• AOA

Mauricio Ramírez: AOA debe ofrecer una “experiencia integral” en la que sin duda voy a querer estar

Mauricio Ramírez es socio fundador de 88 Limitada y cuenta con veinte años de desempeño profesional. Hoy se presenta como candidato a un cupo en el directorio de AOA, con un plan fundado sobre tres pilares principales: posicionar a la Asociación como un líder y referente en sustentabilidad, empujarla hacia su digitalización y que sea reconocida como “el lugar donde hay que estar”.


Ramírez es arquitecto de la Universidad de Los Lagos y Máster en Ciencias Aplicadas de la Universidad Católica de Lovaina. Se define como un profesional “interesado por contribuir en la creación de ambientes de trabajo colaborativos, innovadores, organizados y ágiles”.


En la entrevista a continuación, sus motivaciones por postularse a un cupo en el directorio 2021 de AOA, tras formar parte de la asociación durante cuatro años.


¿Hace cuánto decidiste asociarte a la AOA y por qué? ¿Qué valor le ves a pertenecer a esta organización?


Ingresamos a la AOA hace poco más de cuatro años. Lo hicimos porque es una asociación gremial enfocada a oficinas de arquitectura y, en ese sentido, ambos socios nos sentíamos representados e identificados a través de nuestro proyecto profesional y oficina 88 Limitada.


El valor que veo de pertenecer a la AOA es justamente ser una unión gremial enfocada a oficinas, que es la forma que con mi socia escogimos para llevar adelante el ejercicio de nuestra profesión. Junto con ello, el otro gran valor que percibo es que está integrada por estudios relevantes a nivel nacional y por colegas que cuentan con mucha experiencia y reconocimiento. Siempre he creído que es bueno rodearse o reunirse con personas que son capaces y destacadas en lo que hacen.


¿Por qué decidiste dar un paso más activo en la organización y postularte al directorio?


Lo había pensado antes, pero preferí esperar a que ciertos procesos y proyectos que estábamos llevando a cabo en 88 Limitada decantaran y que otros se robustecieran. Ahora que eso ha sucedido y que hemos alcanzado “velocidad crucero”, tanto laboral como personalmente, decidí postular al directorio, pensando también que todo el ecosistema relacionado a la sustentabilidad en nuestro país y el mundo se ha tornado más complejo, competitivo, desafiante e innovador. Dados los conocimientos y experiencia adquirida en nuestros diez años como 88 Limitada, quince desde mi especialización en Lovaina y veinte de haber empezado a colaborar académicamente con el Dr. Ing. Pierre Lavigne, quien fuera mi maestro y amigo, creo que ya puedo aportar a la AOA en ese ámbito.


El desafío de integrar a oficinas más jóvenes y de otros lugares de Chile siempre es una preocupación de AOA: ¿Por qué crees que permanece como un tema pendiente? ¿Tienes alguna idea sobre cómo alcanzar este objetivo?


Entre varios otros factores que pueden ser importantes, yo creo que hay dos cosas fundamentales que siempre deben ser revisadas y perfeccionadas: cómo se accede y a qué se accede.


En el cómo veo tres modalidades: la que ya existe y que es por recomendación de socios (que es como entramos nosotros, apoyados por Fernando Guarello, Pedro Gubbins y Carlos Alberto Urzúa); por invitación, donde a través de un mecanismo por definir, son asociados o una comisión la que convoca a oficinas que tienen un desempeño relevante o promisorio que es de interés para la AOA; y, finalmente, por presentación, donde la propia oficina que quiere integrar la AOA muestra su trayectoria o potencial y una propuesta de participación gremial que debe despertar el interés de nuestra asociación. Esta última es algo que, a mi modo de ver, rescata el concepto del “mérito” y el “desempeño” que, si bien es algo extraño en nuestro país, puede no serlo tanto dentro de la AOA, considerando, por ejemplo, que muchos de los que somos socios fuimos o somos aún académicos: el aula universitaria es uno de los pocos lugares donde el mérito y el desempeño, a través del proyecto o del estudio, se antepone a cualquier otra condición o característica.


Al qué se accede, creo que es otra arista que siempre debe estar en continua revisión. Independiente de las actividades que se hagan, pienso que en su conjunto deben ser interesantes en tanto “experiencia integral” y que en mi propuesta lo planteé con la frase “AOA como lugar en el que hay que estar”.


