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Diálogos para la Acción AOA: agencias de ciudad para el futuro urbano en Chile


En un segundo conversatorio del ciclo de “Diálogos para la Acción AOA”, la Asociación de Oficinas de Arquitectos abordó el desafío de la generación de agencias de ciudad como una fórmula de aproximación y trabajo colaborativo ante los principales desafíos que enfrentan los centros urbanos y la ciudadanía chilena en su contexto local y global.


Con este objetivo, la sesión “Agencias de ciudad: un modelo para Chile” contó con la participación y las visiones expertas de Alfonso Vegara, arquitecto español fundador y Presidente de Honor de la Fundación Metrópoli; Pilar Giménez, Secretaria Ejecutiva del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano; y Marisol Rojas, socia de la Consultora Asenta - Asesoría Urbana y Planificación y directora de AOA. La moderación estuvo a cargo de Ricardo Abuauad, decano del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello y profesor de la escuela de arquitectura UC.


Yves Besançon, past president de AOA, fue el encargado de dar el inicio a la discusión, en nombre de Ángela Delorenzo, presidenta del Comité de Asociados y Servicios. “Hemos desarrollado este espacio de conversación bajo la interrogante de cómo nos adaptamos a los tiempos de cambio que vivimos desde nuestra práctica como arquitectos y cómo también adaptamos nuestras ciudades y espacios construidos de forma que sean más resilientes. Vemos la necesidad de fomentar instancias de colaboración e intercambio de ideas y, con mayor razón, luego de la elección de gobernadores en las regiones de Chile, lo que genera una contingencia inevitable de enfrentar y que nos permita debatir y concluir sobre acciones concretas que faciliten los cambios y procesos de adaptación de nuestras ciudades y barrios”, afirmó.


En ese sentido, Abuauad comentó que las agencias de ciudad se han puesto sobre la mesa en la última década, en base a una importante casuística internacional que genera las condiciones para reflexionar sobre su eventual implementación en Chile y los resultados que estas producirían. El arquitecto subrayó que el país está viviendo dos condiciones que hacen oportuno este debate: los grandes desafíos urbanos y territoriales que requieren de nuevos instrumentos y miradas integradoras y el contexto social y político que invita a un replanteamiento completo de aquellas cuestiones que parecían inamovibles.


“En este momento en Chile, varias cosas que dábamos por sentadas en distintos órdenes -político, constitucional y una serie de otras figuras- están siendo cuestionadas y debatidas. ¿Por qué no debatir la manera en la cual procedemos, planificamos y operamos sobre nuestras ciudades?”, planteó.


Implementar agencias de ciudad: ¿Por qué?

Abuauad propuso que la metodología para contestar esa pregunta en la sesión se realizara en torno a la reflexión de algunos interrogantes clave para pensar un modelo de agencias de ciudad. El primero abordó, precisamente, el porqué de la necesidad de la creación de estas agencias.


Alfonso Vegara sostuvo que, al igual que en otros países, esta necesidad es la respuesta a una crisis en el planeamiento urbanístico convencional, el que ha cumplido algunas funciones -como la regulación del sueño-, “pero nunca se ha manifestado como el elemento fundamental de la dinamización para la transformación de los territorios”. El arquitecto destacó que “ha habido un divorcio” entre la planificación del sector público y la ejecución por parte del sector privado, por lo que las agencias “podrían ser un instrumento muy útil para conectar” ambas etapas. “Si se trabaja en territorios, se produce una gran confluencia, por lo que la agencia puede ser un órgano que coordine estas políticas sectoriales”, agregó.


Por su parte, Pilar Giménez recordó que, desde 2014, Chile cuenta con una Política Nacional de Desarrollo Urbano y que el Consejo del que ella es parte tiene la misión de velar porque esta se implemente, mediante propuestas específicas en una amplia diversidad de frentes. Giménez puntualizó que existen tres elementos que confluyen en la necesidad de la existencia de agencias de ciudad, todas relacionadas con la gobernanza.


La primera de ellas es la debilidad de Chile respecto a la aproximación sectorial de los problemas. “Tenemos un mismo territorio en el que existen diferentes reparticiones públicas que intervienen de una manera descoordinada o desconociendo lo que hacen otras instituciones”, señaló. La segunda cuestión está relacionada con una desconexión entre lo que se planifica y la inversión, lo que aún no se ha logrado conciliar de forma armónica.


