Templo Bahá’í de Santiago, el primero de Sudamérica, abre sus puertas el 19 de octubre

14 octubre, 2016

Durante los últimos seis años, más de alguno se debe haber preguntado para qué es el edificio con forma de flor que está en la precordillera de Santiago.

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A inicios de 2015, cuando aún estaba en construcción, fuimos a visitarlo y les contamos que se trata de la Casa de Adoración Bahá’í de Sudamérica, el primer templo de la Comunidad Bahá’í en la región que se suma a otros ocho de carácter continental que hay en el mundo.

Ahora, a solo días de su apertura programada para este miércoles 19 de octubre, hicimos un recorrido por sus instalaciones para mostrarles cómo es este nuevo lugar para visitar en Santiago.

Los Bahá’í

Antes de contarles sobre el templo, primero es necesario saber que la fe Bahá’í es una de las religiones independientes más jóvenes que existen en el mundo y que surgió a mediados del siglo XIX en Irán.

Si en otros credos los mensajeros de Dios son Abraham, Buda o Jesús, para los Bahá’í es Bahá’u’lláh, quien planteó que todas las religiones provienen de un único creador y que, por lo mismo, hace necesario que la humanidad reconozca que es de una misma familia.

Producto de esto, el gran objetivo es lograr que la humanidad sea una gran comunidad sin diferencias de etnia, religión, edad o género.

En Chile, la comunidad Bahá’í empezó a conformarse en los años 40, aunque hay registros que indican que uno de los primeros integrantes en llegar a nuestro país lo hizo en 1919.

Sus miembros están en varias ciudades, siendo en las regiones de la Araucanía y Metropolitana en donde obtuvieron mayor visibilidad durante los ’80 y ’90 con la construcción de escuelas. No obstante, no fue hasta el año 2002 en que fue reconocida por el Ministerio de Justicia, a través de la Ley de Cultos, como una religión independiente.

Actualmente, en nuestro país hay 6 mil seguidores, mientras que en todo el mundo se estima en 6 millones de personas con presencia en más de 200 países.

Santiago como telón de fondo

Como el templo sigue los valores de la fe Bahá’í, en que no existe ningún tipo de diferencia entre las personas, sino que al contrario, promueve la unidad, estará abierto de manera gratuita para todos quienes busquen un lugar de reflexión, de encuentro consigo mismo o para estar en contacto con la naturaleza.

El diseño del templo fue encargado a la oficina canadiense Hariri Pontarini Architects, cofundada por el arquitecto Siamak Hariri, quien está de visita en nuestro país.

Durante una conferencia de prensa realizada este miércoles 12 de octubre, el arquitecto contó que los principales desafíos de este proyecto que nació hace 14 años fueron encontrar un terreno adecuado y elaborar una propuesta pensando en que perdure por los próximos 400 años, uno de los pedidos de la comunidad Bahá’í internacional.

Estos retos fueron compartidos por el arquitecto y paisajista chileno a cargo, Juan Grimm, quien en la misma conferencia explicó que después de más de 10 años de búsqueda consideraron que el actual terreno de Peñalolén era el lugar ideal para que el templo estuviera rodeado de naturaleza entre la Cordillera de Los Andes y con una vista panorámica de Santiago.

Asimismo, explicó que tomando en cuenta el tiempo de proyección del edificio, fue importante considerar que la vegetación acogiera al templo, lo que se podrá percibir durante los próximos años cuando florezcan las especies nativas que se plantaron como parte de un proyecto de reforestación.

Un recorrido por el templo

El primer Templo Bahá’í de Sudamérica está inspirado en un texto de Bahá’u’lláh que trata sobre la importancia de la luz para la reflexión y como un símbolo de lo divino. Es por esto que la luz es el principal elemento del proyecto que se potencia de la mayor manera posible a través de las formas y los materiales.

Esto explica que el templo sea una gran cúpula luminosa de 30 metros de altura y 30 metros de diámetro parecido a una flor con nueve pétalos. Este número no fue escogido al azar, sino que en respuesta al gran simbolismo que tiene para esta religión que considera que es la máxima representación de unidad en un solo dígito, según nos explicó Daniela Zárate, representante de la comunidad Bahá’í en Chile.

Los materiales tampoco fueron casualidad porque debían ser acordes a las diferentes condiciones climáticas y aptos para darle relevancia a la iluminación de este cuerpo de luz, como definió el arquitecto Siamak.

Por este motivo, cada pétalo fue construido con vidrio fundido en su exterior que le permitirá resistir las altas temperaturas del verano sin resquebrajarse, mientras que su interior está hecho con mármol traído especialmente de Portugal que mantiene las características traslúcidas ideales para realzar la luz natural.

Además, debido a las características sísmicas de nuestro territorio, el templo tiene un sistema que ante un terremoto, le permite desplazarse un metro hacia los lados, como si fuera un péndulo, para evitar una fractura en su estructura.

En el interior del templo no hay imágenes de ningún tipo, solo mensajes de Bahá’u’lláh escritos en los muros y otro en la cúpula, además de asientos para 600 personas. Allí cada persona podrá encontrar un lugar silencioso para orar o reflexionar, y en ciertos casos, escuchar cantos de la comunidad.

La construcción de la Casa de Adoración Bahá’í de Sudamérica tuvo un costo de US$30 millones y fue financiada únicamente con aportes voluntarios y anónimos de los integrantes de la comunidad, tanto internacional como nacional, que fueron entregados durante los últimos 10 años.

El jardín que mira a Santiago

Diseñado por Juan Grimm, el jardín abarca una superficie de 6 hectáreas de las 11 destinadas al templo y de las 83 hectáreas que tiene la propiedad de la comunidad. Según contó, su objetivo fue potenciar el paisaje aprovechando las ideas Bahá’í.

Por esto, el simbolismo del número 9 también está representado a través de nueve caminos en los que es posible internarse un poco más en la precordillera. Además, tiene nueve fuentes de agua repartidas en varios sectores que conforman miradores con una vista privilegiada de Santiago.

En ellos es posible encontrar obras en piedra del destacado escultor nacional, Francisco Gazitúa, como la que se observa en la fotografía superior.

¿Cómo visitar el templo?

A partir del próximo del miércoles 19 de octubre, el templo que está ubicado en Av. Diagonal Las Torres 2000, estará abierto al público de martes a domingo, de 07:00 a 20:00 (viernes y sábado con horario extendido hasta las 22:00 horas).

Como les comentamos, la entrada es totalmente gratuita y podrá ingresar cualquier persona sin distinción, al igual que en los templos de Apia (Samoa), Ciudad de Panamá, Kampala (Uganda), Langenhain (Alemania), Nueva Delhi (India), Sidney (Australia) y Wilmette (EE.UU.).

Revisa la nota publicada en Plataforma Urbana.