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Estallidos, ciudades y abandono

¿Qué tienen en común los estallidos sociales que se han multiplicado en ciudades tan distintas como Santiago, Barcelona o Minneápolis? Todos tienen diversos orígenes o justificaciones; el de Barcelona (el último, no el único) a consecuencia del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél; el de Minneápolis por la muerte del afroamericano George Floyd a causa de la brutalidad policial; el de Santiago, multiplicado en muchas otras ciudades, a consecuencia de demandas sociales insatisfechas. Todas tienen en común que sus demandas son amplificadas y sensibilizan casi instantáneamente a toda una sociedad, pero también que algunos (o muchos) de sus manifestantes se apoderan del espacio público destruyendo edificios, patrimonio, comercio, vehículos e infraestructura pública y privada; pero por sobre todo, que si no se conducen y contienen debidamente, degradan los conceptos de respeto, de convivencia y de sociedad que subyacen y que son la esencia misma del espacio público. Es decir, destruyen y vandalizan nuestra propia sociedad y nuestra propia paz. ¿En qué se diferencian estos ejemplos? En algunos casos, es la misma sociedad y sus líderes políticos y sociales los que han sido capaces de contener, encauzar y restituir el orden, el respeto y la recuperación del espacio público y la paz social. En el caso chileno, y luego de dos años, esto no ha sido del todo posible. Muchos de nuestros líderes de todo el espectro político no sólo han abandonado Plaza Baquedano, facilitando mantener en ruinas su entorno en un proceso continuo de ocupación y vandalización; sino que han descartado, por sobre todo, la tarea de conducir al país hacia un futuro mejor en paz, con un propósito y una épica que nos una a todos. Son las ciudades los escenarios donde se expresan las demandas de la ciudadanía y es en sus plazas, parques y calles, en la infraestructura urbana, en la arquitectura y en los servicios de transporte donde siguen siendo recurrentes las protestas violentas, los lamentables ataques a personas y la desnaturalización del espacio público. Este penoso proceso no ha sido capaz de conmover a muchos de nuestros líderes y amenaza con perpetuarse y expandirse. Próximos a conmemorar el segundo aniversario del estallido social, es de esperar que nuestras autoridades y liderazgos —políticos, sociales, gremiales, educacionales y empresariales—, junto con los nuevas caras que vayan emergiendo de los procesos de diálogo y cambios, sepan conducirnos hacia un proceso de recuperación y reparación, y a un futuro deseable, próspero y pacífico. Como nación y sociedad somos muy capaces de lograrlo.


Recuadro

'Han abandonado Plaza Baquedano, facilitando mantener en ruinas su entorno en un proceso continuo de ocupación'.


Ignacio Hernández

Past president Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA)

Medio La Segunda