Un tercio de las viviendas que se venden en Santiago se entrega hasta tres años después

16 noviembre, 2012

La escasez de oferta en casas y departamentos junto con el sostenido aumento en los precios de estos productos, está impulsando a los consumidores -y también a inversionistas- a anticipar en hasta 36 meses la compra de una vivienda en Santiago.

Así, durante este año resurgió un fenómeno en el mercado inmobiliario que también se vio a mediados de los 90, antes de la crisis asiática, y en 2007, previo al colapso financiero mundial.

Se trata del concepto de venta “en blanco”, es decir, de proyectos habitacionales que cuentan con un permiso de construcción y disponen de planos, pero cuyas viviendas estarán listas recién en los próximos 24 a 36 meses, especialmente en el caso de departamentos.

Las ventas “en verde”, en tanto, muestran obras en ejecución.

Según datos de Collect Gfk, este año las ventas de iniciativas “en blanco” rondan el 4% a 5% del mercado, mientras que entre fines de 2008 y 2011 se mantuvieron prácticamente en cero, salvo excepciones en un par de trimestres en ese periodo.

A la vez, los proyectos que al tercer trimestre de 2012 se estaban comercializando a 13 y 24 meses de plazo, representaban cerca del 30% del total. A inicios de este año, ese porcentaje era de 20%, según cifras de Collect que fueron exhibidas ayer en un seminario organizado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) en el marco de la Semana Inmobiliaria.

De este modo, cerca de un tercio de los desarrollos habitacionales que se están vendiendo en la capital tendrán listas las viviendas en un plazo de entre uno y tres años. El resto es para entrega inmediata (casi 24%) o a 12 meses plazo (en torno a 43%).

“Es tanta la demanda, que las inmobiliarias están ofreciendo viviendas a 2014 a un precio similar al actual y, además, se otorga un descuento mayor al de una venta inmediata”, comentó el gerente del Área Inmobiliaria de Collect GfK, Javier Varleta.

El Past president del Comité Inmobiliario de la CChC, Cristián Armas, señaló que bajo la modalidad de venta “en blanco”, los compradores “pueden elegir las mejores ubicaciones y se aseguran un precio de promoción que puede ser 5% a 15% más barato que otras viviendas”.

Este fenómeno, recordó Armas, se dio también en 1995 y “surge cada vez que el mercado ha estado sano. Pero ahora está más fuerte porque la oferta es muy baja”.

En el Gran Santiago, el plazo para agotar el stock de viviendas es de 10,9 meses, la cifra más baja desde fines de 2006.

Para inversionistas

La venta “en blanco” también está siendo una oportunidad para inversionistas que adquieren este tipo de activos para posteriormente venderlos a mejor precio, indican en la industria.

El socio-director ejecutivo de IMTrust, Guillermo Tagle -quien participó en el seminario de la CChC-, comentó que en la medida de que las personas vean que la tendencia de aumentos de precios llegó para quedarse y que existen desarrolladores inmobiliarios serios, “se puede justificar y sustentar ese tipo de inversiones”.

Recordó que en el boom inmobiliario de inicios de los 90, en la zona de La Dehesa, las viviendas registraban listas de espera de hasta tres compradores.

Cristián Armas añadió que actualmente hay “compradores profesionales” que están atentos a los lanzamientos de nuevos proyectos inmobiliarios y que apenas estos aparecen en línea, toman posiciones de viviendas en blanco”.

A la vez, en el sector comentan que este fenómeno es una muestra de que los consumidores sienten confianza en la economía nacional y en sus propias proyecciones laborales, pues de lo contrario no comprarían.

Fuente: El MErcuio