21 novIEMBRE 2019

¿Ciudades derrotadas?

Por Yves Besançon

Past President Asoc. de Oficinas de Arquitectos

La Tercera.

Nuestras ciudades han sido atacadas sin estar en guerra, se ha arrasado con todo lo que costó tanto construir. ¿Están acaso siendo destruidas sin razón que justifique esta vejación violenta y desquiciada?

En general, todos debemos hacer un mea culpa y reconocer que lo que ha ocurrido era una crónica de una muerte anunciada. La nula planificación urbana, que abarca muchas décadas en que arquitectos hemos perdido el norte sin querer ver la bomba de tiempo que se estaba incubando, es una de las causas del estallido que hoy vivimos y lamentamos.

En efecto, nuestras ciudades, y en especial Santiago, se han ido construyendo en el desarraigo y en la segregación, donde muchos no tienen acceso a los beneficios de los que otros gozamos. La población de nuestro país es principalmente urbana, hoy el 90% de los chilenos vive en ciudades. Emigrar hacia las ciudades es un fenómeno mundial de movilidad imparable. Edward Glaeser, en su libro ‘El Triunfo de las ciudades’ nos explica el porqué de este fenómeno. Algunas razones son, por ejemplo, que las ciudades son el mejor lugar para vivir, pues es allí donde se sociabiliza, donde se forma una familia, donde se estudia, donde hay mejores oportunidades de trabajo; en fin, el lugar en el que se puede desarrollar un individuo en un mejor ambiente. Las personas acuden en busca de oportunidades financieras y culturales como no existen en ningún otro lugar sino en la ciudad.

¿Qué ha ocurrido en nuestras ciudades, derrotadas ante la vorágine destructora sin sentido y fuera de toda racionalidad? ¿En dónde está el triunfo de nuestras ciudades?

La respuesta está en los arquitectos. Tenemos que trabajar seriamente en propuestas en las que sea el ser humano el centro y el foco que nos conduzcan hacia ciudades más justas, con efectos sociales significativos en el corto y mediano plazo.

Espero que volvamos a ver el triunfo de nuestras ciudades, luego de esta caída que nos ha dañado pero al mismo tiempo nos ha remecido para actuar en conjunto y tener ciudades mejores para todos.

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