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Patrimonio de la Humanidad de Unesco

SEÑOR DIRECTOR


Nuestro país, ante el reciente nombramiento de Patrimonio de la Humanidad de la Cultura Chinchorro, obtiene su séptima designación en tal sentido. Junto al Parque Nacional Rapa Nui, el Barrio Histórico de Valparaíso, las iglesias de Chiloé y varios más, son patrimonio de la Humanidad de la Unesco cuya declaratoria es muy anhelada por los países porque sitúa en el mapa estos lugares, que son un atractivo cultural y turístico ansiado por las comunidades que postulan y las que lo ostentan.


Sin embargo, no basta con poseer esta calidad patrimonial que los destaca por sobre otros lugares, sino que es una condición que hay que mantener con políticas locales y públicas de desarrollo, que propendan no solo a mantener el statu quo, sino que permitan mejorar su condición de sitios únicos y singulares.

Para ello, los planes urbanísticos y la inversión pública y privada deben estar dirigidos y fomentados en la dirección correcta, y las autoridades están obligadas a realizar su mejor esfuerzo para conservar dicha condición patrimonial.


El peligro de perder este estatus de Patrimonio de la Humanidad es permanente, pues está en constante revisión por la Unesco y no son pocos los que la han perdido. Vale la pena preocuparnos para no seguir la suerte del puerto de Liverpool que perdió su condición por motivos de desarrollos urbanísticos que le cambiaron su fisonomía. Miremos a Valparaíso, que en los últimos años ha sufrido un gran deterioro en seguridad, aseo e higiene y construcciones fuera de toda morfología aceptable.


Bien por la Cultura Chinchorro, ahora vamos por Lota, que merece ser considerada también Patrimonio de la Humanidad.


Yves Besançon Prats

Past president

Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) Medio La Tercera, revisa la columna original aquí Crédito Imagen Unesco.