02 de marzo del 2026

Urzúa Soler Arquitectos, Medalla AOA al Arquitecto Joven destacado

La arquitectura como mediación con el paisaje

Con proyectos de diversas escalas, la oficina que opera desde Talca se ha especializado en arquitectura y construcción de obras en madera industrializada.

Los arquitectos Nicolás (39) y Mauricio (37) Urzúa Soler, ambos egresados de la Universidad Católica con importantes distinciones, cuentan con 10 años de trayectoria como oficina, en la que no solo desarrollan proyectos de arquitectura, sino que además construyen, lo que los hace partícipes del proceso completo con resultados más precisos. Desde Talca han desarrollado encargos diversos, tanto en Chile como en el extranjero, y si bien han experimentado con distintos materiales, la madera industrializada se ha convertido en protagonista de obras como la Casa Vigas, el Cinerario y Capilla Sur, la Casa Uruguay y, prontamente, en un proyecto en Matanzas y en un resident club en el lago Muskoka en Canadá, luego que la oficina Combeau Murtagh Arquitectura los invitara a ser parte del equipo en el que participa también Studio Caban.

Reconocidos en diciembre pasado con la Medalla AOA al Arquitecto Joven Destacado, por la calidad y consistencia de su obra reciente, caracterizada por propuestas que integran sensibilidad hacia el contexto, creatividad en el diseño y rigor técnico en su materialización, el 2025 concluyó con su presentación en la Bienal Latinoamericana de Pamplona, la que contempla exposiciones, conferencias y publicaciones en torno a la obra de arquitectos jóvenes latinoamericanos seleccionados en cada edición. En ese contexto, además, Nicolás y Mauricio realizaron presentaciones en la Universidad Politécnica de Madrid y en la Universidad de La Salle en Barcelona.

Este año, se aprontan a publicar una monografía con Ediciones ARQ, proyecto que los entusiasma y desafía, ya que se trata, según explican, de un libro muy técnico con carácter formativo, que abarca distintas familias de obras y muchos detalles constructivos, fragmentos del total de los proyectos, entre otros.

En paralelo, están desarrollando múltiples encargos de distintas escalas, una constante en la oficina, que ha realizado desde viviendas hasta el pabellón de YAP Constructo 2015 (Guillermo Hevia García + Nicolás Urzúa Soler) o el Pabellón Aldea Verde para el festival Lollapalooza de 2018 (en colaboración con Felipe Alarcón).

“Nosotros abarcamos todos los encargos con el mismo interés y tratamos de sacarle el máximo partido a cada uno”, explican. Antes de formar su oficina, Nicolás trabajó con Guillermo Hevia y Mauricio con Aguiló Pedraza Arquitectos. La idea de volver a Talca, ciudad donde crecieron, los hizo tomar la decisión de formar Urzúa Soler. Primero llegó Nicolás y luego de dos años Mauricio.

El arquitecto Mauricio O. Urzúa, fue un importante mentor. “Nos enseñó mucho y especialmente, todo lo que sabemos de estructura, del oficio en sí mismo. Desde muy chicos siempre tuvimos su escuela, de ir a las obras, de acompañarlo y tener contacto con los materiales”, recuerdan. Hoy, la afinidad de su padre con la madera, se hace patente en su práctica.

¿Qué opinan de la masificación que está teniendo la arquitectura y la construcción en madera?

M: Yo creo que existían muchos prejuicios respecto a la madera que la sacaban un poco del juego en muchos proyectos. Mucha gente no la consideraba para vivienda definitiva, para proyectos públicos u otros que tuviesen mucho uso, porque se dañaba. Luego el mercado generó una tecnología que avanzó mucho en el mecanizado y en la protección de este material. Eso empezó a generar un escenario que le dio cabida a la madera y muchos arquitectos la vieron como opción y lograron abrir la puerta para que entrara, y se están haciendo muchos proyectos. Nosotros, por ejemplo, desarrollamos el Crematorio y Capilla Sur (en Maule), que antes era un programa que se asociaba con materiales fríos, como piedras y hormigón. Nos toca realizar muchas obras que son bastante remotas y las visitas no son tan recurrentes como uno quisiera, la madera también te permite manejar mejor los resultados.