Giménez advirtió que, aun cuando las dos primeras tareas puedan resolverse, existe un tercer obstáculo respecto a qué entidad se hace cargo de empujar planes e inversiones. “Hoy tenemos plena conciencia que entregarle este empuje a un organismo de nivel central ya no es aceptable; los territorios tienen una voz, quieren participar en lo que está ocurriendo, quieren codiseñar y tienen legítimas aspiraciones a ser parte de lo que está ocurriendo”, aseguró. Para la representante del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, esta articulación local debe incluir a otras entidades de los territorios, como organizaciones comunitarias y ONG, lo que hace muy relevante la existencia de una agencia que monitoree este proceso participativo.


Marisol Rojas se mostró de acuerdo con Vegara y Giménez, afirmando que existe un diagnóstico compartido que “parte de la atomización de las funciones del territorio y de la desintegración entre planificación e inversión”. La directora de AOA apuntó que, en este escenario, la legislación vigente se encuentra polarizada en dos tipos de instrumentos: uno macro, que tiene que ver con la planificación y las herramientas regulatorias, y otro micro, relacionado con el proyecto mismo.


“Nos falta un instrumento intermedio, desde el que se hace cada vez más necesaria la intervención de estas agencias de ciudad. Estas escalas, donde confluyen la planificación, los instrumentos regulatorios y de inversión, tienen que ser lideradas por esta gobernabilidad de ciudad, esta gobernabilidad de barrios. Existe esa necesidad de poder abordar escalas con instrumentos intermedios para que estas agencias puedan desarrollar proyectos a ese nivel”, explicó.


Los desafíos de implementación

El segundo interrogante planteado por Abuauad fue el de las condiciones para hacer realidad la creación de agencias de ciudad en Chile: ¿Cuáles serían los mecanismos e instrumentos legales existentes que podrían facilitar la creación de estas agencias? ¿Cuál es la estructura política que da cabida a esta idea?


Desde su experiencia internacional, Alfonso Vegara relató el caso de Bilbao como uno de los de mayor éxito en la transformación de una ciudad a través de diferentes proyectos estratégicos. La iniciativa “Bilbao Ría 2000” fue el órgano que lideró el proyecto y que estaba basado en una relación público-público entre instituciones estatales españolas y locales en el País Vasco.


“No es la única fórmula posible. En Chile, hay algunas iniciativas que están creando plataformas de integración, donde pueden estar los públicos y privados, como el municipio de Lampa. Para crear estas agencias en algún momento dado, es fundamental la participación ciudadana; para darle legitimidad y fuerza desde la fase previa a la planificación, es fundamental que participen los diferentes actores. Esto puede facilitar un impulso creativo e innovador”, afirmó.


Pilar Giménez observó que la primera tarea es distinguir el plan de la inversión. De acuerdo a la experta, el primero, que suele conocerse como plan maestro o de regeneración urbana, “no existe en Chile” y cree que es importante generarlo a través de los mecanismos que hoy se están discutiendo en el ámbito político, como el proyecto de ley que busca crear un nuevo título dentro de la Ley General de Urbanismo y Construcción y que se está tramitando en el Senado. El punto número uno de ese título, continuó Giménez, “propone la creación del plan maestro de regeneración urbana, este instrumento que es de planificación y gestión al mismo tiempo. Es una oportunidad que debemos aprovechar y tenemos que poner toda nuestra inteligencia para que ese instrumento salga lo más fortalecido posible”.


Respecto a la delegación de las funciones de gobierno de estos planes maestros, Giménez destacó que ya existe un marco regulatorio que lo aborda, expresado en la Ley 20.527 de 2011 que modificó la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, en cuyo artículo 129 establece que una o más municipalidades podrán constituir o participar en corporaciones o fundaciones de derecho privado, sin fines de lucro, destinadas a la promoción y difusión del arte, la cultura, el deporte o fomento de desarrollo comunal o productivo. “Esta redacción les permite tener a los municipios una base legal desde la cual pueden formar estas corporaciones o agencias público-privada para temas de desarrollo urbano”, explicó y manifestó la necesidad de empujar un uso más masivo y conocido de esta herramienta en el plano municipal.


