Olaf Hantel, del retail a la eficiencia energética

11 diciembre, 2012

Olaf Hantel se mantuvo durante 3 años y medio a la cabeza de la División Shopping Center de Cencosud. Una de sus tareas como gerente del área fue establecer un programa de mejoramiento en el ámbito de la eficiencia energética, al que llegó buscando cómo sostener el buen servicio manteniendo los gastos al mínimo, logrando bajar el consumo energético considerablemente.

En enero de este año, Hantel sintió que “había cumplido un ciclo en Cencosud”, y dejó el mundo del retail para embarcarse en su propio negocio, aprovechando la experiencia obtenida en el área de la eficiencia energética, y se asoció con el ingeniero civil alemán Tom Metzker y el ingeniero comercial Nicolás Silva en la firma T&O Tecnología, ingresando de lleno al mercado chileno de climatización (ver recuadro). Tom Metzker es responsable del área tecnología e instalación y Nicolás Silva lidera el área comercial. La empresa T&O Tecnología ofrece un servicio completo: asesoría, importación y venta de productos fabricados en Alemania, instalación y servicio postventa. Como primera familia de productos, Hantel y sus socios trajeron al país a Jolly, un sistema de calefacción eléctrico de bajo consumo para pisos flotantes y cerámicos. Para asegurar la calidad de la instalación, T&O trabaja con un equipo propio formado por técnicos certificados SEC.

“Es un sistema único en Chile, de rápida instalación y alto confort, porque entrega calor instantáneo. Como funciona a base de electricidad no emite micro partículas contaminantes como las estufas a parafina. Además, es más económico que las calefacciones tradicionales a gas y más saludable”, explica Hantel, quien ejerce el cargo de gerente general en la empresa.

Incentivos y cultura

A pesar de que tiene pocos meses de funcionamiento, la empresa ha tenido un acelerado crecimiento no obstante haberse encontrado con una dificultad: que mucha gente en Chile es muy conservadora y las personas piden no ser las primeras en “probar” una tecnología novedosa, sino que ver primero otros casos.

Y eso, para el ejecutivo, tiene que ver con el hecho de que en Chile no se ha tomado todavía plena conciencia de la importancia de la eficiencia energética y de las materias ecológicas o sustentables en general. Observa al respecto que recién acá se están empezando a ver los “puntos limpios” mientras que en Alemania, por ejemplo, hace diez años que los hogares separan la basura en distintos contenedores, dispuestos en las propias casas. O las normas de construcción, que son mucho más exigentes –y obligatorias- en materia de aislación térmica.

¿Que si eso convierte a la construcción en más cara? Sí, reconoce Hantel, pero es un costo de corto plazo que hay que pagar para generar conciencia. ¿Cómo? Con un Estado que se preocupe de generar los incentivos.

En Alemania, dice, la patente municipal del auto no responde al valor del vehículo sino que se cobra en función de la cilindrada del motor, es decir, sobre su emisión; existen créditos con tasas más convenientes si el dinero se utiliza en mejoras energéticas de la vivienda; el gobierno de Angela Merkel, ha dispuesto un billón de euros para la investigación de la tecnología eléctrica para el parque automotor, con el objetivo de que al año 2020 circulen por el país un millón de autos eléctricos –seis millones a 2030-, y así reemplazar los vehículos pequeños que hoy lo hacen sobre la base de petróleo.

“Este tema debe convertirse en cultura, ser parte de la idiosincrasia de los países. Pero si se quiere educar a la población, hay que poner los incentivos correctos: comportarse bien, tiene que resultar “barato”, mientras que comportarse mal, caro. Y en eso, el Estado tiene un rol preponderante al establecer las líneas de acción, poner los incentivos suficientes y correctos, hacer cumplir las normas, y propiciar un sistema e infraestructura que persigan también este objetivo”, analiza Hantel.

Fuente: Diario Financiero