Vivienda evaluará eficiencia energética de 3.500 inmuebles durante este año

18 marzo, 2013

Ahorros de hasta más de un millón de pesos al año puede generar una vivienda con altos niveles de eficiencia energética.

La idea suena atractiva, pero hoy es casi imposible para un comprador saber si la casa o departamento que está evaluando adquirir contempla un diseño arquitectónico, materiales constructivos y uso de tecnologías que reduzcan el uso de electricidad, calefacción y gas.

Con el propósito de resolver ese déficit de información, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) creó el primer sello energético, el que permitirá evaluar, desde la calificación “A” (eficiencia óptima) a la “G” (baja eficiencia) todas las construcciones nuevas, tal como sucede hoy con algunos automóviles y refrigeradores.

En el piloto que se realizó el año pasado, se revisaron 154 viviendas construidas y en diseño. De ellas, 102 casas y departamentos calificaron y 52 proyectos arquitectónicos fueron considerados eficientes.

Los buenos resultados de la experiencia ampliaron la medida a 3.500 viviendas, agrupadas en 28 barrios, que serán sometidas a evaluación este año.

El jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Minvu, Ragnar Branth, explica que Chile es el primer país sudamericano en implementar el sistema. “Ya contamos con 30 evaluadores profesionales que fueron calificados y formados en el Ministerio de Vivienda. La idea es ampliar esta planta a otros que puedan formarse en instituciones como la Agencia Chilena de Eficiencia Energética o la Cámara Chilena de la Construcción, porque sabemos que crecerá la demanda y necesidad por evaluar viviendas”, afirma.

Para medir el grado de eficiencia, estos evaluadores se fijan en diversos criterios. El primero es el tamaño de la propiedad y su orientación (por ejemplo, si “mira” hacia el nororiente, donde puede gozar de más horas de exposición a la luz solar). Luego, se examinan sus materiales, y si cuenta con aislamiento térmico en muros, ventanas, puertas y techos. Además, se revisa si incluyen elementos que permitan generar ahorro en el consumo energético, como termopaneles (ventanas dobles), colectores solares, iluminación fotovoltaica o implementos de baño y cocina que optimicen el uso de agua.

Así, si una vivienda chilena consume anualmente, en promedio, cerca de 193 kilowatts-hora por metro cuadrado (KWh/m {+2} ), con la utilización de sistemas de ahorro energético puede alcanzar los 88 KWh/m {+2} y generar eficiencias de 54%.

La tecnología también tiene ventajas medioambientales, puesto que una casa o departamento sustentable puede reducir en 90% la contaminación domiciliaria, en 40% las emisiones de CO {-2} y en otro 40% el consumo de agua. Aparte de la baja del consumo y gasto, según los análisis del Minvu, los sistemas de ahorro aumentan la plusvalía de los inmuebles, lo que genera un mejor valor comercial, en caso de ser vendida.

A partir de estas ventajas, la cartera se fijó un plazo de entre dos y tres años para que el proceso sea obligatorio. Esta idea implicará enviar un proyecto de ley al Congreso. “Queremos que la variable energética se introduzca y se asiente en el mercado inmobiliario chileno para que las familias accedan a viviendas con mejores estándares y mayor confort térmico”, señala el ministro de Vivienda y Urbanismo, Rodrigo Pérez.

Fuente: El Mercurio