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Activa Plaza Zenteno: Reconocimiento a un ejemplo de densificación equilibrada

A principios de mes se realizó una nueva ceremonia de postura de placa de uno de los proyectos ganadores del Premio Aporte Urbano: fue el turno del Edificio Activa Plaza Zenteno, reconocido como Mejor Proyecto Inmobiliario de Densificación Equilibrada en 2021.

Desde el año pasado, y como una manera de acercar a la comunidad los proyectos destacados en los últimos años, los organizadores del Premio PAU están entregando una placa en cada uno de los espacios ganadores que han contribuido a mejorar la convivencia de la comunidad.


Activa Plaza Zenteno es un proyecto diseñado por REC Arquitectos -miembros de la Asociación de Oficinas de Arquitectos- y desarrollado por Inmobiliaria Activa. La construcción estuvo a cargo de Galco Ingeniería y Construcción.


Ubicada en el corazón de Santiago, en la esquina entre calles Zenteno y Copiapó, la obra propone una nueva mirada a la forma de hacer ciudad, a través de la construcción de un edificio que transforma el contexto inmediato y entrega un espacio público nuevo, que fomenta el sentido de comunidad y barrio, y pone en valor el contexto histórico.


El Premio Aporte Urbano es un reconocimiento que se entrega año a año y que es promovido por El Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, el Colegio de Arquitectos de Chile, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, la Asociación de Oficinas de Arquitectos y la Cámara Chilena de la Construcción. En la reciente ceremonia de postura de placa, participaron representantes de todos los involucrados y, por parte de AOA, asistió el presidente Pablo Jordán.

Un aporte a la ciudad

Según comentan Soledad Muñoz y Felipe Errázuriz, de REC Arquitectos, fue una gran satisfacción recibir, en su momento, el Premio PAU: “En general, buscamos que nuestros proyectos sean un aporte al sector donde se emplazan, pero no siempre esto resulta tan evidente como en Activa Plaza Zenteno”, sostienen, añadiendo que, desde un principio, el proyecto tuvo un carácter especial, estando rodeado de inmuebles de valor patrimonial y con la posibilidad de construir una plaza -donde antes había un galpón de bodegas- que abriera la esquina e hiciera aparecer la Basílica del Corazón de María.


Se trata de un edificio complejo, comentan, lleno de detalles arquitectónicos y situaciones especiales para responder adecuadamente al terreno, la normativa y las edificaciones colindantes. En ese contexto, uno de los desafíos era que el resultado final tuviera un lenguaje simple cuyo foco fuera la construcción del espacio público a escala humana, tanto formal como funcionalmente.


En esta entrevista, ahondan un poco más en la visión que los llevó a desarrollar el reconocido proyecto.


¿Qué valor le da su oficina a los valores que promueve el PAU como la edificación de calidad, la densificación equilibrada o el cuidado del entorno y del medioambiente?

Nosotros somos unos convencidos de que -en último término- la ciudad se construye proyecto a proyecto. En ese sentido, valoramos especialmente lo que significa el Aporte Urbano, que entrega una mirada positiva respecto de la ciudad que estamos construyendo, promoviendo las buenas prácticas entre profesionales. Nos parece particularmente importante que se trata de una iniciativa que involucra a entidades privadas y públicas, incluyendo al Minvu, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, la CChC, la AOA, el Colegio de Arquitectos y la ADI.


¿Cuáles fueron los principales desafíos a los que se enfrentó el proyecto respecto de su entorno y la comunidad?

Una plaza puede ser un gran aporte al sector, pero si queda abandonada puede transformarse también en un foco de deterioro. Esto es posible comprobarlo en áreas verdes cercanas al proyecto y, por eso, el principal desafío es asegurar la vida permanente en ella. Para abordarlo se trabajó en tres planos simultáneamente.


En primer lugar -desde el punto de vista arquitectónico- el edificio apuesta por la plaza y ubica su acceso principal en la esquina opuesta al cruce de las calles, estableciendo así un tránsito cotidiano a través de ella. Asimismo, el trabajo de las fachadas -en base a módulos de ventanas de dos alturas- busca hacer dialogar el edificio con las edificaciones patrimoniales vecinas y el espacio público.

Segundo, en términos funcionales, se construye un zócalo comercial en todo el perímetro del edificio que enriquece la experiencia del peatón.


Por último -para asegurar la gestión futura- se realizó un trabajo con el municipio y la comunidad circundante con el objeto de establecer un modelo de gobernanza público-privada para la administración de la plaza, que permita que ésta sea usada y apropiada por la comunidad circundante y la del edificio.


En un escenario como el actual, con paralización de proyectos e incerteza jurídica: ¿Qué valor tiene para ustedes el reconocimiento que se renueva con la postura de placa?

El reconocimiento, y en particular la postura de la placa, tiene un sentido de difusión que creemos que es muy valioso. Permiten que la comunidad, más allá de los profesionales que nos dedicamos a la construcción, estén involucrados y reconozcan proyectos que son un aporte. En este contexto, nos parecieron especialmente destacables las palabras con que la vecina -presidenta de los emprendedores locales- se refirió de manera entusiasta al cambio del barrio producto del proyecto en la ceremonia de postura de la placa.