N: La madera se ha masificado y hoy está súper bien posicionada, pero también conlleva una responsabilidad mucho más grande. Aunque tenga parámetros superiores en cuanto a sustentabilidad, agilidad, flexibilidad e industrialización, si no se trabaja bien, no se cuida y no se protege de la exposición al sol y la lluvia, se va a deteriorar y en 5 u 8 años más y vamos a tener obras en muy mal estado, que, obviamente, le van a volver a hacer ‘mala fama’ a la madera.

¿Cómo evalúan el tema normativo respecto a la construcción en madera?

M: La norma chilena tiene condiciones un poco obsoletas, en el sentido de que está asociada a la producción de madera tradicional, no a la madera laminada. Entonces, tiene restricciones, sobre todo en términos de cálculo. Eso se explica, porque antes no se resguardaba la calidad de la madera. Se están empujando cambios a la normativa, desde hace muchos años, para poder impulsar la madera de forma más masiva. Se está trabajando harto, pero es un trabajo de nicho, en el sentido que no está ni en los proyectos inmobiliarios ni en los proyectos de vivienda masiva o social. Tampoco está en edificios de altura, porque la norma también es súper restrictiva. Seguimos siendo un mercado chico, los costos de la madera laminada y la madera contrachapada son más altos que los de Europa, aun cuando nosotros somos productores.

Al momento de reflexionar en torno a los proyectos que han desarrollado y cómo piensan la arquitectura, de inmediato surge el cruce entre arquitectura y construcción. “Partimos desde algún elemento constructivo, que tiene mucho que ver con la lógica de diseñar y construir lo que hacemos. Tratamos que la estructura sea la protagonista y se haga evidente, y sea no solo el elemento de soporte, sino que también la resolución del proyecto, ya sea con encargos de madera, hormigón o ladrillo. La experimentación material también ha sido algo importante en la práctica que tenemos”.

Se le suma la importancia de los espacios intermedios y la luz.

N:—En general nos ha tocado hacer proyectos que están en lugares rurales o bien discontinuos y accidentados. No nos gusta que la obra que está en esos contextos, ya sea porque está lleno de galpones alrededor o porque tienen un paisaje medio limitado, solo se pose en el paisaje. Creemos que siempre tiene que generarse una mediación progresiva con este.
Y por eso, en general, tratamos de diseñar espacios envueltos, en el sentido de que son lugares que construyen ese traspaso gradual entre el interior y el exterior. Y eso puede ser desde un sistema de plazas o patios, o también desde un espacio cubierto como un gran alero o un gran techo que contiene un espacio que, de cierta manera, es también la antesala de ese exterior.
Eso se va a ver reflejado en la gran mayoría de los proyectos que tenemos. Y el tema de la luz también, para darle protagonismo, especialmente, a los espacios colectivos.

¿Cómo reciben la Medalla AOA?

N: —Estamos muy orgullosos y felices con el reconocimiento. Sabemos todo lo que significa la AOA, que hoy en día es la asociación de arquitectos, por lejos, más importante e influyente de Chile. Sabemos también el nivel de profesionales que la integran y que la dirigen, desde su Presidente, el directorio, el nivel de Premios Nacionales que están ahí y su trayectoria.
M: Estamos todo el día trabajando con un ritmo bien intenso y pocas veces uno para a mirar lo que ha hecho o a revisar en lo que está. Que te digan que estás haciendo bien las cosas plantea el desafío de seguir adelante en la misma línea.
Que se valore el trabajo que se hace desde regiones —en este caso Talca— es algo muy positivo.

Con 25 años de historia, nos hemos ganado un espacio importante para la representación de los arquitectos en el debate público y frente a la autoridad. Buscamos tener una voz nítida y respaldada técnicamente, queremos llegar con nuestro mensaje a la opinión pública, y ser capaces de construir una red amplia de vínculos con la sociedad.