Permisos de edificación

14 diciembre, 2012

Señor Director:

Respecto de la carta del señor Alvaro Garfias, ligado al sector inmobiliario y actualmente Consejero Nacional de la Cámara Chilena de la Construcción (detalle que no menciona), quisiera comentar lo siguiente: Celebro que comparta con entusiasmo la nueva norma propuesta por la DOM para el sector de Matta-Franklin.

Lamento que si lo hace, no se refiera a que, tal como lo expreso en mi carta del martesll del presente, en los últimos días habrían ingresado 45 solicitudes, de las cuales 37 corresponden a torres de más de veinte pisos, los cuales superan por más del doble lo que propone la norma.

No me cabe duda de que la alcaldesa Tohá, quien ha expresado su deseo y aspira a ejercer su derecho de congelar los permisos (en tanto se aprueba el nuevo plan para el sector referido), lo hará con el más estricto apego a la ley en respuesta a una demanda ciudadana de los vecinos que votaron por ella, y no por los defensores de intereses corporativos.

El eventual daño económico a las inmobiliarias al que se refiere no es tal, ya que en la mayoría de los casos, éstas no han adquirido las propiedades respecto de las cuales se han hecho las solicitudes, ya que como eficientes especuladores de la tierra, suelen comprarla una vez aprobados los permisos. Respecto del aporte al PIB que representa el gremio de la construcción, no hay que perder la perspectiva de que el sector aludido representa un porcentaje insignificante del total de la actividad de la construcción, y que el congelamiento solo es para que los nuevos proyectos que se presenten tengan una altura razonable, consensuada y que, tal como reconoce Garfias, asegure un desarrollo sustentable y armónico del sector.

En todo caso, de haber daño por un eventual sobreprecio en el pago de terrenos, sin duda este tema se podría discutir, tal como planteo en mi carta, en un trabajo conjunto entre la DOM y los eventuales afectados.

MATHIAS KLOTZ Decano Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño Universidad Diego Portales

Fuente: El Mercurio