SVS fiscaliza industria inmobiliaria y pide al sector detalles sobreoferta, demanda y proyectos

16 enero, 2013

El año pasado la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) comunicó una serie de cambios en sus métodos de fiscalización, dentro de los cuales se iniciaría una supervisión a nivel sectorial. En ese entonces, Fernando Coloma, titular de la SVS, explicó que ello permitiría “encender luces amarillas” en caso de haber anomalías en alguna industria específica.

Y, aparentemente, ya se están viendo los frutos de este modelo. Pues, si la semana pasada el regulador efectuó una serie de requerimientos a los retailers -pidiéndole detallar sus compromisos con proveedores, entre otros asuntos-, esta vez puso el foco sobre la industria constructora e inmobiliaria, sector cuyos precios han sido objeto de debate respecto de la existencia o no de una burbuja. Una discusión que, probablemente sin quererlo, el regulador ayudará en despejar dudas.

Es que a través de un oficio enviado este lunes a compañías como Salfacorp, Socovesa, Besalco, Paz y Moller y Pérez-Cotapos, la SVS les instruyó a informar una serie de asuntos relativos al negocio inmobiliario, particularmente sobre la oferta, demanda, proyectos futuros, en ejecución e indicadores relativos a la evolución de la demanda, explicando sus variaciones.

FOCO EN LA OFERTA. A través de un esquema que debe incorporarse en el reporte del cuarto trimestre de 2012, las compañías tendrán que informar en sus análisis razonados detalles sobre la oferta actual y potencial, o sea los inmuebles disponibles para ser vendidos en 12 meses.

Al respecto, en cada categoría las compañías tendrán que informar su stock en pesos y unidades, especificando si los proyectos se tratan de casas, departamentos, oficinas y otros; y teniendo como base de comparación el período comparable del año anterior (ver ejemplo).

En cuanto a la oferta futura, las empresas tendrán que informar sus permisos de edificación para obras aún no iniciadas, los que tendrán que explicarse en metros cuadrados. Además de los saldos por ejecutar de obras o proyectos que se encuentran en construcción (backlog), detallando el capital asociado.

¿Y LA DEMANDA? Por el lado de la demanda las empresas tendrán que reportar incluso más información que lo relativo a la oferta.

De partida, que comuniquen los montos y unidades vendidas en proyectos de vivienda y oficinas (ver ejemplo), también con su respectiva base comparativa, información que tendrá que desagregarse en inmuebles de hasta UF1.000, entre UF1.001 y UF2.000; UF2.001 a UF4.000; UF4.001 a UF6.000; UF7.001 a UF9.000 y por sobre las UF9.000.

Lo mismo para el caso de las promesas de compra y aquéllas desistidas, también expresadas en unidades y el monto de capital involucrado.

Además de esto, las empresas tendrán que presentar indicadores relativos a la evolución de la demanda, en comparación con el período anterior y explicando las variaciones, información que justamente podría ser relevante a propósito de los precios en la industria.

Para ello, habrá dos metodologías de cálculo. La primera será el resultante de la división entre las unidades en stock (las disponibles para su venta al cierre del período) y las vendidas (número mensual de unidades vendidas considerando un promedio móvil de 3 meses). En este caso, tendrá que incluirse un apartado con los meses para agotar stock en casas, departamentos, oficinas y otros.

La otra forma de cálculo radica en la velocidad de ventas, que será medida en base a la división entre las ventas y el stock disponible, en ambos casos en pesos.

PROVEEDORES. Tal como sucedió con las minoristas, las constructoras e inmobiliarias también tendrán que detallar sus compromisos con proveedores con pagos al día y en los que hay vencimientos. Estos deudores comerciales se categorizarán en materiales y equipos, servicios y otros; incluyendo el plazo de los compromisos con cada uno de éstos.

CONSTRUCCIÓN E INGENIERÍA.

No sólo sobre el negocio inmobiliario se pronunció la SVS. Para el área de ingeniería y construcción las empresas tendrán que reportar los saldos por ejecutar de obras ya iniciadas, segregados por las categorías de montaje industrial; edificación y obras civiles; otras especialidades; proyectos internacionales, entre otros, dependiendo de la empresa.

Fuente: Pulso