Visita en Galería NAC la exposición “Sempiterno” de Josefina Concha

19 abril, 2016

Galería NAC presenta la tercera exposición individual de la artista Josefina Concha. La muestra estará hasta el 21 de mayo.

Sempiterno NAC

La exposición titulada “Sempiterno” se enmarca dentro de la temática de “Erosiones” para hablar sobre lo infinito y la repetición de un lugar. Un territorio que se forma a través del continuo coser que mediante la costura industrial establece una relación entre lo infinito y lo repetitivo.

 Durante los últimos años, Josefina ha trabajado e investigado en torno a lo “metapictórico”, es decir, aquellos recursos que provienen de la pintura como disciplina, pero que no le pertenecen necesariamente. Crear una obra pictórica sin usar pintura ha sido el desafío y leit motiv de su obra más reciente hasta ahora.

Luego de una extensa investigación de los efectos volumétricos de la costura sobre tela, con “Sempiterno”, Josefina Concha nos ofrece esta vez un trabajo que tiende levemente hacia la geometría. Las 13 obras que constituyen la muestra siguen siendo el resultado de su incesante exploración de lo metapictórico. Sin embargo, en esta ocasión la artista ha volcado su atención hacia el proceso mismo de creación: la costura a máquina, punto tras punto, línea tras línea, hasta cubrir la totalidad de la superficie, conforma un verdadero achurado de hilo, con francos contrastes tonales y texturas ordenadas. Este proceso, realizado en el taller como se recorre un camino -sin atajos-, da cuenta de un cambio de rumbo para Josefina Concha, y permitirá que el espectador penetre en la dimensión meditativa de su proceso.

También se podía ver en su obra la necesidad de crear objetos volumétricos cuya cualidad visual se acercara a la de la piel o del cuero. Nacían formas vivas en estos objetos inanimados que colgaban de la pared de la sala de exhibición. Había una suerte de deseo de engañar al ojo del espectador, de crear una ilusión, que se originaba en una profunda curiosidad por el potencial del material con que trabajaba. Una obsesión, tan propia del artista, por desvelar hasta sus más insospechados recursos. Esta obsesión la lleva ahora inevitablemente a despedirse de la pintura, y a emprender un camino incierto por el que persigue otro tipo de investigación.

Nuevo orden

Con esta exposición, Josefina nos revela un cambio en su trayectoria, y corta los últimos hilos que la ataban a la pintura. Ahora comienza a investigar una metodología diferente en su obra, en la que la costura se ejecuta como quien recorre un camino: sin atajos. Si anteriormente, el hilo se aplicaba a la manera de capas de pintura, sin un sistema determinado, esta vez el hilo se cose de manera ordenada, punto tras punto, línea tras línea, hasta formar un achurado uniforme que cubre toda la superficie de la tela. Con la meticulosidad de un dibujo técnico o del diseño geométrico de una ornamentación precolombina, el trabajo de Josefina lleva el espectador hacia nuevas problemáticas.

El proceso de obra es sistematizado y ya no queda subordinado al resultado final, pues obedece a inquietudes nuevas de la artista: lo atemporal, lo eterno, lo permanente. La monotonía de la labor es terreno fértil para responder preguntas que ya no tienen entonces que ver con lo visual. El tedio aparente del quehacer que emprende Josefina al coser estas espirales va a ser el contenedor de múltiples experiencias y metáforas.

La forma espiral que nace naturalmente de la máquina de coser, contiene en sí el poder de seguir creciendo de forma permanente: tiene un comienzo, pero no un final. El proceso casi hipnotizante de cubrir meticulosamente la tela con hilo será para la artista una forma de estar plenamente presente, cuerpo y mente en sintonía. Tal como cultivar un jardín, se trata de una labor que no debe hacerse a la rápida, que requiere de un método y puede proveer quietud para el espíritu, a la manera de un mantra.

El trabajo de Josefina anhela el orden, la armonía. Las imperfecciones del trabajo manual que se aceptan dócilmente, y el perpetuo renacer inherente en la espiral, son los medios que le permiten a la artista adentrarse en los caminos de la mente y en esta búsqueda de la belleza que hoy nos trae a la sala de exhibición.