Línea Directa
Pacificar el centro de Santiago
Juan Sabbagh P.
Presidente AOA
Yves Besançon P.
Ex Presidente AOA
La delincuencia y el abandono han precipitado la decadencia del centro de Santiago, provocando su despoblamiento y la pérdida de la vida urbana que lo caracterizó en el pasado. ¿Por qué se produce un incendio en el subsuelo de un edificio de gran valor patrimonial frente a la Plaza de Armas y, en consecuencia, termina destruido el mural “Terremoto” de Nemesio Antúnez? Más allá de las causas materiales —la presencia de elementos inflamables en bodegas ilegales que antes acogieron a las salas de cine Nilo y Mayo, cerradas desde mayo de 2019—, el problema de fondo es otro: el abandono, la pérdida de actividades, el deterioro del entorno y los espacios públicos y como una de sus secuelas, el uso marginal de espacios que alguna vez fueron símbolos de identidad urbana.
La Corporación de Desarrollo de Santiago cerró esos cines, que se carcaterizaban por su cartelera para adultos, en 2019, con la intención de erradicar la prostitución y el microtráfico. Pero el estallido social y la pandemia frustraron esos esfuerzos. El mural que se encontraba en el foyer, declarado Monumento Histórico en 2011, había perdido su dignidad mucho antes, cuando el edificio se fue degradando hasta acoger usos que, legales o no, lo desvirtuaban.
La decadencia trae consigo marginalidad, delincuencia y desorden cívico. Sin acción pública y privada, la deriva es el despoblamiento de un centro que alberga actividad diurna, pero sufre despoblamiento nocturno, sustentando comercio ilegal y desorden cívico.
Se requiere de una estrategia clara de políticas urbanas para recuperar el casco histórico de Santiago, sus magníficos espacios y edificios, las actividades públicas y la notable actividad urbana que lo caracterizaba, con el objetivo de generar condiciones para su repoblamiento y recuperación. La primera y decidida acción es lograr su pacificación: erradicar la delincuencia, sus socios el comercio ilegal y quienes están detrás y que no son solo medidas policiales, por cierto necesarias, sino parte sustancial y requisito de éxito de decididas políticas urbanas de rescate y recuperación en simultáneo.
Repoblar la ciudad, recuperar los vecinos, trabajadores, oficinistas, empresas y toda la notable diversidad de actividades y oficios de otrora, es el objetivo. Se logra a través de audaces medidas urbanísticas como fomentar la mixtura de usos en los edificios, el reciclaje y cambio de usos ente otras, inversión por el Estado en espacio público y equipamiento sin complejos con proyectos y medidas innovadoras que favorezcan la recuperación, desarrollo con calidad del patrimonio construido y procurar su incremento. Atraer inversión privada, favorecer la vuelta de las empresas, promover las expresiones de arte y la actividad cultural y comercial a toda hora. La tarea es la regeneración de comunidades diversas con interés en lo público, lo común, con las cuales trabajar y luchar por una mejor calidad de vida y cohesión social. Sólo así se revitaliza, valoriza y se enfrenta el abandono, la delincuencia y la decadencia.
Es hora de devolverle al centro de Santiago la dignidad que merece, de trabajar por su pacificación, interesar a las personas, comunidades, empresas y Estado, no olvidar el centro que es patrimonio de la nación.
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