¿Qué le falta a Santiago para ser una verdadera Smart City?

24 julio, 2015

Si bien ha habido avances significativos en la aplicación de tecnologías e innovaciones que apuntan a elevar la calidad de vida de las personas, queda un largo camino por recorrer en materias de planificación urbana, integración y coordinación entre los distintos actores involucrados.

Santiago

Desde hace un tiempo Chile se subió al carro de las smart cities o “ciudades inteligentes”, proceso que involucra un desarrollo eficiente y sostenible de los polos urbanos para lograr una mejor calidad de vida de sus habitantes, donde las soluciones tecnológicas ocupan un rol central. Esta tendencia ha ido tomando tal fuerza en el mundo que, incluso, se han creado rankings para medirlas, como sucede con el Indice IESE Cities in Motion (ICIM) 2015, elaborado por el Centro de Globalización y Estrategia del IESE de España.

Esta evaluación sitúa a Londres como la ciudad “más inteligente del mundo” a partir de su manejo en temas como gobernanza, planificación urbana, tecnología, gestión pública, medio ambiente, capital humano, cohesión social, transporte, economía y proyección internacional. En el listado, Santiago destaca en el primer lugar latinoamericano.

En Chile se han creado mesas técnicas sobre este tema en las que participan entidades como Fundación País Digital y la Cepal, ejercicio que ha permitido aunar criterios en torno a las smart cities, que se han definido como “ciudades que por medio de la aplicación de la tecnología en sus diferentes ámbitos se transforman en localidades más eficientes en el uso de sus recursos, ahorrando energía, mejorando los servicios entregados y promoviendo un desarrollo sustentable, solucionando los principales problemas a los que se ven enfrentados los ciudadanos”. Su objetivo final es que por esta vía las personas logren mejorar su calidad de vida.

Aterrizando estos conceptos a la realidad nacional, Fundación País Digital y la Universidad del Desarrollo realizaron un Ranking de Ciudades Inteligentes en Chile, cuyo “top 5” es encabezado por Santiago, seguido de Puerto Montt, Temuco, Coquimbo La Serena y Concepción.

Beneficios prácticos

Como punta de lanza de este fenómeno, nuestra capital ha dado pasos significativos los últimos años en cuanto a las nuevas tecnologías, pero los conocedores de este fenómeno advierten que hay varios puntos débiles que mejorar.

Claudio Inzunza, director del proyecto Smartcity Santiago que Chilectra lleva adelante en Ciudad Empresarial, en Huechuraba, que funciona como un verdadero laboratorio al aire libre para probar soluciones innovadoras en esta materia, destaca que muchas de las tecnologías asociadas a smart cities tienen un impacto ambiental, como por ejemplo, un efecto positivo sobre la huella de carbono; es decir, reducen las emisiones de CO2 al medio ambiente. Eso sucede porque bajo este concepto se reemplazan combustibles fósiles por otros más limpios (energía solar), o bien al usar de manera más eficiente la energía.

En Siemens Chile, su gerente de Movilidad, Marcelo Salinas, asegura que han existido avances precisamente en temas de energías renovables, pero advierte que “falta bastante para llegar al porcentaje de energía de fuentes renovables que se exige a futuro (20%), como también su correcta integración a la red eléctrica”. También apunta a progresos en torno al transporte urbano, aunque insuficientes debido al gran crecimiento poblacional de Santiago.

Materias pendientes

Marcelo Rolnán, gerente general de ACTI, afirma que Santiago ha logrado importantes desarrollos en el último tiempo en materia de innovación y de inclusión de las TIC’s en diversos aspectos de la vida, como acceso a trámites en línea y a servicios más eficientes. Sin embargo, dice, “aún queda trabajo por hacer, porque no se ha podido penetrar ciertas barreras tradicionales que miran con recelo el aporte de las tecnologías en algunos sectores”. A su juicio, los principales cambios deben enfocarse en lograr una mayor coordinación y articulación entre los distintos actores que conforman este ecosistema.

Para que Santiago camine hacia las ligas de las grandes smart cities a nivel mundial, el intendente metropolitano, Claudio Orrego, lidera un trabajo que lo llevó en noviembre a exponer en Barcelona el Plan de Ciudad Inteligente que proyecta el gobierno regional.

Entre las áreas prioritarias definidas, por ejemplo, sobresale la integración e interoperabilidad de las cámaras de televigilancia para una mayor capacidad de reacción ante eventos masivos y el reforzamiento de las labores de prevención y control del delito. También se impulsa la modernización de la gestión municipal, con la digitalización de las direcciones de obras municipales, aumentando la transparencia y reduciendo hasta en 80% el tiempo de gestión.

“La única forma de medir el valor de una red es ver la forma en que se conectan todos los integrantes. Si tienes una red donde cada uno de sus polos no comparte su información, no tiene ningún valor. Y una de las dificultades que tenemos los países en vías de desarrollo es que algunas instituciones o servicios no comparten su información, los municipios no lo hacen, por tanto, tienes duplicidad, ya que hay múltiples entidades haciendo las mismas cosas en los mismos territorios y a veces para las mismas personas”, explicó Orrego en la ocasión.

¿Cuánto nos falta entonces? El diagnóstico del destacado arquitecto y urbanista Yves Besançon, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA), es negativo: “Santiago está lejos de llegar a ser una smart city. Le faltan años, siglos de cultura para que sus ciudadanos entiendan y practiquen lo que es vivir, construir y desarrollar una vida en una smart city”.

A pesar de ello, reconoce que hay varias iniciativas en marcha que tienden a que algún día nuestra capital sea realmente una ciudad inteligente. “Entendiendo estas acciones como todo lo dirigido a cuidar el medio ambiente, ahorro de energía, mejoras en el transporte público, eficiencia y productividad, en fin, acciones dirigidas a ser más eficientes en la operación de nuestras ciudades. Lamentablemente, muchas veces son iniciativas aisladas, sin un patrón común que ayudaría a no realizar esfuerzos repetitivos o duplicados. En resumen, a Santiago le falta formar y educar ciudadanos responsables en el cuidado de su entorno y amantes del medio ambiente”, puntualiza.

Para el ejecutivo de Siemens, antes que todo se requiere de una correcta planificación de la ciudad, junto con la integración de tecnologías para la gestión del transporte y el tráfico, y mejorar y fortalecer sus redes energéticas.

Ampliando la mirada hacia las regiones, Marcelo Salinas plantea que también deberán tender a futuro a integrarse de la misma forma; es decir, con sistemas de transporte interurbanos eficientes, corno trenes o metrotrenes de alta velocidad. Destaca el caso de Concepción, ciudad que está avanzando precisamente en esta materia con el proyecto Smart City Gran Concepción, que busca implementar tecnologías que sirvan para obtener soluciones integrales y sustentables para lograr mejores servicios para sus habitantes.

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