23 de enero de 2026

Cristián Undurraga

“La arquitectura es una carrera de servicio”

El arquitecto que fue distinguido con la Gran Medalla AOA, la que reconoce su contribución en temas sociales, urbanos y culturales, además de su aporte a la reflexión disciplinar y compromiso gremial, explica en esta entrevista cómo la profesión supone una ética y una constante responsabilidad, y repasa proyectos en los que ha trabajado en el último año

Premiado con el máximo reconocimiento que entrega la Asociación de Oficinas de Arquitectos, el fundador de Undurraga Devés tuvo una nutrida agenda en los últimos meses, la que fue ocupada por una exposición monográfica en la ciudad de Mantova, Italia, en el marco de Mantovarchitettura 2025, la dirección del concurso de arquitectura Pasarelas Peatonales para Las Ermitas (Lo Barnechea), las obras de reconstrucción del Museo Violeta Parra, que abrirá sus puertas a mediados de marzo, y la serie de documentales Notables de la Arquitectura Chilena, tanto en la labor de producción, como de entrevistador. Todas actividades que se complementan con el día a día de su oficina próxima a cumplir 50 años en 2027. Poco dado a las celebraciones, confiesa, sí espera poder reunirse con los colaboradores con los que ha trabajado en este camino “colectivo”, concepto recurrente al escucharlo hablar, especialmente patente en su discurso tras recibir la Gran Medalla AOA. El reconocimiento se suma a otros tan relevantes como el Premio Andrea Palladio (1991), la Medalla de Oro de la Bienal Internacional de Miami (2005), el Premio Bienal Iberoamericana (2010), el Premio Mundial de Arquitectura Cristiana Frate Sole (2012), la Medalla de Plata en Expo Milán (2015) y el Premio CWC Wood Design.

¿Cómo recibes el reconocimiento de tus pares de la AOA?

No la recibe un arquitecto, sino un grupo de arquitectos que nos han acompañado durante casi 50 años. He tenido la suerte de poder dirigir un equipo humano y profesional absolutamente notable. Es satisfactorio recibir una medalla de los pares y que se reconozca lo que tú haces, pero la verdad es que soy tan feliz con lo que hago que para mí los premios no constituyen un fin. 

Los premios no te hacen distinto, agradezco el cariño, pero lo que pasa con los reconocimientos es que la gente mira tu obra, tal vez, con otros ojos.

Hace pocos meses se estrenó la serie de documentales Notables de la Arquitectura Chilena, proyecto que has liderado y en que además realizaste las entrevistas a Cristián Valdés, el Hermano Martín Correa y a Marta Viveros.

El proyecto de los Notables es de las cosas más atractivas en las que me ha tocado participar. Cuando me piden que me haga cargo de ese proyecto, fue algo inesperado, y también lo ha sido el proceso. Primero se trataba de una serie de entrevistas a arquitectos destacados, que ojalá fueran tres por año, en este caso fue Martín Correa, Cristián Valdés y Marta Viveros, y resultó una sorpresa. La entrevista quería ir mucho más allá de los límites de la arquitectura, entonces eran conversaciones que hablaban del humano y de la vida, y se fue enriqueciendo y terminó siendo algo mucho más atractivo. Como me dijo Fernando Pérez, no es una entrevista, es mucho más que eso, y es un documento muy único, porque nadie sabía de la vida íntima de Martín Correa o de Cristian Valdés. En fin, sabíamos de sus proyectos, de su arquitectura, pero aquí hay una dimensión distinta y una cosa que también es bastante natural, una conversación de mucha confianza, donde ellos actúan de manera muy abierta.

Además de la sencillez, la humildad, es bien conmovedora. En los tres casos, coincide plenamente. Creo que poder exhibir estos documentales en las universidades y mostrarle a los jóvenes que hay un modelo ético de ejercer la profesión que da mucha más satisfacción que esta búsqueda obstinada por figurar, por ser parte del star system, sería un gran aporte.

“En el ADN de nuestros gobernantes, en último tiempo, no está la arquitectura ni la ciudad”

A lo largo de su carrera, Undurraga Devés ha ganado una gran cantidad de concursos públicos de arquitectura, desarrollando, así, obras de gran impacto para la ciudad de diversas escalas, tanto a nivel nacional como internacional. Entre estas se cuentan el Barrio Cívico de Santiago, el Centro Cultural La Moneda, el Pabellón de Chile para la Expo Milán de 2015, el Museo Violeta Parra, el Campus para la Universidad de Los Andes de Bogotá, Colombia, entre otros.

Después de la entrega de la medalla AOA, diste una charla magistral en la que recorriste la trayectoria de la oficina, a través de obras con las que han participado en concursos de arquitectura, dejando de lado otro tipo de encargos.

