• AOA

Espacio para todos

EL 8 DE NOVIEMBRE SE INAUGURA 'PAISAJE Y PROYECTO: TRAYECTORIA DESTACADA DE TEODORO FERNÁNDEZ' EN LA GALERÍA GALLO, DEL CAMPUS LO CONTADOR. UN RECORRIDO SENSORIAL POR OCHO OBRAS DEL PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA, A MODO DE RECONOCIMIENTO A QUIEN HA SIDO UNO DE SUS DOCENTES Y HA ESTADO DETRÁS DEL DISEÑO DE EDIFICIOS Y PARQUES DE GRAN COMPLEJIDAD Y CALIDAD ESPACIAL, QUE CONVOCAN Y SE FUNDEN CON EL PAISAJE Y LA GEOGRAFÍA.


Teodoro Fernández - Revista 42

El segundo semestre de 2019 fue el último en que el arquitecto Teodoro Fernández dio clases a los alumnos de primer año en la Fadeu UC. 'Voy a volver. Me encanta ser profesor', dice; pero reconoce que no se sintió cómodo con la modalidad online. 'No se puede hacer taller así, conversamos y trabajamos viéndonos a la cara y poniendo en relación a los alumnos; ellos tienen que aprender a trabajar en equipo, a discutir con sus pares y dialogar, y eso es muy difícil a través de la pantalla', afirma. Y es que una de las cosas que busca en los talleres es alejar a estos jóvenes de la imagen, enseñarles a que observen y dibujen con la mano, 'la pantalla es muy nociva para el desarrollo de las ideas y el conocimiento, porque se ve solo una superficie, no hay profundidad temporal ni espacial. Huimos de la clase expositiva y ponemos a los alumnos en actitud de proponer para que aprendan sin que nosotros les enseñemos. Para nosotros es importante no echarles a perder las ganas que tienen en primer año y entusiasmarlos más a que crean que sí pueden ser arquitectos. Yo no haría taller si no aprendiera cosas de ellos'. Pero este tiempo de alejamiento del Campus Lo Contador se terminará con la muestra que se inaugura el 8 de noviembre ahí mismo, en la Galería Gallo. Un montaje sensorial y multimedia que destaca cuatro parques y cuatro edificios del Premio Nacional de Arquitectura 2014. 'Es un reconocimiento que queremos hacerle. Es un maestro, uno de los grandes y más importantes profesores de la UC', explica Macarena Cortés, quien postuló como curadora, junto con Felipe Ladrón de Guevara como director, a un Fondart para llevar a cabo esta exposición que consta de videos, entrevistas, testimonios y maquetas.

Registros Revista AOA #20

Las obras escogidas para mostrar en 'Paisaje y Proyecto: Trayectoria destacada de Teodoro Fernández' son también sus más importantes en los últimos diez años: los parques Bicentenario, Kaukari, Quinta Normal y Borde Costero de Antofagasta; y los edificios de la sede central de Onemi, MOP La Serena, Moneda Bicentenario y Scuola Italiana. 'Para él, no hay diferencia entre diseñar un asiento, un parque de kilómetros o un edificio, el oficio es el mismo y tiene que ver con el diseño, el trabajo geométrico, el estudio de las proporciones, la capacidad de imaginar espacios con la libertad que tiene el Teo. Su arquitectura es libre, no es convencional o la típica de cajitas cuadradas', agrega Cortés. Desde su oficina en Providencia, Teo prepara un viaje a España, que incluye su ciudad natal, San Sebastián; y afina los detalles de proyectos en construcción. ¿Cómo han sido estos tres años? –Difíciles, porque dejé de hacer clases, y en la oficina funcionamos a distancia. Yo venía todos los días, porque vivo al lado, y el resto estaba en sus casas mientras trabajábamos en los proyectos del Estadio Nacional, Cerro Chena y Antofagasta. Logramos sacarlos adelante y además participamos en el concurso Parque Urbano Las Salinas. En Teodoro Fernández Arquitectos saben hacer parques exitosos, esos que se llenan de gente, a los que las personas van desde distintos puntos y que convocan. Por esto defiende su vocación como espacio público, un lugar que 'tiene que ser gratuito y tiene que ser seguro, y para eso el ciudadano debe apoderarse de él', dice. ¿Qué piensa del museo que se construirá en el Parque Bicentenario? –Durante mucho tiempo, cuánta feria o actividad se hacía ahí, y eso fue muy fregado porque todos esos eventos le quitan al parque esa relación de gratuidad; el museo es lo mismo. Uno se pregunta ¿es el mejor lugar para hacer un museo de arte moderno en Santiago? No sé, puede haber otros. Además, se insistió mucho en la relación del museo con el parque, cuando un museo como tal no necesita eso. ¿Qué desafíos presenta el diseño de un parque hoy? –El problema está en que se piensa que el paisajismo es instantáneo y no se entiende que los parques se demoran. No queda más que plantar árboles, y acostumbrarse a que la vegetación no es la única forma de la naturaleza. Como el borde costero de Antofagasta, que tiene una rompiente con rocas y conchuelas espectaculares y muchos se quejan por no tener arena o playa, ¡hay que valorar lo que tenemos! El mejor juego infantil es correr, mirar árboles y pájaros, oler, trepar cerros, no el juego plástico que todos piden. –Contamos con otra restricción –agrega–, que es que las clases populares tienen una lista infinita de plantas que dan mala suerte, entonces no se pueden poner acantos porque los hacen desaparecer; y la clase alta encuentra una cantidad increíble de plantas, siúticas, como todas las que dan flores. Entonces nuestra gama queda híper reducida. Y está la idealización por lo nativo. –Con el cambio climático a todos les dio por plantar solo nativo y que no hay que regar; sin embargo, este valle desde siempre ha tenido una vocación agrícola, de riego, está pensado con sus ríos. Aquí en el bandejón de Bilbao plantaron nativos hace 30 años y no han logrado crecer, en cambio el plátano oriental de la esquina en solo siete años está enorme, porque está adecuado a una isla de calor como Santiago. Los pobres peumos están acostumbrados a vivir en una quebrada, todos juntos, con sombra, no en este pavimento lleno de calor. ¿Cuál es uno de los grandes problemas que ve en Santiago? –La ciudad no es un árbol, no tiene una estructura jerárquica de un tronco y ramas, pero parte de los problemas que tiene Santiago es que sigue con esa estructura jerárquica. Y el fenómeno Plaza Italia es una muestra: todos la piensan como un centro y la estatua de Baquedano a la que había que subirse para lograr llevar la batuta; le tocó la mala suerte de estar ahí y ser el lugar más alto para subirse y decir 'acá estoy'. Ojalá podamos volver a juntarnos en un espacio que no sea tan maltratado y despreciado.


María Cecilia de Frutos D. en El Mercurio - Vivienda y Decoración

Registro Revista AOA #20