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ValdésHagemann: sustentabilidad y experimentación

Desde que se conocieron mientras estudiaban arquitectura en la Universidad Finis Terrae, Constanza Hagemann y Nicolás Valdés no se han vuelto a separar. Una vez titulados, ambos se unieron a la oficina liderada por Alfredo Fernández y Matías González y, al poco tiempo, decidieron emprender rumbo junto a Londres, donde Constanza estudió un magister de arquitectura en diseño paramétrico en la Architectural Association y Nicolás ganó experiencia profesional trabajando en la firma Kohn Pedersen Fox (KPF).

Fue en esta etapa en la que ganaron una amplia experiencia en conceptualización y desarrollo de proyectos, así como también en el proceso productivo en iniciativas complejas. Con ese conocimiento, llevaron a cabo sus primeros proyectos en conjunto, como un sauna de 30 metros cuadrados íntegramente hecho en madera, en el lago Ranco, y una casa de 90 metros cuadrados en la plaza de Matanzas, también en madera.


En 2009 decidieron tomar el paso que era natural. “Tras terminar un proceso intenso y de mucha riqueza profesional, con un viaje de siete meses recorriendo diferentes lugares de Asia, desde Pakistán a Mongolia y desde Rusia a China, formamos nuestra oficina”, cuenta Nicolás.


Nicolás Valdés subraya que esta experiencia fue fundamental, porque les permitió realizar un computrabajo reflexivo y de contrastes entre culturas desde el que hoy entienden la arquitectura. “Para nosotros, la arquitectura es ante todo una necesidad a partir de una realidad que es parte de un orden mayor. Se vincula con la geografía, la meteorología, la cultura, la sociedad, los recursos disponibles y la eficiencia. Con esto, trabajamos siempre pensando en que la obra construida es un chasis más que un fin en sí misma”, sostiene.


Hoy, ValdésHagemann cuenta con un staff fijo compuesto por los dos socios y el arquitecto Giulio La Notte, quienes trabajan con equipos satélites que funcionan en modalidad por proyecto. Nicolás explica que el perfil profesional de la oficina “se basa en el desarrollo de proyectos que respondan a necesidades, se integren en su contexto y sean responsables con el medioambiente”. Por esta razón, agrega que la colaboración con otras disciplinas es fundamental desde el inicio de cada proyecto.


Desde esta óptica, la oficina parte de una cultura que, en primer lugar, se concibe desde la sustentabilidad de los materiales, cuyo resultado, dice Nicolás, “es una arquitectura neutra, de ejercicios geométricos simples frente a un medio que cambia constantemente”. Otro elemento clave es la experimentación, generando un proceso que mantiene los medios análogos (como las maquetas) y los dibujos que le permiten al equipo de la oficina conectarse mejor a las ideas.


Finalmente, se encuentra la relación de orden y eficiencia que incide en una colaboración equilibrada del equipo.


Nicolás puntualiza que, en la base de esta cultura, se encuentra una relación incondicional con sus clientes. “Cada uno es especial para nosotros. Sus necesidades y requerimientos son importantes y la que mantenemos es una relación de respeto y de aprecio, desde la que se abren oportunidades en los proyectos”, subraya.


La cartera de proyectos de la oficina se ha conformado en dos áreas de trabajo principales: residencial y equipamiento e industrial. Dentro de sus proyectos insignes, destacan el haber ganado el concurso para diseñar el museo NuMu de la Fundación Engel y el edificio residencial Francisco Leguía, en Las Condes, el que no solo diseñaron, sino que además se hicieron cargo de la gestión desde su inicio.


Un entendimiento positivo de los cambios


Nicolás Valdés observa que Chile vive una época de cambios importantes en diferentes niveles, los que deben concebirse como oportunidades inevitables. “Es en este ambiente en que se da la posibilidad de recuperar valores propios de la ciudad, como el intercambio y la integración, más que la hermeticidad y la división”, afirma.


En esa línea, el arquitecto subraya que las oportunidades están en la gestión de proyectos de densificación o equipamientos, los que requieren de esfuerzos e integración con el entorno y su contexto. Por otro lado, Nicolás percibe algunos desafíos pendientes relacionados con una debilidad “en la sintonía de la construcción respecto a la eficiencia en el uso de los recursos energéticos, lo que debiese estar presente desde la etapa proyectual de cada diseño”. El diagnóstico del arquitecto se orienta a profundizar en las exigencias de las normativas, cuya necesidad se basa precisamente en garantizar un futuro más sustentable.


El debate es una herramienta imprescindible para resolver estas cuestiones y ValdésHagemann se ha hecho parte de la AOA, dentro de su programa becado, para participar de este. “Nos interesa mucho formar parte de un gremio para el contacto e intercambio de ideas, en donde podamos aprender de la experiencia de otras oficinas y aportar con la nuestra”, sentencia Nicolás.