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Pablo Altikes y su obsesión por encontrar nuevos tesoros de la arquitectura

Pablo Altikes, socio de la AOA, comenzó desde muy joven a rescatar y relevar el valor de obras arquitectónicas significativas, pero poco reconocidas. Fue con una cámara Canon A1, regalada por sus padres al entrar a la universidad, con la que comenzó a recorrer la ciudad y fotografiar lo que para él era importante y le permitía aprender.

Admite que en ese entonces conocía poco de arquitectura, por lo que fotografiaba “mucho y de todo”, e investigaba a los autores de los proyectos.


“De a poco empecé a investigar lo que fotografiaba y con ello a ser más específico, lo que me permitió entender mis caminos de búsqueda de lo que era la buena arquitectura”, dice este arquitecto de la Universidad Central de Chile y doctor Cum Laude de la Universidad de Sevilla (España).


Más tarde, ya titulado, el profesional contaba con un abundante material fotográfico, lo que le permitió hacer clases en la Universidad de Santiago y lo llevó a seguir buscando, “pero ahora como una manera de complementar lo clásico que uno enseña de arquitectura, y ahí comenzó esta búsqueda por joyas que nadie conocía y que eran un aporte educativo y un rescate de arquitectos que habían pasado por nuestra historia y que no habían sido reconocidos”.


Fue entonces que encontró “un nicho a desarrollar, lo que además se transformó en una obsesión por encontrar nuevos tesoros dentro de nuestro país y, con ello, recorrer Chile", afirma.


Su mayor aprendizaje a lo largo de esta aventura lo resume así: “Ha sido valorar y alegrarme cada vez que encuentro algo nuevo que nadie conoce, es siempre un nuevo conocimiento y una puerta que se abre, lo que me permite decir que en Chile tenemos no solamente grandes arquitectos y proyectos, sino que en muchos casos, obras de calidad universal que debemos poner en valor”.


Para sistematizar todo ese material descubierto, investigado y analizado por años, en 2012, junto a su socio Luis Fuentes Bustamante, creó el sitio web Arqmodern.com, dedicado a recopilar, exclusivamente, proyectos de gran valor arquitectónico y por lo general desconocidos en el mundo de los arquitectos.


En el plano académico, Altikes ha dictado clases en distintas universidades, incluso llegó a ser director de la Escuela de Arquitectura de la U. del Desarrollo en Concepción. Desde esa vereda, el profesional opina que “el proceso formativo sigue siendo tradicional, y aun cuando se debate en extenso sobre los cambios a los que hemos estado sujetos en los últimos dos años, el modelo y pensamiento sigue siendo anticuado y gran parte del discurso se centra en el uso de nuevas tecnologías que son herramientas y no pensamientos”.


“La tecnología -añade- la considero un voladero de luces, por supuesto necesaria, sin embargo no un vehículo que proponga los cambios y mucho menos paradigmas que hoy hay que hacer para un mañana claro en lo que se refiere a soluciones que permitan a nuestras ciudades tener ciudadanos y no habitantes”.


Por ello, cree que un aspecto central a mejorar es “buscar, estudiar y aprender las problemáticas que tenemos, el cómo las podemos solucionar tanto a nivel académico y el cómo esto lo vinculamos a nivel gubernamental para lograr alianzas que hagan crecer al país desde el proceso formativo y no cuando el profesional ya está formado. La medicina, odontología y leyes lo hacen desde su plan de estudios y sus titulados ya saben a qué salen, su rol y fundamentalmente su rol y aporte”.


Al ser consultado por el estado de la arquitectura en Chile, sostiene que “desde hace unos treinta años nuestro trabajo se ha situado a nivel internacional. Donde antes uno viajaba a conocer, hoy uno recorre el país conociendo nuevos proyectos y a su vez vienen de todo el mundo a conocer lo que estamos haciendo. Como nunca, hoy somos referente y nos situamos a la vanguardia mundial como uno de los países con mejor producción arquitectónica, con publicaciones en todo el mundo y arquitectos que dictan clases en las mejores universidades a nivel internacional”.


Sin embargo, considera que “la gran debilidad son los planes reguladores, así de simple. Si estos fueran elaborados con una visión de país a largo plazo y por las personas, profesionales y políticos que realmente tuvieran las competencias, volveríamos a ser un ejemplo nacional e internacional en políticas públicas como lo fuimos en las décadas del 50 y 60 del siglo XX”.


“Trabajar en la Revista AOA es un privilegio”

En octubre de 2020, Pablo Altikes se integró al Comité Editorial de Revista AOA, aunque su vínculo con esta publicación venía desde mucho antes. “Comencé a colaborar con la revista en 2010 con el tema de la modernidad. Me tocó escribir sobre la obra de Jaime Larraín y Osvaldo Larraín en el número 14”, sostiene.


“Hoy como integrante del comité puedo decir con propiedad que trabajar en la revista es un privilegio, el norte que tiene y ha tenido permite que la revista hoy se comience a posicionar como vanguardista y por sobre todo un referente, que ya lo era desde el número 1 con Emilio Duhart en el artículo principal”, agrega.


En ese sentido, Altikes destaca que la edición ha logrado publicar “temas cada vez más contingentes, que involucran la disciplina y que son tratados y desarrollados con una visión transversal y holística. Esto hace que la experiencia de trabajar en la revista sea un continuo aprendizaje y tener la oportunidad de poder acceder a nuevos conocimientos y personas de distintas corrientes de pensamiento”.