Es una elección no azarosa y que tiene mucho sentido, porque nuestra carrera se ha construido a partir de los concursos, tanto nacionales como internacionales.

Toda la obra internacional que tenemos ha sido materia de un concurso. Entonces, me parece que hablarle a un público tan diverso, donde había muchos colegas más jóvenes, es demostrar que desde los concursos hay una oportunidad que no existe de otra manera. El 80% de los proyectos que hemos hecho, no los hubiéramos podido realizar en el mundo privado.

¿Cómo fue la experiencia de dirigir el concurso para las pasarelas de Las Ermitas en Lo Barnechea, tomando en cuenta de que hace algunos años proyectaste las viviendas sociales para ese mismo sector?

Acepté gustoso ser el director del concurso, siempre celebro los concursos porque es una oportunidad para los arquitectos jóvenes. Estoy muy agradecido de lo que me ha tocado vivir. Partí a los 24 años y ya ganaba mi primer concurso público, que era la Plaza de la Constitución. Desde ahí, parte importante de lo que he podido hacer ha sido a través de concursos. De manera que creo que son muy importantes y que el Estado está el debe en la materia. Toda obra pública debería ser materia de concursos.

Lo relevante del concurso de las pasarelas es que genera una conectividad de un proyecto de vivienda social que había quedado al margen del centro de Lo Barnechea. Actualmente, existe una pasarela, pero que no cumple con los estándares ni con los anchos que ese lugar reclama. Entonces, el generar conectividad es, a mi juicio, una cuestión muy importante.

La AOA está jugando un rol activo en muchos concursos de arquitectura.

Yo creo que la AOA cumple un rol que, como arquitectos, tenemos que agradecer. Como director, me tocó estar en la comisión de concursos durante dos años. No es fácil lograr que el Estado haga concursos y los que hace tienen una serie de complejidades que resultan, a veces, difíciles de abordar. Hasta ahora, las exigencias de los concursos son cada día más complejas y a veces ajenas a lo que es la arquitectura propiamente. La AOA ha intentado, desde hace años, agilizar los encargos de concurso, hacerlos más expeditos y hacer que la barrera de entrada no exista.

Hoy como oficinas tienen algunos proyectos que ganaron por concurso y que están pausados, ¿hay alguna señal de que se reactiven?

Debo reconocer que para nosotros estos cinco últimos años, que han estado asociados a temas políticos y la pandemia, fueron muy difíciles en términos de proyectos que venían avanzando y que quedaron postergados. Hay indicios de que se retomarían este año. Eso, obviamente, es alentador. Hay un montón de cosas que uno diseña y le pone todo el cariño al mundo y no se hacen. Es muy triste cuando empiezas un proyecto y queda a medio camino, abandonado por razones políticas o de distinta índole. Creo que retomar esos proyectos no solamente es un deber sino es algo necesario y hay que terminarlo.

¿Son proyectos públicos? ¿Habrá un cambio en esa visión de Estado?

Quizás no es que el otro gobierno no la tuviera, pero creo que si uno no empuja estos proyectos, no salen, cualquiera sea el gobierno. Es que en el ADN de nuestros gobernantes, en el último tiempo, no está la arquitectura ni la ciudad.  He tenido la suerte de generar vínculos muy estrechos y muy buenos con los funcionarios públicos con los que me toca trabajar y que permanecen independientes de los gobiernos. Hay que seguir ahí obstinadamente, con una capacidad de resiliencia muy grande. Algunos proyectos están agónicos, pero no han muerto. Entonces, hay que empujar y sacarlos adelante.

¿Qué te parece que se haya anunciado que será un arquitecto quien encabece el Ministerio de Vivienda a partir de marzo?

Yo tengo esperanza en la Dirección de Arquitectura del MOP, que ha sacado adelante proyectos interesantes. Espero que ese espíritu se fortalezca y que podamos continuar haciendo obras públicas de interés. Y en el caso del Ministerio de la Vivienda, tenemos un déficit que es trágico, y en eso hay que cooperar con el gobierno, para poder ir paulatinamente achicándolo. Pienso que la sensibilidad de un arquitecto como Iván Poduje va a ser muy relevante a la hora de actuar y de resolver el problema. Yo creo que él es un arquitecto ejecutivo.

¿Qué llamado le harías a los arquitectos más jóvenes, a esas oficinas que están comenzando?

Es la carrera que hemos hecho todos, que no es tan distinta a la carrera de los maestros que nos antecedieron. Es entender la responsabilidad que supone ser arquitecto, es la vocación por la profesión. La arquitectura es una carrera de servicio Uno, haga lo que haga, sea un paisaje o un edificio en un trozo de ciudad, tiene una responsabilidad pública, aunque sea un encargo privado. En ese sentido, me parece que, el actuar desde lo público, supone una ética.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.