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Opinión - La carretera delante de los bueyes

UBICADO EN un lugar de geografía y paisaje sobrecogedores, el poblado de Caleta Tortel, en la Región de Aysén, ostenta la condición de ser uno de los atractivos turísticos más relevantes al sur del lago General Carrera, luego de que se inaugurase en 2003 el tramo que conectó definitivamente a esta caleta con la Ruta 7, más conocida como la Carretera Austral. Sin embargo, mi impresión al visitarla fue desilusionante. No por falta de méritos patrimoniales ni paisajísticos o estéticos, sino porque la priorización de inversión pública no se condice con la protección de lo que más vale en ese lugar: la gente y el entorno natural.

En los dominios de las rutas de los aborígenes kaweskar (a unos 2.200 kilómetros de Santiago), Tortel se fundó oficialmente en mayo de 1955 y hoy cuenta con 507 habitantes. Su particular arquitectura, desarrollada sobre las pendientes llenas de vegetación nativa y una red de circulaciones públicas de escaleras y pasarelas construidas con madera de ciprés de las Guaitecas, la hicieron merecedora de ser declarada Zona Típica en 2001, mediante la cual se le otorgó protección oficial como patrimonio nacional, donde nada se puede construir sin autorización del Consejo de Monumentos Nacionales.

Al recorrer este asentamiento de innegable encanto, pude comprobar la precariedad de las viviendas de esos abnegados chilenos. No sólo eso, sino que en su inmensa mayoría las casas descargaban directamente sus aguas negras al mar, sin tratamiento alguno y sin el menor disimulo. Los tubos de PVC celeste serpenteaban por la ladera del bosque, a la par de las escaleras y pasarelas de ciprés.

Contrasta con esta precaria realidad, que asumo no es parte del «patrimonio a proteger», sendas inversiones que, a mi parecer, son accesorias ante las falencias de infraestructura básica y de habitabilidad para las personas. Ejemplo de ello son las nuevas luminarias de sofisticada tecnología LED y paneles fotovoltaicos. Asimismo, un nuevo edificio municipal inaugurado en 2007, donde se gastaron aproximadamente 500 millones de pesos, o las plazas del encuentro -para los turistas- inauguradas en 2008, por otros 200 millones de inversión. En mi breve investigación luego de mi visita al lugar, encontré que en un ítem tan básico y fundamental como la solución sanitaria para el poblado sólo se invirtieron 16 millones en 2007, en un estudio titulado Investigación para Solución Sanitaria de Tortel. Llama la atención que en la cuenta municipal 2006-2007 se habla de 1.700 millones de pesos aprobados en el Sistema Nacional de Inversiones y el mencionado estudio sólo representa menos del 1%.

Probablemente, hay situaciones similares en otros lugares extremos de Chile. Sin embargo, cuando hablamos de un lugar con atractivo turístico, de interés y protección patrimonial, donde se ve que hay flujo de inversión pública, no podemos poner la carreta delante de los bueyes. Mejorar las condiciones sanitarias de estos chilenos y proteger el entorno prístino son anteriores a la parafernalia tecnológica, los refugios para turistas o nueva sede municipal.


Publicado en La Tercera, el lunes 03/10/ 2011

Por Julio Poblete, arquitecto socio de DUPLA y director de la AOA