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Punto de Vista - ¿Transformación Urbana del siglo XXI? El Plan de Vicuña Mackenna

Por Carlos Maillet Aránguiz,

Director Arte y Conservación del Patrimonio USS.

Arquitecto, Master en Historia y Gestión del Patrimonio.


Los arquitectos estamos preparados para pensar, diseñar y comunicarnos, entre nosotros y con otras contrapartes, por medio de la planimetría. La planimetría es nuestro sustrato de desarrollo y crecimiento, es nuestro lenguaje técnico por antonomasia. El plano, el plan y el mapa, como soportes gráficos, son un espacio comunicativo muy recurrente para la relación del oficio de arquitecto.


Sin embargo, esas dos dimensiones no conversan necesariamente con la comunidad, con la contraparte formal del arquitecto: la ciudadanía, el cliente y la gestión política.


El Plano también sirve para poder recapitular las transformaciones que ha tenido la ciudad o diseñar las que están por venir. La discusión de mantener la rotonda de Plaza Baquedano o implementar el concurso de arquitectura del año 2015, de la renovación del Eje Alameda - Providencia, que implicaría una explanada que conecta el Parque Balmaceda, el Parque Forestal y el cabezal del Parque Bustamante en torno al zócalo urbano de la Plaza Italia - Baquedano, se podría entender la ciudad como una resonancia magnética de palimpsestos sobre un plano o sobre un mapa georreferenciado; pero en definitiva es una dinámica ideológica que requiere pulsiones políticas, de gestión, éticas y antropológicas mucho más pertinentes o decirlo menos, coherentes, con la realidad que a veces el plano o el mapa no alcanza a dilucidar.


El “Vicuña Mackenna patrimonial”, por medio de investigaciones y publicaciones, creaba relatos, decretos y cartas sobre la nueva república higienista que se abalanzaba modernamente en el siglo XX. En ese centenario queríamos ser coherentes con París, Buenos Aires o Londres, pero nuestra realidad criolla tenía su propio derrotero.


Vicuña Mackenna entendió e ideó la ciudad más allá de la planimetría, del plan y de la mapografía. Vicuña, analizó diferentes planos, planes y mapas, entre otros, el de Ernesto Ansart de 1873, como un soporte gráfico y metódico para soñar un proyecto urbano, una aspiración moderna, homogénea y coherente, pero que plano, plan y mapa invisibilizaban la verdadera ciudad en torno al Santa Lucía.


Sabemos que el plano de Ansart no distingue las zonas históricas consolidadas de aquellas que estaban en vías de urbanización que correspondían a las pericentrales de la época (Matadero, Chuchunco, el Arenal, la Chimba y la misma Plaza la Serena). Siendo el plano de Ansart posterior al mismo plan de Vicuña Mackenna intendente, se señala con claridad la preponderancia de la canalización del río, el Camino de Cintura, la apertura de calles tapiadas y otras nuevas, las vías de ferrocarril, a vapor y urbano. Se conocen las discrepancias de tiempo entre los planes políticos y los planes urbanos de Vicuña con el que llega a la Intendencia.

Pero lo más significativo del Plano, del Plan y del Mapa, es la gestión inmobiliaria en virtud del bien común, ganando terrenos al cauce del río para crear el Parque Forestal, instalar piletas de agua potable en el espacio público pensando la ciudad como un conjunto homogéneo o en vías de desarrollo.


Se han estudiado las transformaciones urbanas desde la planimetría, con distintos grados de profundidad, y se han colegido con distintos grados de abstracción. Los soportes más conocidos son : Echaiz, 1975; Rodriguez, 1984; de Ramon, 1985; Astaburuaga, 1993; Rodriguez, 1995; Correa, 2015; Montealegre, 2017; Vyhmesister - Fabregas, 2019; e Hidalgo et al., 2021 y el que estamos citando de nuestra autoría que es el “Mapa infográfico del legado urbano de Benjamín Vicuña Mackenna” realizado en el contexto del Máster en historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de los Andes en 2013.


Hace exactamente 10 años, en el contexto del día del patrimonio cultural, el Museo Histórico Nacional reabrió las puertas remozadas de la Torre Vicuña Mackenna, torre panorámica del edificio que fuera en la Colonia la ex Real Audiencia y Cajas Reales, frente a la Plaza de Armas.


De este mirador se puede apreciar una gran porción de la ciudad. Nos imaginamos que en aquella época, la de la colonia y la de la república, debe haber sido un panorama ineludible para soñar Santiago Patrimonial.


Santiago; plano, plan y mapa, se ha soñado en distintos grados desde la ciudad inca, colonial, republicana, moderna y contemporánea, siendo un hito ineludible el pensamiento de transformación en el siglo que viene. Estas nociones metodológicas son sumamente contingentes en el Día del Patrimonio 2023, pensando en el futuro y en cómo el arquitecto planea, diseña y piensa la ciudad, pero con la gran deuda de la vinculación ciudadana, gestión comunitaria y participación política.


Como dice el adagio de Aristóteles: “Una ciudad es gobernada mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes”.

*Las opiniones expresadas en la sección punto de vista son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de la Asociación de Oficinas de Arquitectos.

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