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Desafección con el Patrimonio cultural

El Mercurio


Por Magdalena Krebs Kaulen Arquitecta Consejera de Monumentos Nacionales; Óscar Acuña Abogado, ex secretario ejecutivo Consejo de Monumentos Nacionales; Yves Besançon Pastpresident Asociación de Oficinas de Arquitectos.


Señor Director: Para los que hemos defendido por años el Patrimonio cultural, y desde esa convicción apoyamos la creación de una nueva legislación que reemplace la obsoleta Ley de Monumentos Nacionales (1970), lo ocurrido el miércoles pasado con la tramitación de la ley de Patrimonio en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados resulta al menos bochornoso. Pese al ingreso de un primer proyecto de ley el 17 de junio de 2019, a haber dedicado más de 40 sesiones a audiencias públicas para recibir miradas y propuestas de más de 50 agrupaciones a nivel nacional, las que fueron incorporadas por el Ejecutivo en un nuevo proyecto de ley que entró vía indicación sustitutiva el 24 de marzo de 2021, aprobado en general el 20 de mayo de 2021, la comisión de Cultura fue incapaz de respetar la urgencia otorgada al proyecto y dar correcto cauce a la tramitación legislativa. Por esta dilación y desprolijidad, el proyecto acaba de ser despachado sin informe a la comisión de Hacienda de la Cámara. En la práctica, esto significa que todos los valiosos insumos y propuestas acumulados en este período al alero de la Comisión de Cultura no serán parte de la tramitación que viene en las demás instancias del Congreso. Este hecho refleja no solo la falta de importancia que en la práctica le ha dado esta comisión al avance del principal proyecto de ley que le ha tocado tramitar en su período legislativo, sino que demuestra una preocupante desafección con el Patrimonio cultural de un país que ha visto expuesta como nunca en su historia la vulnerabilidad de sus bienes culturales y de las formas de vida a ellos asociadas en todos los territorios. Pese a lo mencionado, tenemos la esperanza de que el nuevo gobierno sabrá reconocer la urgencia que tiene el Patrimonio cultural en Chile, dando continuidad al trabajo de estos años y asignando la importancia debida a una materia en la que no caben los cálculos políticos y frente a la cual el país no puede seguir esperando otros 50 años.