Además, apuntó que la Ley Orgánica Constitucional sobre Gobierno y Administración Regional le da una atribución del mismo tipo a los gobiernos regionales para asociarse entre ellos y otras personas jurídicas para constituir corporaciones destinadas a propiciar todo este tipo de actividades de desarrollo territorial.


El desafío pendiente sería la de integrar a los ministerios. “Estamos experimentando una desconexión entre el nivel central y el nivel local; falta una mayor integración de lo público con lo público. La vinculación entre las diferentes entidades públicas todavía es débil y la ley de profundización de la regionalización va a permitir solucionar este escollo poco a poco, a través de la transferencia de competencias”, proyectó.


“El cambio que se requiere es mucho más profundo, porque se trata de volver a poner al municipio -que está más cerca de los ciudadanos- como eslabón central y todo el resto del aparato estatal al servicio de éste, para que pueda responder de mejor manera las demandas ciudadanas”, dijo Giménez.


Marisol Rojas advirtió que ya no es tiempo de hablar de cooperación, sino que hay “que pasar definitivamente a la delegación”. Para la arquitecta, la transferencia de funciones y de presupuesto es una tarea crítica porque “implica ceder poder” y, aunque no sea real, existe la creencia que esto podría decantar en la desaparición de entidades.


“Hay que visualizar que hay un cambio de liderazgo. Para poder realmente llevar a cabo agencias de ciudad, se necesita un liderazgo que asuma la responsabilidad de esas funciones y recursos, con los profesionales y funcionarios que se requieren para ello. Es una oportunidad con los nuevos gobernadores; se necesita alguien quien lidere la orquesta de esta diversidad de los instrumentos mencionados”, reflexionó.


Relación entre agencias de ciudad y autoridades metropolitanas

La última pregunta planteada por Ricardo Abuauad se centró en cómo se puede articular una relación entre el modelo de las agencias de ciudad y la incidencia de las autoridades responsables de los territorios y la gestión urbana.


Alfonso Vegara hizo un breve repaso por la experiencia de organización de España y de cómo, desde su nacimiento, las Comunidades Autónomas se volcaron a definir una política territorial. En esa línea, Vergara aseguró que “en Chile puede pasar algo parecido, porque el territorio es el lugar de operaciones. Se puede aportar inteligencia en el territorio, a través de procesos de participación” y añadió que el país se encuentra en una etapa oportuna para establecer proyectos y culturas territoriales, mediante la definición de espacios funcionales y espacios ecológicos.


Vegara detalló que estos desafíos plantean que los nuevos gobernadores estén a cargo de estudiar dichas realidades funcionales y ecológicas en conjunto con los municipios, para “definir unas vocaciones futuras de esos territorios, en función de sectores productivos, entorno e infraestructura”.


Pilar Giménez argumentó que, en este tema, es fundamental volver a la idea central de que estas agencias se gestan desde los proyectos de los territorios y, por lo tanto, tienen que tener la mayor flexibilidad posible, tal como el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano lo planteó en un documento publicado en enero. “En algunos casos, se puede justificar la existencia de una agencia a nivel regional, presidida por el gobernador y orientada a transporte o corredores ecológicos, pero también agencias a nivel comunal, donde no necesariamente requiere la presencia de la gobernación. O que sean intercomunales para enfrentar un problema en conjunto. Es una institucionalidad que va surgiendo en la medida que los territorios van necesitando”, explicó.


Marisol Rojas se mostró de acuerdo con lo planteado por Giménez, agregando que la integración del territorio no es solo una tarea transversal de los diferentes actores, “sino que se trata de un esfuerzo de colaboración entre gobernaciones y municipios”. Por esta razón, el nuevo escenario político en Chile ofrece una oportunidad importante para el trabajo de la sectorialidad.


“Las municipalidades tienen que avanzar fuertemente en esta visión macro urbanística de sus territorios. Por lo tanto, es fundamental su fortalecimiento, mediante la toma de liderazgos y con relevos de direcciones de desarrollo urbano, que coordinen por el plan regulador y la planificación de las ciudades”, dijo la directora de AOA.


El conversatorio finalizó con una ronda de preguntas del público. El registro de la sesión está disponible a continuación.


Créditos de las fotografías Imagen de Chile