Patrimonio arquitectónico

3 mayo, 2013

Señor director:

El incendio ocurrido el fin de semana en el Mercado Central de Concepción nos lleva a pensar que el patrimonio físico merece estar en un lugar destacado de nuestra memoria. Ya no será lo mismo caminar por las calles Rengo y Caupolicán, un símbolo de la modernidad y la tradición que se daban cita en el mercado.

Jamás pensaron los arquitectos Tibor Weiner y Ricardo Muller -que en 1940 diseñaron la estructura- que este hito tendría tanto significado en las mentes y actividades cotidianas de los penquistas. Con los años, el mercado se transformó en una inagotable fuente de estudio para alumnos de arquitectura, diseño y otras disciplinas, quienes soñaban con mejorar los servicios y espacios públicos al interior de la ahora dañada construcción.

Concebir una obra de carácter público, cubierta con una estructura en hormigón armado que salva una luz de 50 metros, fue un hecho importante para la época en la cual se construyó, que hasta ahora -gracias al pujante comercio- se había convertido en una de las manzanas más cotizadas de Concepción, por su alta plusvalía.

Lamentablemente, debió ocurrir un siniestro para que tomemos conciencia de que la arquitectura no sólo permite ser habitada, sino que además entrega significado y valor físico a una época. También materializa intenciones de los gobiernos y los ciudadanos sobre cómo concebimos el desarrollo cultural de la ciudad.

Blanca Celis Plá Directora Carrera de Arquitectura UDLA

Fuente: La Tercera