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El abogado José Luis Cea Egaña fue el tercer invitado de “Diálogos Constitucionales”

En la tercera edición de Diálogos Constitucionales, José Ramón Ugarte, vicepresidente de AOA, conversó con el abogado constitucionalista y destacado profesor universitario, José Luis Cea Egaña. Titulado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, Cea Egaña es Máster en Derecho y Doctor en Ciencias Jurídicas de la Universidad de Wisconsin, además de Doctor Honoris Causa de diversas universidades de Europa, Estados Unidos y América Latina.


El profesor Cea Egaña tiene una dilatada experiencia en materia constitucional en Chile y el mundo, siendo autor de numerosas publicaciones de Derecho Constitucional, Derechos Humanos, Derecho Público y Evolución Política, entre las que destaca su interés por el ordenamiento territorial. Fue ministro y presidente del Tribunal Constitucional de Chile, además de dirigir la Asociación Chilena de Derecho Constitucional. En la actualidad, ejerce como presidente honorario de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional y como presidente de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Asimismo, fue miembro de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Rettig) y luego de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación (Valech).


El vicepresidente de AOA inició la conversación subrayando el especial interés de las oficinas de arquitectura en el proceso constituyente, entendiendo que la construcción de las reglas básicas de convivencia y organización de los colectivos humanos nace precisamente desde el milenario desarrollo de las ciudades y el urbanismo. “En AOA tenemos una preocupación o inquietud muy grande respecto de este proceso para redactar una nueva Constitución. Desde hace muchos años, hay temas que tienen que ver con el territorio y las ciudades y la relación que no han sido suficientemente abordados o son inexistentes en la Carta Magna actual. Esto nos motiva a involucrarnos en el proceso y conversar y explicar estas relaciones tan cercanas entre la Constitución y la relación entre las personas y los lugares donde viven”, afirmó.


La organización territorial desde las comunidades


El profesor Cea Egaña inició su intervención compartiendo esta estrecha relación entre arquitectura y Constitución, especialmente si se observa desde los estudios políticos en la que se incluye una fase arquitectónica orientada al diseño “más hermoso y perdurable” de las reglas de convivencia. Esta metáfora, indicó el abogado, es crucial para ilustrar la necesidad de contar con una Constitución que esté asentada en cimientos sólidos elaborados desde la historia, el progreso y las demandas sociales, culturales, económicas y políticas.


Desde esa mirada, Cea Egaña hace un diagnóstico categórico: “Chile no ha tenido nunca una solidez arquitectónica en su régimen político”. Su evaluación está relacionada con el nulo involucramiento de las comunidades que, en la historia chilena, ha caracterizado el diseño de las Constituciones. “La Constitución es un libro que, si no se arraiga en el alma, mente y conciencia de las personas desde su infancia, no tiene cimientos. Es una arquitectura que, si sopla el viento, se la lleva como si fuera de arena”, reflexionó.

De acuerdo al profesor constitucionalista, la forma de corregir estas deficiencias tienen que ver precisamente con la integración del factor humano en la construcción del Estado que, hasta ahora, solo ha sido pensado desde la base territorial. “Se ha olvidado, se ha desterrado de la arquitectura institucional a la sociedad civil, como expresión de la fuerza que viene desde la base. Esa energía, que es vital, ha sido fuertemente aplastada o encapsulada por el concepto de Estado”, indicó.


Solo con la introducción del concepto de sociedad civil en la nueva carta constituyente es que Cea Egaña cree que se pueden resolver las históricas faltas relacionadas con el ordenamiento territorial de Chile, como la organización de legislaciones y de autoridades locales o el diseño de obras públicas pensadas desde las necesidades locales, lo que implica promover un verdadero proceso de regionalización que invierta el curso de los poderes. Es por eso que, si las decisiones vienen tomadas desde arriba en un modelo centralizado, se está olvidando “la expresión de esa energía legitimante de la convivencia civilizada y democrática de otras sociedades” y que, por lo tanto, hay que considerar que “es en la pequeña convivencia en donde se construye esta arquitectura que culmina en el gobierno centralizado de la República”.


A pesar de esta claridad teórica, el abogado constitucionalista cree que abordar este tema será un gran desafío para la Convención Constituyente, puesto que no se ha generado una conciencia colectiva suficiente ni existe claridad de sus diversas aristas, lo que dificulta proyectar en qué condiciones se podrá abordar este debate. Sin embargo, Cea Egaña hizo énfasis en la importancia de poner en el centro la relación entre la persona y el territorio y la necesidad de “escuchar y obedecer a la comunidad local” como un deber compartido. “Construir ese tejido social en el que la sociedad civil y el Estado impulsen solidariamente el desarrollo humano en todas las comunidades del territorio nacional debe verse como una garantía constitucional”, sostuvo.


Revive el conversatorio