• AOA

Pablo Larraín: “La AOA nos regala la oportunidad de crecer”




Con una extensa e intensa trayectoria en la Asociación de Oficinas de Arquitectos, donde ha sido director, vicepresidente, presidente y past president, Pablo Larraín es parte del ADN de AOA.


Como presidente, fue artífice del proceso de modernización que llevó a la institución a involucrarse en un proceso de planificación estratégica, del cual resultó una nueva etapa más participativa.


Pablo Larraín es arquitecto de la Universidad de Chile y fundador de BL Arquitectos, junto a Klaus Benkel. Esta firma cuenta con más de veinte años de trayectoria y cerca de 5,5 millones de m2 construidos en distintos tipos de proyectos. También se ha desempeñado como profesor de taller en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, mientras que ha sido conferencista, columnista en medios de prensa y jurado en diversos concursos nacionales.


Ad portas de alejarse del directorio para dejar espacio a nuevas generaciones, realiza un balance de las lecciones que le deja una experiencia que si bien reconoce como demandante, califica como “un regalo”.




¿Cómo evalúas tu paso por AOA? ¿Cuáles han sido los mayores desafíos?


Las etapas de conciencia no van mucho más allá de lo inmediato, pero recuerdo casi todas las etapas de mi paso por AOA.


Ha sido un periodo de crecimiento personal, aprendí de los mejores. Para mí esta experiencia ha sido un regalo.


Los arquitectos que forman parte de la AOA, en general cuentan con destacadas trayectorias en distintos ámbitos del quehacer profesional y han sido reconocidos por el medio y por sus pares. Nuestra institución convoca a un grupo de gente generosa, comprometida, con mucha capacidad y con quienes no solo se aprende, sino también se desarrolla una relación de amistad profunda.


La AOA se nutre de la sinergia que se produce entre pares que en otros ámbitos compiten.


Este círculo virtuoso ha hecho que, con el tiempo, la AOA extienda sus horizontes, lo que ha permitido que se haga más visible hacia estamentos de nuestra sociedad que no nos conocían o no comprendían muy bien nuestra labor. Y es que la vida se desarrolla en lo que hacen arquitectos o urbanistas: habitamos ciudades, casas y edificios, estudiamos en colegios y vamos a centros comerciales.


¿Cómo percibías la AOA antes de ocupar los cargos que te tocó asumir?


Este es un proceso dinámico: la visión va cambiando en la medida en que uno asume responsabilidad, compromiso y le dedica más tiempo y energía a la institución.


Y no es solo porque van aumentando la cantidad de tareas asignadas, sino también porque se aprende cómo funciona la organización. Lo mismo en el caso de la relación que se establece con los demás gremios, autoridades, opinión pública y nuestros asociados.


Uno no puede pensar en participar en el directorio de la AOA si no está dispuesto a entregar una cantidad de tiempo importante para que esos compromisos se puedan cumplir, ya que este es un directorio ejecutivo de gran dedicación.


Participaste activamente en el proceso de cambio de AOA en 2017 ¿Qué desafíos te representó?


Una vez en el cargo de presidente, nos tocó liderar un proceso de planificación estratégica ineludible: La AOA requería ser repensada; su misión, visión y valores necesitaban ser revisitados.


Producto de este proceso, se puso énfasis en dos iniciativas muy relevantes: elecciones abiertas, democráticas, transversales e inclusivas, y una estructura de comités encabezados por directores. El objetivo fue aumentar los espacios de participación y colaboración, además de estimular que los socios percibieran a AOA como un gremio más cercano, en el cual pudieran tener injerencia.


Hoy podemos comprobar empíricamente que se ha cumplido el objetivo trazado en este proceso: la base de asociados se expandió y la participación de estos nuevos socios es una realidad.


Otro eje de nuestra gestión fue restablecer, ampliar y profundizar las relaciones institucionales entre la AOA y entidades gremiales, académicas y del Gobierno central y local, las cuales hoy han fructificado en mesas de trabajo y otras instancias.

Considerando los cambios que vivió el país y la profesión en este periodo ¿Cómo crees que se adaptó la AOA a nuevas realidades?


La AOA, como institución viva, no está ajena a los cambios y eventos que ocurren en nuestra sociedad. El despertar social y la pandemia activaron una revisión de nuestra posición frente a la contingencia.


Fue ineludible repensar, revisitar y asumir ciertos conceptos que en algún momento nos parecieron difíciles de implementar.


Recuerdo la XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile "Diálogos Impostergables", que se realizó en 2017, donde apoyamos activamente al Colegio de Arquitectos en su organización y ejecución. En ella se anticiparon procesos sociales que hubieran requerido de un mayor sentido de urgencia y flexibilidad de nuestra sociedad, que fueron difíciles de leer.


Era difícil imaginar el impacto que tendrían estos conceptos en las formas de repensar las ciudades del futuro y creo que la postura de AOA, desde ese entonces, ha sido clara y consistente: Tanto a través de la publicación “AOA 20+” como de nuestra participación opinante en medios de prensa, promovemos la construcción de mejores ciudades y territorios, más justos y equitativos, fortaleciendo el valor de la arquitectura y el urbanismo en nuestra sociedad.


Creo que tanto en lo personal como a nivel gremial, la pandemia ha tenido un impacto mucho menor que el estallido social. La experiencia de vivir, trabajar y educarse en casa no es la panacea y está generando un daño en nuestra convivencia social. No veo la posibilidad de que esto se mantenga en el tiempo y en la medida en que Chile siga avanzando en la vacunación, se abrirá una oportunidad para salir adelante y retomar nuestras actividades. En esa ventana de “lo que está por pasar” la AOA tiene algo que decir. Nos demoraremos años en superar el costo personal, social y económico de la pandemia. Las pérdidas de vidas son irreparables.


Hoy, con más de cinco millones de vacunados, es lo que puedo avizorar; pero en cien días más quizás Chile ya no será el mismo y los escenarios pueden volver a cambiar.


¿Cuáles son tus planes en relación con AOA, luego de cumplir tu periodo?


Creo que en las instituciones se cumplen etapas y es necesario dejar espacio para que gente que llegó atraída por procesos que la misma AOA fomentó, tenga cabida.


Para mí el directorio es una etapa cumplida, pero sí espero seguir apoyando en los comités porque creo que tengo mucho que aportar: los contactos y experiencia construida en estos años redundan en beneficios para la institución, pero lo haré como asociado.