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Opinión - La reconstrucción de los alcaldes

ESTE DOMINGO tendremos que elegir a nuestros representantes locales. Probablemente la elección más cercana a las necesidades de muchas comunidades, donde el alcalde y su concejo son la primera línea de contacto entre ciudadano y Estado. Comentario común ha sido la proliferación de caritas sonrientes y carencia de propuestas de la propaganda.


Muchos no saben por cuál de esas caritas votar, y algunos lamentablemente serán tentados por la indiferencia apelando a la voluntariedad del voto. Es relevante entender la importancia y el rol que los gobiernos locales juegan en el desarrollo del país. Estas caritas son y serán claves para nuestras comunidades, y en algunos casos, de su liderazgo dependeremos en momentos de crisis cuando las estructuras del Estado se vean desafiadas por la necesidad.


Una de las facetas más relevantes del terremoto del 27/F es que puso a prueba la capacidad de gestión de más de 200 municipios. La dispersión, magnitud del daño y dificultades de comunicación de los primeros días obligó a las caritas sonrientes a apretar los dientes y enfrentar la adversidad. En algunos casos surgieron liderazgos virtuosos, con alcaldes que manejaron con criterio la emergencia junto a sus malogrados equipos municipales, tomando la iniciativa para concertar ayuda externa y articular el apoyo de los equipos gubernamentales, velando por la identidad y necesidades de largo plazo de su comuna.


Lamentablemente hubo otros incapaces de mantener el semblante y rehuyeron a las circunstancias, escudándose en la complejidad de la tarea o politizando la reconstrucción, poniendo intereses partidarios por sobre los de sus electores. Esto pasó con alcaldes de gobierno y oposición, en comunas urbanas o rurales. Si bien la primera responsabilidad de la reconstrucción recae en el gobierno central, el rol de los municipios fue clave en temas críticos como el registro de damnificados, la evaluación de daños, apoyo social, postulación a subsidios y administración local de la ayuda a aldeas, entre otros.


Como coordinador nacional de Reconstrucción Urbana del Minvu en esos días, fui testigo de situaciones tan patéticas como comunas rurales que presentaban indicadores de avance totalmente disímiles, siendo que eran vecinas, donde evidentemente el engranaje que faltaba era el liderazgo local. Medir la capacidad de gestión de un municipio en base a sus resultados tiene que tomar en consideración la complejidad de la comuna, ya que es muy distinto coordinar ayuda en una comuna urbana, donde las necesidades y población están concentradas, comparado con la dispersión territorial de las comunas rurales, donde la ayuda debe llegar a los más de 20 mil caseríos que también fueron epicentro de la catástrofe.

En un momento en que sorprende que la reconstrucción no sea tema relevante del programa de candidatos de comunas tan afectadas como Talcahuano, bien vale la pena mirar con otros ojos a esas caritas sonrientes, preguntarnos si efectivamente asumieron o serán capaces de liderar nuestras comunas en tiempos de paz o calamidad, y por sobre todo, seguir fortaleciendo nuestra democracia con políticas públicas que permitan modernizar y empoderar a los gobiernos subregionales.