; o construcción de obras nuevas de viviendas, áreas verdes, vialidad, etcétera.

El programa será voluntario, concursable y por lotes mínimos. Durante el mes de enero de este año se abrirá el primer llamado a concurso para los conjuntos habitacionales ya priorizados: Brisas del Mar y Nuevo Horizonte II, en Viña del Mar; Cerro Morado y Francisco Coloane, en Puente Alto; Parinacota I y II, en Quilicura; y Vicuña Mackenna I, II y III, en Rancagua. Durante el 2013 se espera intervenir al menos 1.000 viviendas, y se invertirán más de 23 mil millones de pesos en proyectos habitacionales y urbanos.

El compromiso del Presidente Piñera en derrotar la pobreza se refleja en este programa, muy necesario, justo y anhelado pero nunca abordado. Un programa como este transforma el déficit cualitativo en uno de los ejes prioritarios del Minvu para los próximos años. El desafío es enorme y de largo plazo. Pretender solucionar un problema que se ha venido generando durante 20 años resulta simplemente imposible en el corto plazo. La complejidad social y técnica es muy grande. Este esfuerzo debe ser visto como una política pública de largo plazo inclusiva, que generará igualdad de oportunidades para miles de familias chilenas. Estamos convencidos de que la clave del éxito del programa Segunda Oportunidad está en la plena participación de los vecinos y sus dirigentes, municipios, actores sociales y políticos. Para evitar repetir los errores del pasado, el Minvu va a promover proyectos que combinen viviendas sociales para familias vulnerables, con las que aplican al nuevo subsidio para sectores emergentes y de clase media. Este mes adjudicaremos el primer llamado a un «proyecto integrado». Recibimos propuestas para 8 proyectos, en 7 comunas, por un total de 863 viviendas. Esperamos que esta sea una nueva línea de llamados para el Minvu y así lograr barrios mixtos, sin segregación social y urbana.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.