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Gustavo Munizaga Vigil, Amigo, Mentor, Maestro

Por Félix de Amesti, a nombre de ex alumnos PUC de Gustavo desde taller PPC V, 1976 en adelante (Texto leído en su funeral).


Gustavo no nos dejaba tranquilos. Era apasionado y catete enfundado en su Montgomery verde y moustache que más de una vez tratamos de cortarle sin éxito. Muy exigente, pero increíblemente bien inspirado quería que aprendiéramos de todo leyendo a Kevin Lynch, Heidegger, Fumihiko Maki, Edmund Bacon, Buckminster Fuller y muchos otros… y que miráramos con ojos muy abiertos el mundo, incluyendo a su marcador Estados Unidos.


Quería que constituyéramos una hermandad urbana con diversas áreas científicas y artísticas unidas en forma culta con amor a la ciudad y el diseño urbano. Tema que defendió a ultranza en las escuelas que fundó y donde enseñó con su metodología de análisis exhaustivo y tipologías que a veces no dejaban tiempo suficiente para desarrollar un proyecto. Pero mientras algunos se exasperaban por su carácter, él se mantuvo estoico. Ya que él nunca fue un insider. El siempre era un outsider, era una unidad. Gustavo.


Gran escritor de temas urbanos e historia de Santiago logró que nuestras tesis fueran voluminosos ladrillos, y no podemos olvidar el taller PIAPP del centro de Santiago con las manzanas “nodo” y “conectoras” que estructuraban en base a estaciones de metro y que unió como equipo al MIT con la PUC y la UCh.


Ahora bien su manía por las tipologías quizás las llevó muy lejos y nos catalogaba en “Ego, Play y poncho (lana)”. Y asociaciones combinadas. ¿Recuerdan ustedes cuáles son ustedes?


Para Gustavo, gran impulsor del Diseño Urbano en Chile, fundiendo urbanismo y arquitectura, el diseño urbano había que vivirlo al viejo estilo de “maestro y discípulos”. Todos como un grupo y ojalá habitando un mismo lugar. Bueno, lo logró al juntarnos en el Taller Santa Ana, en su depto. de Santa María, y cuando construimos el altillo en el taller PUC para que pernoctáramos “en el taller”. Con una testera que subía y bajaba en equilibrio perfecto. Pasamos a ser una cofradía aglutinada que respiraba diseño urbano o macro arquitectura 24 horas al día. Aprendimos a corregirnos entre nosotros mismos. Por lo tanto, nunca más dejamos de ser amigos. Eso te lo debemos a ti Gustavo.


Era una curiosa mezcla liberal conservadora con una gran connotación social subyacente. Pero no solo hablando sino escribiendo innumerables libros y haciendo verdadera “escuela”. Se empapó viviendo en una población y su política aplicada se reflejó en una apertura como contrarrestar el machismo existente en la escuela y colocarnos a todos por igual. Éramos iguales, pero fue un paso más allá. Nos asignó tareas de cuidado mutuo. Yo tuve que apadrinar a un compañero de bajos recursos en taller que le encantaba mi chaquetilla Lee que me había costado tanto obtener. El me dijo: No solo hay que ayudar en la escuela e invitarlo a tu casa, debes comprometerte. Regálasela. Así lo hice.


Gustavo fue nuestro amigo personal ya que vivía de la experiencia de sus alumnos, como sufría de sus problemas. Así viajamos juntos, Iba a comer a la casa de nuestros padres (sin nosotros presente…), le enseñamos a hacer windsurf, (en su Volvo) y conversamos en grupos heterogéneos sobre arquitectura y filosofía hasta altas horas de la madrugada.


Gustavo nos echó del país. Teníamos que irnos y aprender más. Cuando estudiar afuera no era habitual para los arquitectos. Nos impulsó a que abordáramos el tema urbano en nuestra práctica privada, y en forma entusiasta y generosa que lo invitáramos por supuesto a participar. Hoy muchas oficinas lo atestiguan. Aplicamos su metodología para llegar a un Plan Maestro en Tokyo junto a la PUC y Gary Hack de MIT, la propuesta visionaria de la RECAP (macro zona central) y por supuesto en el megaproyecto Curauma cuna profesional de decenas de arquitectos. Muchos hoy aquí presentes.


Nosotros como URBE le debemos mucho a Gustavo que formó parte fundamental en sus inicios. Él se empeñó en darnos alas para que voláramos lejos. Por eso hasta el día de hoy tenemos clara nuestra estirpe. Somos The Munizaga boys and girls. Y para nosotros Gustavo Munizaga es nuestro Premio Nacional de Urbanismo.