Sumergida en el bosque

2 marzo, 2015

Inmersa en el bosque de Vichuquén, es resultado de la intensa búsqueda del matrimonio por tener su espacio de tranquilidad. La propuesta de CMA Arquitectos contempló las necesidades y los intereses de los dueños, quienes plantearon como principal petición mantener los árboles.

La casa ganó el segundo lugar en “Housing Chile”, concurso organizado, entre otros, por la Asociación de Oficinas de Arquitectos.

Los muros de pino están pintados blancos al albayalde y van en sintonía con una decoración neutra.

Casa Vichuquén_B

Tenían claro lo que querían, pero a los Ruiz Price les costó encontrar la casa que buscaban. Por eso, Pablo Campano y Gonzalo Martínez, socios del estudio CMA Arquitectos y amigos del matrimonio, recomendaron buscar un sitio y construir su propia casa. Hace varios años la pareja se enamoró de Vichuquén; comenzaron a ir mientras pololeaban, y una vez casados y con hijos siguieron frecuentando este lago durante algunos veranos. Un día, paseando en lancha, dieron con el lugar perfecto para su casa.

-En cuanto lo vi me enamoré. Me mata la naturaleza y este bosque de boldos y eucaliptos instantáneamente me recordó mi casa de infancia -cuenta la dueña, quien incluso visualizó un claro y de inmediato imaginó la vista que tendría desde la propiedad.

A diferencia de otros sitios en el lago, este de 5.000 m2 necesitaba muy poco movimiento de tierra, por lo que no fue un trabajo difícil. La mayor dificultad se presentó a la hora de mantener los árboles, aunque siempre supieron que la construcción debía acomodarse al terreno. “Yo misma pinté los troncos que no se podían tocar; de hecho uno quedó dentro de la casa, tuve que pelear por dejarlo ahí”, recuerda Pepa Price, entre risas, mientras muestra el árbol que es parte de la terraza de su dormitorio.

La casa, ubicada a orillas del lago, fue proyectada por Campano y Martínez (www.cmarquitectos.cl) en una altura suficiente para tener vista, pero a la vez para estar oculta entre la vegetación. Se diseñó como un pabellón, en madera de pino y hormigón, con una terraza corredor que abarca la totalidad de la propiedad. Una serie de lucarnas capturan la luz e iluminan cada espacio, trayendo al interior los reflejos de las ramas y hojas del bosque. Este detalle es el punto diferenciador que hace única esta obra, porque cada recinto se construyó a través de la iluminación.

Combinando muros de hormigón a la vista y madera, el volumen cuenta con tres piezas de niños, una de invitados, la matrimonial con un baño incorporado, el living, comedor y cocina, todo rodeado de grandes ventanales. Además, tiene un quincho y dos muelles, sectores donde la familia pasa gran parte del tiempo.

En cuanto a la decoración, basada en un concepto minimalista, la propietaria buscó crear un ambiente neutro con tonos pastel y blancos, con pocos objetos decorativos que en su mayoría fueron elaboraros en la zona y combinarlos con elementos que tenían guardados; las puertas, sus manillas, los clósets, algunas camas y la mayoría de los muebles los mandaron hacer a Chimbarongo, Llico y Curicó.

-Cuando la vista y el paisaje son tan impactantes como pasa acá, la decoración debe ser modesta y no robarse la atención -dice Pepa, quien quería una casa sencilla donde sus tres hijos pudieran disfrutar sin que el tema del orden fuera una limitación.

De esta forma el refugio de la familia Ruiz Price se ha transformado, desde mayo del año pasado, en un lugar de relajo y reflexión. Grandes piezas de cuarzo que eran parte del terreno refuerzan la sensación de pureza y paz, según cuentan los dueños, quienes no quieren que se acabe el verano y tener que dejarla.

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