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Murales y Grafitis

SEÑOR DIRECTOR

El mural que Mon Laferte ha pintado en Valparaíso según entiendo, contaba con la autorización del propietario del inmueble. Sin emitir una Opinión acerca de si es o no es una obra de arte, sabiendo además que el mural pintado no es el aprobado por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), en el caso de Valparaíso, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, las fachadas de las casas y edificios no son ya propiedad de los dueños que los habitan. Estas ahora, son bienes comunes y públicos y el propietario no puede autorizar una pintura o un mural, incluso no puede tampoco cambiar el color de las fachadas sin autorización del CMN. Dicho lo anterior, el inocente mural es una bicoca comparado con los rayados de fachadas tanto en Valparaíso como en otras ciudades en las que los edificios patrimoniales han sido grafiteados, afectando gravemente su valor histórico, artístico y arquitectónico. La ciudad es de todos y es nuestro derecho vivir en una ciudad en la que se respeten los edificios que ha costado tanto construir y los pocos que hemos logrado restaurar para mantener viva la memoria de otras épocas y otros moradores. Menos escándalo con lo de Laferte y más preocupación por la falta de cultura que demuestra nuestra sociedad, rayando cuanto edificio, monumento, autobús o carro de tren se les frunce arruinar.


Yves Besançon Prats, Arquitecto

La Tercera