03 enero de 2019

NUEVO PRESIDENTE DEL CNDU: “EL CONSEJO REPRESENTA LA DIVERSIDAD DE LA CIUDAD”

El nuevo presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Sergio Baeriswyl, habla de los desafíos que le espera liderando el órgano consultivo que vela por una planificación de ciudades integradas y equitativas.

Sergio Baeriswyl fue presentado el pasado 26 de noviembre por el Presidente Sebastián Piñera como la nueva cabeza del CNDU, junto con 31 actores de la sociedad civil, del mundo privado, público y académico que conforman el Consejo. La Asociación de Oficinas de Arquitectos fue invitada por primera vez a formar parte de esta instancia, siendo representada por su presidente Ignacio Hernández.

 

El arquitecto y urbanista, de larga trayectoria en el servicio público, recibió en el año 2014 el Premio Nacional de Urbanismo tras su trabajo como Coordinador General del Plan de Reconstrucción Urbana del Borde Costero de la Región del Biobío, proyecto de recuperación de localidades costeras afectadas por el terremoto y tsunami de 2010.

 

¿Cuál es la importancia de un organismo como el CNDU? ¿Cómo su trabajo se traduce en el desarrollo de políticas públicas?

La instancia del Consejo es, primero que todo, la importancia que tiene que en Chile exista una política nacional de desarrollo urbano, que por décadas no existió. Desde el año 2014 hay un política que, de alguna manera, establece una visión y ciertos valores del desarrollo de nuestras ciudades, los que que deben ser cuidados, promovidos y potenciados.

 

Para que esto ocurra, el Consejo es una instancia creada no solo para custodiar esta política, pero también para implementarla, impulsarla, difundirla y que definitivamente se transforme en acciones. Es así como el CNDU es una instancia de reflexión permanente sobre el estado y los desafíos de las ciudades. También es un lugar para promover y proponer políticas públicas inspiradas en la política nacional de desarrollo urbano.

 

El Consejo es una instancia virtuosa porque representa al mundo público, privado, social y académico, que es muy propio de la diversidad de la ciudad. Es una instancia multi representativa que tiene la finalidad de entender que el problema de la ciudad no es solamente un problema de Estado, sino que también es un problema de la sociedad. Entonces todas las miradas de todos los sectores de la ciudad son importantes.

 

¿Cuál es su mayor desafío como presidente del Consejo? ¿Cuál será su guía de ruta para liderar el CNDU?

Desde un ámbito personal, me parece que cuando el Presidente Piñera piensa en que el Consejo esté dirigido por alguien de una región, hay una cierta señal de que la mirada de las ciudades de las regiones es también muy importante. Para mí, la más importante, porque la mayoría de los chilenos vivimos en ciudades que no son Santiago. En términos cuantitativos, el problema urbano en Chile es un problema de regiones.

 

Pero mi desafío es estar a la altura de poder no solo representar, sino que también potenciar políticas públicas con una gran sensibilidad de la realidad de las regiones. Los urbanistas regionales siempre nos hemos quejado de que las políticas públicas en Chile sobre ciudad son muy insensibles con los temas fuera de la capital. Entonces ahí hay una oportunidad muy grande de poder balancear el peso de las ciudades regionales en las políticas públicas del país.

El Presidente Piñera presentó al nuevo consejo del CNDU en la ceremonia de inauguración de Mapocho Río. Foto: Segegob.

¿Cómo evalúa la incorporación de AOA como miembro de CNDU? ¿Qué expectativas tiene sobre la participación que pueda hacer una asociación gremial como la AOA en el desarrollo de la labor de Consejo?

La integración de actores en general es siempre muy positiva. En el futuro, este Consejo debería seguir creciendo en representatividad, porque los actores en la ciudad han ido aumentando cada vez más y, por lo tanto, es cada vez más difícil tener todas las voces representadas.

 

Una manera de hacerlo es, justamente, aumentando los actores dentro del Consejo. Y la AOA viene a aportar una mirada que tiene una opinión distinta a los otros actores gremiales cercanos. Me parece que tiene una identidad suficientemente validada por su presencia en la discusión de la arquitectura y del urbanismo en Chile, que fue debidamente reconocida por el Presidente Sebastián Piñera al minuto de incorporar a la Asociación de Oficinas de Arquitectos como genuino y legítimo representante de una parte de la sociedad que está comprometido con los temas urbanos, con los temas de ciudad.

 

¿Cuál considera que es el mayor problema del urbanismo en Chile? ¿Cuáles deberían ser los primeros pasos a seguir para solucionarlo?

Cada ciudad es un pequeño universo, con sus propias dinámicas, geografía, cultura y actores diferentes. De este modo es difícil hablar del mayor problema de las ciudades sin generalizar al mismo tiempo. Ahora bien, hay problemas comunes a la mayoría de las ciudades, especialmente en las ciudades grandes e intermedias, que han sido identificados recientemente en 14 áreas de acción para el trabajo del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano 2018 – 2022, y que también están expresadas en la Política Nacional de Desarrollo Urbano.

 

En este contexto el desafío de la integración social en las ciudades chilenas es una materia urgente, es decir, cómo combatimos la segregación socio espacial en nuestras ciudades y cómo diseñamos un modelo de crecimiento que promueva un acceso equitativo de sus habitantes a los bienes y servicios que ofrece la ciudad. Sin duda, si logramos resolver este gran problema, seremos una mejor sociedad, tendremos mejores ciudades y seremos un mejor país.

 

¿Qué políticas públicas del último tiempo para el desarrollo de la ciudad rescata?

Rescato varias cosas en el último tiempo. Primero, algunos decretos de viviendas integradas, como el famoso el DS 19, que es un decreto que incentiva que los subsidios finalmente concluyan en proyectos más integrados del punto de vista de la estratificación económica. Esto creo que es un avance importante -aunque no suficiente, ya que podemos avanzar más todavía- respecto de lo que había hace 10 años cuando en la realidad la vivienda social terminaba con mucha indiferencia en las periferias de la ciudad y olvidada.

 

Lo segundo es la política pública de parques urbanos, que ha tenido mucho efecto en la propiedad y es un elemento cualitativo de la calidad de vida indiscutible, sobre todo en un país con un promedio de 4 metros cuadrados verdes por persona. Estamos muy por debajo de los estándares europeos, que en general están entre 8 o 14 metros cuadrados. Nosotros estamos muy por debajo de los estándares internacionales. Rescato que, desde ya hace algunos años, en Chile se empezaron a construir parques urbanos y ha pasado a ser una política para el Ministerio de la Vivienda. Estos dos aspectos son muy rescatables y con una efectividad comprobada.

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