En lo físico, lo ejemplifico con el COAC de Barcelona y el NAI de Rotterdam (hoy Het Nieuwe Instituut), que son lugares en los que he estado como visitante o como visitante/expositor, respectivamente. Ambos representan en sí mismos algo importante en la profesión para cualquier arquitecto del mundo, pero además están abiertos a la comunidad y en ellos siempre hay actividades permanentes y eventuales. Suceden tantas cosas, que se transforman en espacios con mucha vida, en un “panorama” en torno a esta profesión.


En lo no físico, lo ejemplifico con la RIBA y la AIA. Si bien son asociaciones orientadas a individuos y no a oficinas, ambas tienen una estructura tal, que yo como socio puedo obtener servicios, guía, apoyo, formación, consejo, orientación, capacitación, distracción y voz, por cierto, ante entes y organizaciones donde solo no podría llegar o influir.

En conclusión, si sumo el lugar físico con el lugar organizacional tengo una “experiencia integral” en la que sin duda voy a querer estar, pertenecer, participar.


Durante el 2020 AOA desarrolló principalmente actividades online, dada la situación sanitaria ¿Qué nuevas actividades propondrías realizar para convocar a los socios?


Para proponer nuevas actividades primero tendría que entender cuál es el proyecto de mediano plazo y la estrategia para implementarlo, todo desde la perspectiva que comenté en el punto anterior, sobre la experiencia integral que provoca la unión entre el espacio físico y organizacional de la AOA. Últimamente se han activado varias instancias interesantes, como diálogos o capacitaciones, que vienen a robustecer otras actividades con trayectoria como las publicaciones y los viajes, pero creo que aún podemos sacar más partido al potencial que tiene reunir a 150 o más oficinas o personas con desempeño destacado a pensar, debatir, crear o solucionar algo en base al diseño o plan maestro gremial.


Temas como calidad total en los servicios, modelos de tributación y administración financiera, internacionalización y competitividad global, innovación tecnológica y digitalización, prevención de conflictos contractuales, propiedad intelectual, cambios normativos e incerteza jurídica, nuevos enfoques en el diseño arquitectónico, paisajístico o urbano y varios otros que son importantes para una oficina de arquitectura deben ser tratados, a mi juicio, de forma continua y apoyándose en modelos y estructuras que son reconocidas internacionalmente como prácticas deseables basadas en normas ISO, PAS o DIN o en estándares como PMI u otros aplicables a oficinas de arquitectura.


La sustentabilidad y la economía circular son temas centrales no solo en la arquitectura, sino una preocupación mundial ¿Cómo podría ampliarse la mirada de los arquitectos al respecto a modo de llegar con esta visión a un público más amplio?


Nuestro espacio de desempeño como arquitectos es el medio ambiente construido, pero nuestras decisiones de diseño tienen un enorme impacto en el medio ambiente natural. En cifras muy generales, la industria de la construcción es responsable del uso de cerca del 50% de los recursos naturales y de sobre un 30% de los desechos en los vertederos, pero más de un 50% de estos desperdicios pueden reciclarse o reutilizarse. Si hacemos un balance sencillo claramente las cifras no cuadran, porque necesitamos mucho menos para producir lo mismo.


Como arquitectos tenemos mucha responsabilidad y trabajo que hacer al respecto y el diseño arquitectónico es, como siempre, nuestra herramienta estratégica, fundamental y la que nos expone al escrutinio público.

Los requerimientos de la sustentabilidad y economía circular se enlazan muy bien con algunas cosas que ya conocemos en arquitectura, como por ejemplo, diseño pasivo, modularidad o uso de materiales naturales. Sin embargo, nos quedan muchos campos en los cuales investigar vía diseño arquitectónico o ciencias aplicadas conducidas desde los requerimientos del primero.


El desafío de integrar a nuestro trabajo el concepto base de la economía circular que es “de la cuna a la cuna” tiene algo subyacente, pero muy fuerte, que es un cambio de paradigma y el que lo asuma, lo investigue y lo ponga en práctica, será el que tome el liderazgo y quien aportará soluciones que la sociedad necesita para salir adelante. Por eso planteo en mi propuesta a la “AOA como un líder y referente en sustentabilidad”, porque es un problema de tal magnitud que no lo puede resolver una sola persona u oficina, e incluso creo que no se podrá solucionar únicamente desde la academia o desde centros de investigación.


Con trabajo y con hechos será más sencillo demostrar a la ciudadanía qué tipo de arquitectura o ciudad debemos privilegiar, apoyar y preferir para esta nueva forma de habitar el planeta.