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Arquitectura en tiempos de industrialización

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025

La construcción está cambiando. Desde hace algunos años ya, el sector identificó y asumió brechas que históricamente venían afectando su productividad y sustentabilidad, habiendo estructurado por primera vez una hoja de ruta (Construye2025) para el cierre de estas y lograr así un cambio de paradigma en sus actividades productivas, a lo largo de su cadena de valor. Particularmente, la edificación está dando pasos decisivos para convertirse en una industria más eficiente, más limpia y llegar a ser un referente nacional en productividad y sustentabilidad.


En este contexto, hay conceptos que han ido cobrando cada vez más fuerza, como la integración temprana de actores, la estandarización y la industrialización. Estos se refieren a entender este sector productivo como una industria, en la que todos quienes intervienen necesariamente requieren trabajar en forma concatenada, con distintas especialidades que ya no pueden trabajar en forma aislada, sino que hoy -cada vez más- interactúan en tiempo real para generar sus entregables, con un mercado cada vez más exigente en términos de calidad, rapidez, costo-eficiencia, donde el diseño es -sin lugar a duda-, la pieza clave del proceso.


Durante los últimos años, en Chile hemos sido testigos de innumerables presentaciones de expertos internacionales, en las que el concepto que se repite constantemente es la integración en etapas tempranas de diseño. Esto significa considerar los requerimientos del mandante, las condiciones de entorno, la logística, los materiales y productos disponibles, los sistemas constructivos, el cálculo estructural, la funcionalidad, la intensidad energética de operación, el tipo de contratos, el nivel de la mano de obra que se requiere, la secuencia constructiva, el plazo, etc. Y, por supuesto, la arquitectura del inmueble. Todo hoy es parte del diseño integrado. Entonces, ¿cómo interactúa hoy esta fundamental disciplina con todos estos requerimientos?


Hoy contamos con diversas herramientas y metodologías para esta integración. El Building Information Modelling (BIM), sin duda, es hoy la principal herramienta de integración, permitiendo coordinar el diseño arquitectónico con las especialidades, con el itemizado de elementos, con la programación de la secuencia constructiva e incluso con la estimación de las condiciones de desempeño del futuro inmueble. Junto con el BIM, la industrialización nos ha traído también nuevos desafíos, ya que a la vez que simplifica el proceso constructivo en obra, exige un mayor nivel de precisión, una mayor coordinación y programación de la obra. Hoy el arquitecto no sólo está llamado a diseñar el inmueble, sino que también a diseñar el proyecto, aumentando así la importancia y complejidad de su rol, pero con poderosas herramientas digitales a su alcance. Hoy, en palabras del arquitecto Oscar Zaccarelli, ha nacido el Arquitecto Tecnológico.


La arquitectura está frente a un nuevo potencial, que permite concentrar la especialidad aún más en el arte y la técnica de proyectar, diseñar y construir, estudiando la estética, el buen uso y la función de los espacios; pero, además, incorporando nuevas variables al diseño, tales como la logística, la secuenciación, estableciendo, incluso, condiciones de satisfacción en cada etapa del proceso constructivo o de montaje, de tal forma que se logre un proceso limpio, sin reprocesos, sin sobrecostos, sin residuos y en plazo.


La industrialización, en definitiva, no es sinónimo de prefabricar, sino que es todo el diseño de un proceso productivo desde la mirada industrial, involucrando a todos quienes intervienen en el proceso desde etapas tempranas, incorporando soluciones constructivas eficientes y de alto estándar. En este paradigma, el diseño -al igual que la productividad- no es todo, pero en definitiva, es casi todo.