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Presidenta AOA “La participación comunitaria ha cobrado gran importancia al validar proyectos”


La presidenta de la Asociación de Oficinas de Arquitectos, Mónica Álvarez de Oro, participó recientemente en ENEXPRO CEI, el Encuentro Exportador para Ciudad, Energía e Infraestructura, organizado por ProChile con la colaboración de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile (AIC), la Asociación chilena de Energía Solar (ACESOL), País Digital y AOA, donde moderó el conversatorio “Proyectos con participación comunitaria: experiencias inspiradoras”.


La actividad contó con las presentaciones de los arquitectos David Rodríguez, socio de la consultora Nodo, y Jorge Marsino, director de Marsino Arquitectos, quienes expusieron sobre el rol clave que representa la participación de las comunidades para diseñar y lograr proyectos exitosos y sostenibles en el tiempo.


En el evento, la presidenta de AOA aseguró que “en nuestro país hemos sido testigos que los procesos de participación comunitaria han cobrado gran importancia en la validación de proyectos de planificación urbana y de arquitectura”.


Tal experiencia, agregó, “consideramos esta experiencia exportable al resto del mundo, sobre todo en países donde estos procesos aún no comienzan o son todavía muy incipientes”.


Experiencias en Peñalolén y La Pintana


Posteriormente, el arquitecto Jorge Marsino compartió con la audiencia una experiencia de diseño participativo en el Centro Educacional Eduardo de la Barra (Peñalolén), cuyo objetivo fue “lograr un diálogo con la comunidad, los usuarios y habitantes de este establecimiento, de manera de conseguir un proyecto preciso, adecuado, pero sobre todo, de alto impacto social”.


En ese proceso, explicó Marsino, más que la conversación y el diálogo, primó “la construcción de una imagen proyectual”, que finalmente permitió “un diseño preciso para una comunidad específica, en este caso, el sector La Copa en Peñalolén”.


A su turno, el profesional David Rodríguez abordó el urbanismo asociativo a través de una serie de casos en los que se ha involucrado su oficina.


Uno de ellos fue el proyecto llamado “Casas productivas”, desarrollado en la Población El Castillo de La Pintana. Allí, tras escuchar a los vecinos y tomar conciencia de sus necesidades, el equipo decidió transformar sus casas en espacios productivos, donde las jefas de hogar -gran parte de ellas abandonadas junto a sus hijos- pudieran trabajar desde su misma vivienda, permitiéndoles pasar más tiempo con sus hijos y familia.


"Lo que hicimos fue integrar a la comunidad en el proceso del diseño y descubrimos que la realidad era otra a la que imaginábamos. No había una necesidad material. Lo que las personas querían era tiempo y dignidad", reflexionó Rodríguez.


Puede revisar el conversatorio a continuación