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Encaje: una oficina donde convergen la museografía, la arquitectura y el diseño


Paola Torres y Felipe Ovalle, arquitectos y socios fundadores de la oficina de museografía Encaje, se conocieron en 2002 en la ciudad de Barcelona, donde ambos llegaron a vivir por un año para estudiar un magíster y un doctorado, respectivamente.


Fue en ese lugar donde emergieron los cimientos de este proyecto, o más bien, la primera aproximación de Felipe a la museografía, de la mano de Augusto Saavedra, dueño y socio fundador de la oficina Ámbito Cero.


“Con él me inicié en este mundo de composiciones efímeras, con mezcla de espacio, narrativa, investigación y diseño que me cautivó para siempre”, comenta Ovalle, cuyo primer trabajo en esta área fue colaborando con Saavedra en el CosmoCaixa de Barcelona.


“Luego siguieron varias exposiciones temporales y permanentes en España y Europa, hasta que me fui a trabajar a una oficina inglesa con sede en Londres, Barcelona y Dubai, a la que luego de unos años, Paola entró. En esa oficina desarrollé proyectos de retail y banca en Londres, Islas Canarias, Andorra, Dubai, Abu Dhabi, Kuwait, Mumbay, Filipinas y Arabia Saudí”, recuerda.


Más tarde, en 2010, el arquitecto pensó que era momento de independizarse y abrió su primera oficina, que incluyó proyectos de pequeña escala e ilustración, modelado 3D e intervenciones en tiendas, hasta pasar a desarrollar un par de museos.


“El año 2012 con Paola decidimos emigrar a Chile y empecé a colaborar con proyectos que mi amigo y ex compañero de trabajo en Ámbito Cero, José Manuel Délano, estaba realizando”, cuenta Ovalle.


De esa forma, ambos trabajaron en la exposición “Mujeres de siglo XX: Estructuras Zoomórficas” en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, así como en la exhibición de Gordon Matta-Clark en el Museo Nacional de Bellas Artes y un par de exposiciones de Santiago a Mil donde fusionaron museografía con teatro.


“Después de estas experiencias, decidimos hacer una empresa y nos juntamos con Gabriel Rodríguez Larraín, diseñador industrial y conocido de la época de Barcelona. Juntos creamos la empresa Triple, que no estaba enfocada al cien por cien en la museografía, pero que tenía un fuerte componente de ello. Con ellos desarrollamos el Museo de la Casa Central de la Universidad de Chile, hicimos tres Paris Parade junto a Romero & Campbell, hicimos un pequeño Museo para la Cámara Chilena de la Construcción y varios proyectos gráficos, proyectos audiovisuales, algunas instalaciones, etc.”, detalla el profesional.


Sin embargo, en 2015 José Manuel emigró a Berlín, por lo que se acabó la etapa de Triple. Al año siguiente, con Paola decidieron comenzar el proyecto de Encaje.


“Elegimos ese nombre, aun sabiendo que nos iban a hacer bromas por los brocados y encajes de tela, por lo importante que es para nosotros el calce constructivo y el encaje de especialidades y conceptos. Encaje para nosotros se entiende como una solución constructiva delicada, como unión de mueble de madera japonés, pero también lo entendemos como un compilado del saber hacer en que los tiempos y las especialidades ‘calzan’”, explica.


El primer proyecto de Encaje fue el Mirador de la Batalla de Chacabuco (Colina), que une arquitectura, paisaje, museografía y una tremenda investigación histórica. Desde el año 2017 hasta ahora los proyectos han ido creciendo, tanto en tamaño como en complejidad.


“No somos una empresa reactiva”

La oficina, compuesta por ocho profesionales, se asoció a la AOA porque vieron que esta entidad era capaz de canalizar sus proyectos en búsqueda de posibles alianzas con privados.


“Nosotros siempre estamos buscando e inventando proyectos. No somos una empresa reactiva que responde a encargos o licitaciones, sino que pretendemos generar contenidos y exposiciones, por lo tanto, todo el tiempo estamos en búsqueda de nuevos campos de trabajo, nuevos clientes, nuevos fondos, etc.”, asevera Ovalle.


“Asociarnos a la AOA también nos pareció una buena ventana para darnos a conocer al resto de las oficinas de arquitectura chilenas, especialmente a las dedicadas a restauración y patrimonio, en donde habitualmente hay proyectos de museología y museografía involucrados”, agrega.


Sobre las características que los hacen diferentes de otras oficinas, el socio de Encaje apunta al hecho de que “abarcamos todo el proceso de creación de una exposición, ya sea permanente, temporal o itinerante. Con esto quiero decir que estamos desde el análisis de patologías de una colección y los requerimientos de conservación y de restauración llegado el caso, pasando por la creación del guion museológico y el diseño global de una exposición (intervenciones arquitectónicas, diseño museográfico, diseño gráfico. etc.), hasta la producción integral de cada elemento en nuestro taller, llegando al montaje final de las salas, incluida la colección”.


En ese sentido, considera que “abrazar el total del recorrido que implica la creación de un espacio expositivo es lo que desde mi punto de vista nos diferencia”.