16 de marzo al 2026

Smiljan Radic, Premio Pritzker 2026

¡Gran noticia para la arquitectura chilena!

Queremos felicitar al arquitecto chileno Smiljan Radić, quien ha recibido el Pritzker Architecture Prize 2026, el mayor reconocimiento internacional de la disciplina. Este premio distingue una trayectoria excepcional y una obra de gran robustez conceptual, capaz de articular con singular coherencia materia, paisaje y cultura, proyectando desde Chile una voz arquitectónica propia y reconocible en el mundo.

Este reconocimiento no solo honra a un arquitecto excepcional; también confirma la relevancia y vitalidad de la arquitectura chilena en el debate contemporáneo. Para nuestro país constituye un motivo de legítimo orgullo y, al mismo tiempo, una señal de que desde contextos geográficamente distantes de los grandes centros culturales es posible contribuir con ideas y obras capaces de enriquecer la arquitectura mundial e inspirar a las nuevas generaciones de arquitectos.

Directorio AOA

“Su obra es capaz de llevarnos al núcleo más profundo del entorno construido y de la condición humana”

Alejandro Aravena, presidente del jurado del Premio Pritzker, describe con estas palabras la obra del arquitecto chileno Smiljan Radić, el 47.º arquitecto en recibir el importante reconocimiento, el quinto latinoamericano.

El pasado 12 de marzo, Smiljan Radić fue reconocido con el Premio Pritzker, el galardón internacional más importante de la disciplina. “A través de una obra situada en el cruce entre la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural, Smiljan Radić privilegia la fragilidad por sobre cualquier pretensión infundada de certeza. Sus edificios parecen temporales, inestables o deliberadamente inconclusos —casi al borde de desaparecer— y, sin embargo, ofrecen un refugio estructurado, optimista y silenciosamente gozoso, que abraza la vulnerabilidad como una condición intrínseca de la experiencia vivida”, destacó el jurado.

Por su parte, el también Pritzker Alejandro Aravena, presidente del jurado, afirmó: “En cada obra es capaz de responder con una originalidad radical, haciendo evidente lo que antes no lo era. Vuelve a los fundamentos más irreductibles de la arquitectura, explorando al mismo tiempo límites que aún no han sido tocados. Desarrollada en un contexto de circunstancias exigentes, desde el borde del mundo y con una práctica conformada por pocos colaboradores, su obra es capaz de llevarnos al núcleo más profundo del entorno construido y de la condición humana”.

La obra de Radić abarca distintas escalas y tipologías, desde instituciones cívicas y culturales hasta edificios comerciales, viviendas privadas e instalaciones temporales, entre las que destacan el Teatro Regional del Biobío (Concepción), el Restaurante Mestizo (Santiago), la Casa Pite (Papudo), la recordada estructura inflable para la XXII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile (Santiago) o el Pabellón Serpentine Gallery 2014 (Londres).

Radić estudió arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile, graduándose en 1989, y luego historia en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia. “Al mirar más allá de las definiciones convencionales de la disciplina, la filosofía, el arte y las referencias míticas y literarias se incorporaron tanto a su imaginario como a sus formas”, se lee en la biografía presentada por la Fundación Pritzker con motivo del reconocimiento.

En 2017, fundó la Fundación de Arquitectura Frágil, con sede en su estudio-casa en Santiago, con el objetivo de apoyar una arquitectura experimental que desafía los límites disciplinarios. A través de exposiciones, talleres y espacios de investigación compartida, la fundación refleja su convicción de que la arquitectura es una práctica colectiva y en constante evolución.

Reconocido con múltiples galardones, su obra ha sido presentada en exposiciones internacionales en Japón, Austria y Estados Unidos.

Cobra especial relevancia la elección de este año, tomando en cuenta que en sus 47 años de historia el Premio Pritzker ha distinguido a solo cinco arquitectos latinoamericanos: el mexicano Luis Barragán (1980), los brasileños Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006), y los chilenos Alejandro Aravena (2016) y Smiljan Radić (2026).

La historia del “Nobel” de la Arquitectura

El Premio Pritzker de Arquitectura fue establecido por Jay A. y Cindy Pritzker en 1979 para reconocer anualmente a un arquitecto vivo cuya obra construida demuestre una combinación de talento, visión y compromiso, y que haya realizado contribuciones consistentes y significativas a la humanidad y al entorno construido a través del arte de la arquitectura.

Con frecuencia ha sido descrito como “el premio más prestigioso de la arquitectura” o como “el Nobel de la arquitectura”.

El premio toma su nombre de la familia Pritzker, cuyo prolongado apoyo a iniciativas educativas, sociales, científicas, médicas y culturales ha sido ampliamente reconocido. El galardón fue creado con el propósito de fomentar una mayor conciencia pública sobre la arquitectura y los edificios, así como de estimular la creatividad dentro de la profesión arquitectónica.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.