Parques industriales: Solución para reducir costos y aumentar la eficiencia

12 mayo, 2017

En la década de los noventa aparecen los primeros parques industriales con la idea de juntar un grupo de instalaciones que por sus características deben aislarse del entorno residencial y, al mismo tiempo, mejorar la competitividad de las empresas.

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Los barrios industriales de una ciudad ubicados en el cordón suburbano empiezan a estar contemplados en el año 1965. cuando se aprueba el primer Plan Regulador Intercomunal de Santiago. En él se establecían zonas de edificación de fábricas contaminantes y. por lo tanto. con una reglamentación propia. A partir de los noventa empiezan a ser parte del paisaje de una ciudad y, en la actualidad. cada región debe contar con determinadas áreas para dichos fines.

Estos terrenos aptos para las industrias y sus clasificaciones “se sitúan en zonas estratégicas en su emplazamiento. que están relacionadas con las vías de conexión para la llegada de los insumos y salida de los productos. con normas establecidas para el uso que aseguran su permanencia en el lugar y en el tiempo”, explica Verónica Sepúlveda, presidente del Comité Inmobiliaria del Colegio de Arquitectos de Chile.

“Se trata de instalaciones industriales de mediano y gran tamaño que requieren de trazado de calles muy amplios y conectividad vial directa, de forma de evitar intervenir en la ciudad y los barrios, porque es un desplazamiento que requiere cierta autonomía”, complementa Ignacio Hernández, vicepresidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA).

En la región de Los Lagos, en 2004, se analizó el sostenido desarrollo económico social y de oportunidades que se estaba generando en la zona. Ello se traducía en un lugar físico donde desarrollar negocios y emprendimientos, “como una manera de responder a ese crecimiento y de anteponerse al déficit de espacios de calidad destinados al desarrollo empresarial se abre la oferta del Parque Empresarial Puerto Varas” afirma Marian Nanning, jefe de Proyectos de la Inmobiliaria del Lago Ltda.

La idea de contar con estas zonas especiales “surge para aprovechar las economías de aglomeración, es decir, la capacidad de disminuir costos y aumentar la eficiencia a través de las economías de escala y los efectos de red”, apunta Miguel Vargas. director del Departamento de Economía de la Facultad de Economía y Empresas de la Universidad Diego Portales.

Criterios de rentabilidad

En nuestro país las ventajas de estas construcciones están relacionadas con los procesos de globalización y las lógicas de rentabilidad para los proyectos de urbanización requeridos para estos parques. En lo medioambiental, un buen diseño y adecuada conexión reduce los traslados y optimiza las redes de servicios, afirma Uwe Rohwedder. arquitecto y director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central.

En un principio las industrias debían tener buses de acercamiento por falta de movilización para sus trabajadores. En el caso de Parque Empresarial Puerto Varas, a orilla de carretera, Marian Nanning asegura que está emplazado “en un lugar con inmejorable conectividad a cinco minutos de Puerto Varas, elegida como una de las ciudades con mejor calidad de vida del país. El parque además está a siete minutos de Puerto Montt, fuera de los tacos vehiculares y congestión propia de una capital regional. Además, por su ubicación, existe muy buena locomoción y el entorno está dado por bosques nativos. expresa la ejecutiva.

En tanto, según el académico de la U. Central, se deberían incluir estudios de impacto ambiental y zonas para la instalación de sistemas que permitan la obtención de energías limpias y tender, en general, al ahorro energético. Además, estos parques facilitan los modelos de negocios al existir lugares para hacer conferencias, exponer productos, oficinas especializadas en temas legales, bancos y estacionamientos.

Para Miguel Vargas, las ventajas para el sector empresarial tienen que ver “sobre todo con la disminución de costos de insumo de toda índole, como transporte y acceso a servicios especializados a una tarifa menor”.

Verónica Sepúlveda advierte que todas estas zonas industriales deben contar con buena vialidad interna para el recorrido de los camiones de alto tonelaje, una potencia eléctrica que sea capaz de sostener todo el volumen de kilowatts que necesita cada una de las industrias instaladas. En materia de desagües y suministro de agua potable, también deben poseer un buen suministro de presión y potencia”.

Normativa reguladora

En cuanto a la locación, no se pueden emplazar en cualquier lugar, “su construcción está determinada por una norma definida en los instrumentos de planificación territorial”, observa Pablo Larraín. presidente de AOA. A su juicio, el gran desarrollo de estos emplazamientos está relacionado con estas ciudades aeroportuarias, como sucede en ciudad de Panamá, donde hay un master plan enorme que se hizo alrededor del aeropuerto y se transformó en el barrio industrial.

Otras condiciones son la horizontalidad del terreno, la disponibilidad de recursos (agua y electricidad) y la ventilación del lugar respecto de los barrios residenciales, para evitar la contaminación.

Para Ignacio Hernández la ubicación también tiene que ver con el costo de los terrenos, porque son grandes consumidores de superficie. También deben ser suelos que no tengan potencial agrícola, deben ser planos y estar muy bien conectados.

“La locación la determina el Plan Regulador Intercomunal de cada región, de acuerdo al estudio que lo respalda y debe ser respetado por los planos reguladores comunales”, enfatiza Verónica Sepúlveda.

La llegada de los insumos y salida de los productos se realiza en zonas cercanas de puerto seco en caso necesario. Dichos sectores también están definidos, a partir de los años noventa, con la nueva normativa ambiental.

“La localización resulta de una serie de factores respecto de los cuales la regulación del uso del suelo es clave. Hay tres elementos fundamentales: el precio del suelo, la accesibilidad y la cercanía con insumos productivos relevantes”. añade Miguel Vargas.

Revisa la nota publicada en El Mercurio de Valparaíso página 1 y página 2.