Pablo Larraín en La Segunda: “Los guetos de Estación Central muestran un problema que ya veníamos denunciando”

17 abril, 2017

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“Si una inmobiliaria nos pide que hagamos un proyecto de determinada manera, probablemente un porcentaje de los arquitectos lo va a hacer”. Así responde Pablo Larraín —presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA)— cuando se le pregunta por el rol de estos profesionales en proyectos inmobiliarios como los “guetos verticales” de Estación Central, denunciados la semana pasada por el intendente Claudio Orrego.

Pero advierte: “Lo primero que hay que entender es que la falta de planificación ha llevado a excesos, y lo que venimos proponiendo hace tiempo es generar planes maestros para las grandes conurbaciones que integren la visión de los vecinos, la visión de futuro del Estado, y la del mundo privado. Una vez eso, son los entes técnicos los que tienen que generar la propuesta de planificación”.

Cuenta que solo en el caso de Santiago existen 36 planos reguladores municipales no coordinados con un Plan Regulador Metropolitano de Santiago que data de 1994 (con una última modificación en 2011), lo que “agrava el escenario caótico y demandante”.

Señala que en la AOA —que agrupa a cerca de 170 oficinas donde trabajan más de 1.500 arquitectos— tienen otra preocupación: “Sentimos que para muchos la herramienta para luchar contra esta escasez de planificación es congelar la zona y, por temor a los excesos, las comunidades representadas por sus alcaldes usan este recurso para evitar más densidad, generando un circulo vicioso que esta provocando que la clase media chilena deje de ser propietaria para convertirse en arrendataria. Es una dicotomía importante entre lo que la gente quiere, y la proyección del modelo de vida de las comunidades”.

Nadie quiere torres de edificios cerca de su casa…

La falta de planificación ha llevado a excesos probablemente, pero también ha llevado a restringir la constructibilidad en barrios donde se debía construir más. Cuando el Estado en una determinada avenida construye un metro y un municipio tiene una altura máxima de 15 pisos y el municipio del frente tiene en la misma línea una altura máxima de 3 pisos, lo único que hace es evitar que una mayor cantidad de gente pueda usar esa nueva infraestructura y la inversión se vuelve socialmente ineficiente. No se trata de que haya torres como las denunciadas por el intendente, porque no estamos a favor de eso, pero sí de densificar las zonas adecuadas.

¿Hasta dónde llega el costo que deben pagar los vecinos por tener infraestructura y conectividad cerca?

No nos parece que las comunidades deban asumir costos extremos, lo que pasa es que se debe buscar un balance. Sabemos que es imposible que se le dé el gusto a todo el mundo, pero si los distintos sectores se sienten representados, debiéramos poder generar planes maestros exitosos donde la densidad no sea un tabú, sino un elemento que beneficie la vida de la comunidad.

Cuando el arquitecto ve que usando un resquicio legal no le va a hacer bien a la ciudad, pero va a sacar adelante el proyecto inmobiliario, ¿hay un tema ético de por medio?

Hay buenos proyectos arquitectónicos y malos. Y cuando un proyecto de arquitectura afecta la calidad de vida de los habitantes y a la ciudad que lo rodea podemos hablar de falta de ética. Hay inmobiliarias que tienen a los arquitectos incorporados dentro de sus equipos y hay arquitectos que generan proyectos que apuntan a reventar la norma. Pero en general, tengo una impresión positiva de la industria en Chile. Si comparas el comportamiento inmobiliario del mercado chileno con el de países con ingresos similares, la calidad de los productos locales es alta en calidad de arquitectura, construcción, terminaciones y servicios.

¿Qué le ha faltado a los arquitectos, como gremio, para avanzar en la planificación urbana?

Ser más activos en la búsqueda de esta planificación. Nos ha faltado fuerza y energía para empujar este tema. Con todo lo lamentable que es la denuncia del intendente, genera una oportunidad enorme para avanzar. Los guetos de Estación Central muestran un problema que ya venimos denunciando hace tiempo, que es que no existe planificación. Hoy el Estado, el Gobierno, los privados y las comunidades estamos de acuerdo en eso. Ahora debemos organizarnos para generar ese proceso de planificación. Y en la AOA estamos empujando la instancia de encuentro para iniciar el proceso porque claramente falta repensar el marco legal.

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