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José Rosas, Medalla AOA a la Trayectoria Académica 2021: Palabras de agradecimiento


Quisiera comenzar agradeciendo a la arquitecta y Presidenta de la Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile (AOA), Mónica Álvarez de Oro Salinas y, a través suyo, a todo el Directorio y miembros de esta prestigiada asociación, por la distinción conferida a mi persona con la Medalla AOA a la Trayectoria Académica 2021.

Para mí constituye un gran honor recibir este reconocimiento de parte de una agrupación que ha inaugurado y construido, en estas últimas décadas, un espacio relevante para los arquitectos, la arquitectura y el urbanismo en Chile, contribuyendo así al debate, reflexión y posicionamiento del valor de nuestra disciplina, oficio y profesión en el país y en el continente latinoamericano.


En este contexto, es de destacar que la AOA, en su misión de promover la calidad de la producción arquitectónica nacional y el quehacer significativo de sus arquitectos, quienes además han alcanzado una atención y relevancia internacional que se difunde en una cuidada publicación, se detenga a valorar la actividad académica que se desarrolla en las diferentes Escuelas de Arquitectura.


Ello no solo representa la mirada integral e inclusiva que los anima, sino que viene a afirmar la idea de que la actividad de docencia e investigación que se imparte tiene resonancias en las prácticas profesionales innovadoras.


Además, como toda obra, la labor académica que se reconoce es colectiva, por tanto hoy corresponde agradecer a todos aquellos compañeros y profesores de mi época de estudiante; colegas y socios de diversos proyectos de arquitectura y diseño urbano, y comunidad universitaria de diversos centros de enseñanza superior, entre los cuales destaco la importancia que han tenido en mi trayectoria la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.


En particular, tengo una deuda especial de gratitud con mi “alma máter”, la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y su Escuela de Arquitectura e Instituto de Estudios Urbanos, donde por más de 40 años con algunas interrupciones he tenido el privilegio de enseñar e investigar, además de colaborar en su gestión académica, siendo quizás lo más importante aprender de sus maestros, profesionales administrativos y estudiantes.


A mi familia, a Patricia, Sebastián, Raimundo y Santiago, que me han regalado tiempo para dedicarme a la universidad, que ha sido mi modo de vida.