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BBL Arquitectos: una trayectoria de desafíos y adaptación

Como un proyecto de tres amigos y compañeros de curso que, confiesan hoy, no sabían en lo que realmente se metían. Así partió BBL Arquitectos, oficina fundada en 1991 por los arquitectos de la Universidad de Chile Jorge Belmar, Rodrigo Bravo y Jaime Lagos.

El comienzo, dice Jorge, fue de aprendizaje: “los primeros años hicimos proyectos de todo tipo que, en muchas oportunidades, además construimos”. Pero, con el paso del tiempo, fueron conformando una línea de trabajo y, desde el 2000, empezaron a dedicarse exclusivamente al diseño de proyectos, migrando de los de viviendas unifamiliares a viviendas colectivas en extensión.


Siete años después, sin embargo, comenzaron una estrategia de diversificación. Primero, con el desarrollo de proyectos industriales, los que hoy corresponden el 50% de su cartera de encargos. Y segundo, con el diseño de edificios de vivienda colectiva de altura, en asociación con otras oficinas amigas. “La experiencia en estos temas la hemos recibido de otras oficinas que generosamente nos fueron guiando en el desarrollo de estas líneas”, señala Jorge.


Desde 2014, además, se han involucrado en la gestión de proyectos inmobiliarios.


Con 30 años de trayectoria, BBL Arquitectos se ha convertido en una cantera de profesionales: una de sus políticas principales es contratar a arquitectos recién egresados. “Por nuestra oficina, ha pasado una gran cantidad de arquitectos que dieron sus primeros pasos con nosotros y luego emigraron a otras más grandes o a empresas inmobiliarias”, afirma Jorge.


En la actualidad, el equipo está conformado por Jorge y Rodrigo, junto a otras cuatro arquitectas que son parte del taller en desarrollo de proyectos. La cultura de trabajo está basada en la horizontalidad, en una fuerte atención personalizada y en un foco orientado a la gestión del mejor diseño arquitectónico para cada edificio, ponderando las posibilidades técnicas y económicas más adecuadas.


De la misma manera, la oficina se ha destacado por un sello de trabajo que maneja variables que escapan al estricto ámbito de la arquitectura: “En el área industrial, nos hemos especializado en centros de distribución y también en bodegas de sustancias peligrosas. En el sector inmobiliario, hemos desarrollado loteos de viviendas con propuestas urbanas interesantes, poniendo en valor las áreas de equipamiento público”, detalla Jorge.


En ese sentido, el arquitecto destaca dos proyectos que han sido de gran aprendizaje para la oficina: la primera curtiembre de Chile, en más de treinta años y ubicada en Maipú, que se desarrolló con exigentes estándares de la nueva normativa ambiental; y el edificio de comando del Sistema Interconectado Central de Transelec, en Cerro Navia, que les permitió acceder al conocimiento sobre las normas nacionales e internacionales en torno a seguridad y respaldos necesarios para las instalaciones estratégicas.

Capacidad de adaptación


En un momento de incertidumbre para el crecimiento del país, Jorge Belmar reconoce que la arquitectura es particularmente sensible al devenir económico. Por esta razón han ido ajustando su navegación, manteniendo “un perfil austero que se adapta a los escenarios de más o menos trabajo”.


A pesar de que esta capacidad de adaptación ha sido exitosa, Jorge señala que existen diferentes impedimentos en el sector que limitan las posibilidades. “La mayor debilidad que vemos en nuestro ámbito de acción es la interminable cantidad de trámites que se han ido agregando al quehacer de las oficinas. Esto alarga plazos y, por lo mismo, obliga a revisar constantemente lo que cobramos y como lo cobramos”, sentencia.


En ese sentido, la decisión de asociarse a la AOA ha sido clave para la intención de BBL Arquitectos de cooperar en sus iniciativas como plataforma profesional. Es así como Javiera Benavides, arquitecta asociada de la oficina, se ha integrado al equipo editorial de Revista AOA en temas de patrimonio. “Vemos que la AOA es un brazo muy importante para actuar en las políticas públicas que se generan en nuestro rubro y consideramos imprescindible fortalecer la capacidad de incidencia en las normas y reglamentos a los que se somete hoy un proyecto de mayor envergadura”, reflexiona Jorge.