Nuevos alcaldes: ¿Más exigencias para las inmobiliarias?

31 octubre, 2012

NO ES UN MISTERIO que el sector inmobilario está viviendo uno de sus desarrollos más fuertes de los últimos años. Casas, departamentos, oficinas y comercio han proliferado con fuerza, motivando un aumento de las densidades de la mayoría de las comunas. Además, el Metro y los nuevos recorridos del Transantiago han impulsado la llegada de nuevos vecinos, principalmente a comunas emblemáticas. Sin embargo, este escenario podría cambiar, al punto de bajar la disponibilidad de viviendas a niveles que, de frontón, cierran la posibilidad de emigrar a ellas.

Esto, siempre y cuando varios alcaldes electos (en Providencia, Ñuñoa, Santiago y La Reina) concreten sus anuncios de campaña en orden a poner barreras de entrada a nuevos vecinos. Justo o no, las cartas están sobre la mesa.

Como parte de las promesas de campaña de Carolina Tohá (PPD), la nueva edil de la comuna de Santiago, está el `congelamiento’ a la entrega de nuevos permisos de edificación por un año en la Zona Matta al sur, con miras a “elaborar una normativa moderna y más evolucionada”. Es decir, se buscará definir un plano regulador para el sector. Además, al igual que en comunas como San Miguel, Las Condes y Vitacura, se pondrá especial atención a las alturas máximas establecidas, para evitar una mayor densificación en zonas donde se generan grandes tacos y delincuencia. Pero no es la única. Al igual que en Santiago, Josefa Erázuriz (Independiente), la nueva alcaldesa de Providencia, también buscará frenar el actual boom inmobiliario -especialmente de oficinas- en la comuna. Propone “revertir la tendencia actual de reconversión de sectores residenciales en oficinas, comercio o bodegaje”, como ocurre en zonas tan tradicionales como Pocuro. ¿Cómo hacerlo? Según Patricio Herman, su asesor urbanístico, se implementarán planes seccionales a pequeños territorios para proteger los barrios de categoría patrimonial y arquitectónico. “Para que sea inmediato, Josefa tiene la facilidad para aplicar el Articulo 117 de la Ley General de Urbanismo y Construcción, que le permite, insofacto, congelar los permisos de solicitud de anteproyectos de obras”, explica Herman.

En La Reina, comuna en la que se han levantado centros comerciales y vienen en camino otros, también se quiere preserva la “esencia” residencial. Es así como Raúl Donckaster, su alcalde electo, fue claro al consignar en su propuesta generar una comuna “sin edificios de altura en su interior”.

Al final, y tal como pretende Maya Fernández (PS), alcaldesa electa de Ñuñoa, la idea es evitar la llegada masiva de personas. “(La comuna) ha convocado a muchas nuevas familias y personas a mudarse a nuestros barrios en casas y departamentos. Eso nos tensiona a quienes hemos sido vecinos históricos de la comuna”, afirma.

¿Revitalizar o mantener? Los nuevos proyectos inmobiliarios le han dado un nuevo dinamismo a la Región Metropolitana. Pero la restricción a la edificación en altura propuesta choca con el camino que se ha tomado. Incluso, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) ya ha mencionado en alguna oportunidad la necesidad de permitir la construcción en altura en las zonas aledañas a la infraestructura de transporte de alto estándar. Incluso, son varias las inmobiliarias y corredoras de propiedades que prevén que, de restringir el plano regulador comunal, la principal consecuencia será el alza de los precios, dejando fuera a cientos de personas que buscan una vivienda en estas comunas.

Como funciona la oferta y demanda, los precios se elevarán, lo que hará más difícil a las personas de menores recursos el adquirir una vivienda, teniendo que optar por comunas periféricas al ya no existir espacio suficiente dentro del anillo urbano para la construcción de casas o departamentos para familias más vulnerables.

Para tener una idea: el valor promedio del suelo en el Gran Santiago es de 7,22 UF/metro cuadrado, y es en las comunas donde se quiere restringir el desarrollo de edificios donde los valores se han disparado. En Providencia, el valor del suelo es de 28,16 UF/m2, mientras en Las Condes llega a 16,87 UF/m2. En Ñuñoa es de 16,01 UF/m2 y de 13,8 UF/m2 en Santiago.

Fuente: Pulso