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Opinión - Red de sensores sísmicos



Muy frecuentes temblores -varios de los cuales ni siquiera percibe el cuerpo humano- y, desde luego, terremotos como el de 27 de febrero, dan fe de que el nuestro es un país evidentemente sísmico.


Nos hemos acostumbrado a vivir con una amplia gama de movimientos telúricos y hemos adquirido, como país, una cultura sísmica de importancia y larga data. Tanto es así que ya resulta bastante frecuente la realización de simulacros masivos -como el que se llevará a efecto hoy jueves en nuestra región y en otras – y conocida por todos la adopción de medidas de precaución permanentes.


Es en este escenario que se está instalando en 24 puntos de la región una red de sensores o acelerógrafos que tiene como objetivo medir movimientos telúricos y obtener toda aquella información útil para perfeccionar la normativa sísmica de estructuras y de edificaciones. La red a la que nos referimos va presenta a la fecha un 85% de avance, siendo los últimos sitios en que se han instalado estas estaciones el estadio Italiano de Recreo, Viña del Mar, y el Congreso Nacional, en Valparaíso. La idea de esta red, que se suma a una de tipo nacional, es estudiar el comportamiento del suelo por la vía de amplificar lo movimientos telúricos.


Solamente en la región se está llevando a efecto para tal objetivo una inversión de $ 82 millones por parte del Ministerio de la Vivienda y Urbanismo, que es el encargado de su instalación. Será la Oficina Nacional de Emergencia la responsable de su mantención.


Después de lo sucedido con el terremoto del 27 de febrero, queda claro que en un mismo sector el comportamiento de suelos puede ser muy diferente frente al movimiento telúrico. La idea es ahora que se pueda verificar, antes de construir, la reacción del suelo frente a sismos de diversas intensidades, de modo de tener claro el tipo de edificación que se llevará a efecto allí para asegurar que ésta resista convenientemente un fenómeno telúrico.


Tanto la red de acelerógrafos a que nos referimos como los simulacros dan cuenta de la forma en que se está construyendo sólidamente una cultura sísmica.


Editorial El Mercurio de Valparaíso

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