6 de junio de 2022

Arquitecto

Por Mónica Álvarez de Oro

Past President Asociación de Oficinas de Arquitectos

La Segunda

Señor Director:

El conocido verso de Amado Nervo ‘fui el arquitecto de mi propio destino’, parece haber encontrado su correlato en nuestro Premio Nacional de Arquitectura 2022, Fernando Pérez Oyarzún.

Integrador como pocos de la arquitectura, el arte y la academia, es ejemplo a revisar cuando pensamos en lo que debería pasar en nuestros cascos urbanos. Educar a los ciudadanos mediante el arte implícito en la arquitectura, enseñar a querer y hacer suyos los espacios, patrimonio y obras que ofrecen nuestras ciudades, es una solución de fondo al problema de destrucción de nuestra historia.

La ciudad, sus espacios urbanos y edificaciones, constituyen nuestro patrimonio material. Su destrucción, por otro lado, significa empezar desde cero sin haber aprendido nada. Es nacer nuevamente sin nunca llegar a madurar.

El mismo poema de Nervo, dice en un verso siguiente: ‘Si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas’.

Centro de Extensión Oriente: Edificio fachada y patio cubierto. Fernando Pérez O, José Quintanilla, Juan Eduardo Ojeda, colaborador; Ramón López, asesor; y Equipo DESE.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.